diciembre 2006


Autor: Ezequiel   Finkelberg

Las acusaciones de “ultraderechista” y “racista” junto a las “propuestas salvajes” que lo acusan de promover, convierten en Avigdor Liberman –según palabras del autor de este artículo- en una de las nuevas estrellas de la prensa judeófoba.

Nacido en la ex Unión Soviética Liberman emigro a Israel en 1978. Sirvió en Tzahal (Ejército de Defensa de Israel), ingresó a la Universidad Hebrea de Jerusalem graduándose en Relaciones Internacionales y Ciencias Políticas. Fue periodista y llegó a encabezar un diario escrito para inmigrantes rusos. Este Liberman aschkenazi y laico bien podría haber sido parte del la elite tradicional del país. Sin embargo sus ideas nunca lo dejaron: se identificaba con la derecha israelí… hasta ahora.

Luego de afiliarse al Likud, llegó al puesto de Director General del partido (1996). Un año más tarde dirigía ya la oficina del Primer Ministro. Los acuerdos de Wye Plantation bajo los cuales Netaniahu se comprometía a entregar la mitad de la histórica ciudad judía de Hebron fue demasiado para él. Se separó del partido y creó “Israel Beiteinu” intentando mantener una ideología basada en el interés nacional.

Liberman aun no comprendía -como hoy lo hace- que la dicotomía derecha-izquierda perdió su fuerza y que el nombre del juego pasaba a llamarse “conveniencia”. La transformación que Liberman realizó durante los últimos años aún le es difícil de aceptar a más de uno.

El fin de la política tradicional israelí

La realidad sea dicha: no queda mucho de la tradicional política israelí. Shimon Peres dejó el Laborismo, Ariel Sharon y Ehud Olmert el Likud; los tres juntos se fueron a Kadima. Yosi Beilin dejó el laborismo y se fue a Meretz. Peretz se fue del Laborismo creo su propio partido, y luego regresó a sus raices. Lapid abandonó Shinui y creo otro partido. David Tal estuvo en Shas, pasó por Laborismo siguió en Am Ejad hoy está en Kadima, mañana…

En medio de la falta de representatividad surgen figuras como Arkadi Gaidamak quien sólo con permitir un refrigerio a cientos de personas lejos de las bombas del fundamentalismo palestino amenaza con ganar las próximas elecciones en Israel.

Es difícil identificar cuándo comenzó todo. ¿Fueron las ideas revolucionarias de Ytzjak Rabin que llevaron al tercer asesino más grande de judíos del siglo XX a las fronteras del Tel Aviv violando sus promesas electorales? ¿O quizás fue cuando el mismo Rabin comenzó a acusar a sus oponentes de “enemigos de la paz”? ¿Fue acaso cuando el gobierno logró sobornar con un automóvil Mitsubishi al diputado de derecha Tzomet Alex Goldfarb y aprobar así los “acuerdos de paz” de Oslo 2?

Liberman Posmoderno

El Liberman modelo ‘90 ha quedado fuera de uso. Reciban al nuevo Liberman posmoderno. Atrás han quedado sus exigencias de fidelidad por parte de los ciudadanos árabes. Hoy se su proyecto se concentra en el rediseño del Medio Oriente sobre la base de la identificación nacional. Según su proyecto, toda ciudad judía (sin importar de qué lado de la línea verde que se encuentra) pasaría a formar parte del estado judío y toda zona de mayoría árabe (por ejemplo el “triángulo” al norte del país o ciertas zonas del Neguev) pasaran a formar parte de la AP. Liberman pone sobre la mesa de negociaciones cualquier parte de Israel, incluyendo aquellas reconocidas internacionalmente desde 1948.

En lo que se refiere a Judea y Samaria Liberman adopta el Pan Alón Plus presentado por Netaniahu en la década del ’90 hecho que había precipitado su renuncia en la década pasada. La plataforma de Israel Beiteinu aprueba así mismo la retirada de territorios sin hacer referencia a la necesidad de reciprocidad por parte del mundo árabe.

En lo que refiere al Golán, Liberman lo reconoce como una zona de “gran importancia”… pero su plataforma no asegura de manera clara que éste debe quedar en manos del estado hebreo.

¿Dónde está el “führer” ruso que amenaza la estabilidad de la región? Como ya dijimos: derecha e izquierda ya no son muy significativas en la arena política israelí. ¿Por qué Liberman cambió de rumbo? Quien más influyó en Liberman es el que más ha colaborado en traer la cultura posmoderna a la calle israelí: la Corte Suprema de Justicia.

Israel y su Corte Suprema

El mosaico ideológico israelí encontraba tradicionalmente su conciliación en la ética judía. Laicos y religiosos, asquenazíes y sefaradíes, encontraban de alguna u otra forma su vínculo a la cultura milenaria.

No más. La Corte Suprema de Justicia Israelí quien ve a Israel como un Estado democrático post-judío intenta establecer nuevas reglas. El último de los estudios realizados muestra que desde 1993 el 77% de los fallos de la corte son opuestos a la tradición judía. Desde 2003 la proporción se eleva al 90%. Así mismo el 94% de los pedidos de torcer el Status Quo imperante en favor de la ética occidental y cristiana fueron recibidos con beneplácito. Aquellos pedidos de convertir a Israel en un estado más cercano a su tradición fueron aceptadas sólo en un sólo 6%. Un pequeño grupo de jueces han tomado por rehén a todo un pueblo. Según el mismo informe, el 78% de las resoluciones de jueces laicos fueron en contra de los valores de la cultura judía, mientras que sus colegas de tendencia religiosa resultaron en un 56% favorables a ellas y sólo un 19% en contra. La situación es aún más grave cuando se observa que la proporción de jueces tampoco representa la composición de la población en general. Mientras aquellos que se ven así mismo identificados con la tradición judía representan el 70% de la población del país, entre los jueces este grupo sólo alcanaza un 22%.

Esta verdadera dictadura de la Corte no sólo anula leyes sancionadas en la Kneset, también decide qué políticos acusados de corrupción (falsamente o con fundamento) serán llevados a juicio y quienes no. Políticos como Sharon, Olmert y Peres entre otros, han sido misteriosamente absueltos cuando hicieron propia las decisiones de la CSJ.

Como consecuencia de varias investigaciones sobre corrupción (financiamiento ilegal de su partido para las elecciones del 1999, ayuda financiera para evitar la quiebra de

un banco con ayuda de la mafia y uso de la fuerza contra un amigo de su hijo) el 26% de la población lo considera corrupto. Nadie sabrá nunca si las acusaciones son ciertas o falsas. La CSJ se encargará de protegerlo siempre que no se ponga en medio de proyecto que ha trazado para la nación.

Conclusión

Liberman lo sabe y decidió actuar en consecuencia. El supuesto hombre de “ultra derecha” no alzó su voz mientras el gobierno de Israel destruía decenas de pueblos judíos en Gaza y el Norte de Samaria mientras expulsaba a sus dueños. Tampoco se lo escuchó cuando Olmert mandó a destruir el naciente pueblito de Amona con un saldo de 400 jóvenes y 2 diputados heridos. Las denuncias de intento de violación a una manifestante adolecente y el hecho de que la agrupación pro árabe Betzelem se pusiera a defender incluso a los “colonos” de derecha no lograron abrir la boca de Liberman. Hoy, un año más tarde, y luego de haber sostenido hace sólo 6 meses que los planes de Olmert refuerzan el terror de Hamas, Liberman se convierte en uno de sus ministros.

Al igual que los últimos cinco primer Ministros en el último lustro, Liberman llega al poder con un discurso de derecha (“eliminar a los líderes de la jihad Islámica y Hamas” y llama a la ejecución de diputados árabes israelíes que realizan encuentros con enemigos del estado) mientras prepara un programa de izquierda (acepta por ejemplo, la existencia de la Autonomía Palestina). En la misma línea se ubican algunos de los principales candidatos de su partido para las últimas elecciones: Yosef Shaguel (quien apoyó la expulsión de judíos de Gush Katif), Sufa Landber (ex miembro del Laborismo) e Israel Jazon (ex miembro del equipo de Ehud Barak).

La política israelí está sedienta de liderazgo. Mientras las ideas de particulares con poder se interpongan entre la voluntad del pueblo y sus representantes rigiéndolos a control remoto, no veremos un cambio favorable a la delicada situación geopolítica en la que se encuentra embarcado Israel y sus vecinos.

Fuente: http://www.revistahorizonte.org

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Ya son mas de 60 los cohetes Kassam que cayeron en poblados judíos desde que se inició la tregua dejando el saldo de varios heridos de gravedad y edificios destruidos, el Tzahal advierte y sugiere que sean blindadas todas las escuelas aledañas incluso las de Ashkelon.

El gobierno Israeli aprobó el ingreso de armamento desde Egipto a Gaza destinado a la facción de Mahmud Abbas. Pero pareciera que no estan destinados a frenar los Kassamim.

Publicare en varias partes una investigación realizada por mi hace unos años sobre Beguin, que hasta el día de hoy se sigue usando en diversos marcos educativos.

DE BRISK A JERUSALEM

 men.jpg       Menajem Beguin nació el 16 de agosto de 1913 en una ciudad froteriza de Europa Oriental llamada Brest-Litovsk, tercer y ultimo hijo de Zeev Dov y Hassia Beguin, judios tradicionalistas pero no estrictamente ortodoxos. Traducido del Hebreo, su nombre significa “el que consuela”.

       Brest-Litovsk estaba en el centro de una región de la frontera occidental del imperio ruso, pues constituía uno de los pocos lugares en que los gobernantes rusos permitían residir legalmente a los judíos. Brest-Litovsk que era una ciudad rusa fue tomada por Alemania durante la Primera Guerra Mundial y fue incorporada a Polonia en 1921. Posteriormente paso a manos de la Unión Sovietica, que tomo la ciudad durante la Segunda Guerra Mundial. Los judíos vivían en la pobreza y con la amenaza constante de persecucíon y de masacres periódicas conocidas como Pogroms.

        Dada la triste historia del pueblo judío, resulta significativa la fecha de nacimiento de Menajem Beguin. Segun el calendario Hebreo Beguin nació un 9 de Av, el día en que los judíos recuerdan las muchas calamidades que les suscedieron en el curso de los tiempos.

         Creció en un hogar pobre, pero coloreado por los vinculos familiares y la observancia a la ley judía. La influencia mas importante durante toda su juventud fue su padre. Estudioso de la Biblia, enamorado de los idiomas (hablaba Alemán, Hebreo, Ydish, Ruso y Polaco), ademas de Sionista el padre de Beguin creyó en la demanda judía de Teodoro Hertzl de una patria judía en Palestina. Menajem y Zeev concurrian a la Sinagoga todos los viernes por la noche y el hijo seguiria siendo profundamente devoto de todos los mandamientos de su religión.

        Zeev se ganaba modestamente la vida en el comercio de la madera, pero era mucho mas conocido como activo miembro de muchos grupos judíos de Brest-Litovsk y como vocero de la comunidad judía de esa ciudad.

        Menajem Beguin ingreso a la escuela elemental Mizraji, una escuela ortodoxa de Brest-Litovsk a los siete años. Cuando dió su primer discurso público a la edad de 12 años, fue obvió su talento para la oratoria. Hablo en una ceremonia que festejaba Lag Baomer, dirigiendose a cientos de judios desde encima de una mesa.

        A la edad de 13 años tubo su Bar Mitzvah y luego entro al Gymnasium (escuela secundaria) polaco.

        Cuando se dispuso un examen importante de Latín para un sábado, el día de descanso judío, Beguin dijo a su profesor que la ley le prohibia escribir ese día, por lo que sus compañeros se rieron de el y el profesor le puso una nota mala. Unos años despues Beguin dijo: “Pude haber cedido y rendido el examen, pero todos se rieron y no quise qùe pensaran que me doblegaba ante su risa”.

       Aunque no era alto ni robusto, siempre rehuso someterse a los ataques antisemitas y so posición agresiva hizo de el un líder. Mas tarde contó que el y sus amigos solian defenderse cuando los atacaban y nunca cedían ni se escapaban. Así, aunque en ocasiones volvían al hogar “ensangrentados y golpeados”, nunca se sentian humillados.

      A los 15 años de edad ingreso al Movimiento Juvenil Betar, que lo puso en el camino que seguría por el resto de su vida.

      Luego de escuchar un discurso de Zeev Jabotinsky en el año 1930 Menajem Beguim se abocó toda su vida al ideal Revisionista.

      Cuando el joven Menajem dejo Brest-Litovsk y se fue a la capital polaca Varsoviaa comenzar sus estudios de derecho, se presento sin demora en las oficinas del Betar en Polonia. Rapidamente se convirtió en uno de los principales voceros y activistas del Betar, y posteriormete viajó a Checoslovaquia para continuar su trabajo. En abril de 1933 Jabotibsky nombro a Beguin Natziv del Betar en Polonia.

       En la primavera de ese mismo año Beguin fue al hogar de un pariente de un prestigioso líder del Partido Revisionista Zvi Arnold, donde conoció a sus hijas mellizas proximas a cumplir 20 años, Leah y Aliza.

       Las dos jovenes militaban activamente en el Betar. Beguin recordó el momento en que vió por primera vez  a las hermanas “mire a una de ellas y me dije: è`esa sera mi esposa´, aunque yo era mucho mayor. Era un hombre mayor a 26 años!”.

      La joven que había atraido su mirada era Aliza. Se casaron un mes mas tarde en una sinagoga. Jabotinsky llego en tren desde Paris para presenciar la boda. La pareja no tubo luna de miel, Beguin se marcho al día siguiente de la boda a Varsovia donde organizaban el transporte de inmigrantes judíos a Palestina.

     En 1940 a consecuencia de la invación Nazi a Polonia debe huir de Varsovia con Aliza y vivir en Vilna, con la familia de su esposa, trabajando en empleos temporarios bajo la constante vigilancia, la que lo detiene el 20 de septiembrepara juzgarlo por sus creencias y condenarlo a 8 años de trabajos forzados en Siberia.

      El acuerdo firmado en 1941 entre la resistencia polaca y la URSS, ante la invasión Hittlerista a la Unión Sovietica en el mes de junio, permitió que los polacos detenidos en Siberia fueran liberados para ingresar al ejercito Polaco; Beguin fue uno de los liberados.

      En mayo de 1942, luego de cruzar junto con el ejercito polaco todo el territorio Sirio a pie, Beguin llega a Palestina y se pone a las ordenes de hasta el momento Comandante del Irgun Tzvai Leumi  “Etzel” (Organización Militar Nacional), David Raziel.      

Betar Jerusalén prescindió de los servicios del futbolista argentino Cristián Fabianni debido a su flojo rendimiento en el fútbol israelí. 

La carrera deportiva del ex Lanús en la nación judía fue breve. Había llegado hace 3 meses luego de ser echado de su antiguo club en Argentina por las continuas expulsiones. La institución granate deseaba desprenderse del “gordo” por un tiempo después de que le mostrarán la tarjeta roja ante Independiente, la cuarta en el año. Los dirigentes no aguantaron más las reacciones desmedidas dentro de la cancha y lo cedieron a préstamo al conjunto que, en ese momento, comandaba Osvaldo Árdiles.

Los directivos de esta entidad ya habían despertado interés por Fabbiani en otras oportunidades y se encontraron con una ocasión inmejorable para sumarlo al plantel. El contrato incluía una opción en la cual podían desprenderse, si lo deseaban, del sudamericano a fin de año.

El rumor que existía cuando el jugador llegó al Betar es que el ex técnico de Racing estaba disconforme con su adquisición. Sin embargo, el futbolista permaneció en Israel. Al poco tiempo, el entrenador fue despedido y asumió Yoshi Mizrahi, ex arquero de la institución, una de las más populares del país.

El argentino es corpulento, posee una enorme capacidad goleadora. Son indiscutibles sus condiciones que lo podrían transformar en una figura importante en cualquier lugar donde se desempeñe. Pero, sus consecuentes acciones bruscas en diferentes cotejos son obstáculos que empañan su talento.

Es cierto que no se le presentaron demasiadas chances para jugar por decisiones de los directores técnicos que lo dirigieron. Aunque fue titular en los últimos partidos, en los cuales anotó su único gol en la nación judía.

Finalmente, los directivos del equipo de Jerusalén prescindieron de su servicio apoyándose en el flojo rendimiento del jugador. Fabbiani, vivió una experiencia que futbolísticamente no fue fructífera pero le permitió alejarse de la Argentina y ahora, en su regreso, intentará limpiar las huellas de los pasos en falso que marcaron su anterior etapa.

“Esto no sólo “leerán” en Bialik, esto aprenderán mientras el sol brille en el firmamento, mientras florezca la juventud en la tierra y mientras resuene en boca de nuestra nación el maravilloso entre los idiomas, el idioma de mil contrastes, duro y vigoroso como el hierro y tambien tierno y fulgurante como el oro, escaso en palabras y rico en conceptos, cruel en el enojo, mordiente en el sarcasmo, delicado como arrullo de madre en la hora de reconciliación y consuelo, el idioma cuyo sonido es a veces como repiqueteo de pedregullo desmoronándose en la cuesta de una montaña, y a veces como murmullo de hierbas en horas de primaveral mañana, idioma de movimiento grave, con garras osunas y con alas jubilosas de gorriones, el idioma del Decálogo y del “Escuchad!” de Moises, idioma de las invectivas proféticas e idioma del Cantar de los Cantares salomónico, idioma del lamento “ni rocío ni lluvia” de David e idioma de la reconfortación “consuélate, consuélate pueblo mio” de Isasías, idioma olvidado e inolvidable, idioma que fuera ya enterrado y revive para la eternidad – tal es el idioma de Bialik”.

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Señor Presidente:

   Francamente, al comenzar esta carta no me provocaba llamarlo de ese modo. Dicho título implica un mínimo de respeto.

   Lo hago, sin embargo, porque es usted quien se expresa en nombre de los iraníes. Sobre las fotos, lo veo a usted ante multitudes, rostros y manos alzadas. Sin duda uno podría adivinar cierta forma de entusiasmo, en todo caso, de adhesión.

   Hemos conocido, en Europa, esas multitudes. Fue un mal momento para nosotros. Un período trágico del que seguimos arrastrando la vergüenza.

   Decenas de millones de individuos sufrieron, en su carne, su cultura, su dignidad, esa extraña barbarie que quería hacerse ver como un ‘nuevo orden’. Fueron en primer lugar los ciudadanos de ese Estado, alemanes, luego y poco a poco los demás, todos los demás.

   A esa locura se le llamó una guerra mundial. Pero fue, sobre todo, una guerra contra lo que había de humano en nosotros. Se quemaron los libros, los niños fueron deportados y asesinados, las inteligencias fueron quebradas. Todo lo que honraba al hombre fue pisoteado.

   Y luego, llego a usted: una parte de la especie humana, el pueblo judío, fue destinado al infierno. Oh, se lo concedo, sólo una parte. No eran ni los más numerosos, ni los más ricos, ni siquiera los más influyentes.

   Eran hombres y mujeres que habían llevado consigo durante mucho tiempo y desde muy lejos, su fe, sus preguntas sobre el mundo, sobre Dios, sobre la necesidad de vivir o de sufrir, sobre la alegría de amar. Generalmente, frecuentaban los libros.

   Reflexionaban mucho, no comprendían por qué no eran queridos, por qué se les llamaba “subhumanos”, Untermensch, por qué se les consideraba insectos. Fueron perseguidos en toda Europa, ahorcados, fusilados, quemados.

   Usted sabe perfectamente todo eso, pero lo evoco ante usted por lo menos por tres razones:

   – La primera, es que nosotros (digo “nosotros“, como modo de hablar) no aceptaremos que todo vuelva a comenzar. Yo no soy judío, pero los judíos son, como los persas, mis hermanos en humanidad.

   – La segunda, es que ellos tienen el derecho, como usted, como yo, de tener una patria. Que sea Francia o Israel, ello no cambia en nada el asunto.

   – La tercera razón no le gustará a usted. Pero, mala suerte: es que ellos le aportan al mundo (y probablemente es eso lo que usted quiere “borrar del mapa”) una concepción del hombre y de su destino que ha enriquecido a varios siglos de civilización, y que honra tanto al pueblo judío como al Estado de Israel.

   Señor Presidente, usted tiene el derecho de ser nacionalista. Usted tiene el derecho de sentirse orgulloso de la historia del pueblo persa. Usted tiene el derecho de ser creyente y de orarle al Dios “clemente y misericordioso” citado al principio de cada ‘sura’ del Coran.

   Usted, sin embargo, piensa que tiene el derecho de obligar a las mujeres a ocultar la cara tras un velo, de torturar a los opositores, de encarcelar a los periodistas que lo contradicen, de condenar a muerte a niños, de perseguir a sus minorías, de iniciar “guerras santas” contra “los infieles”.

   Pero usted no tiene el derecho de imponerle a Israel la mirada turbia, imbécil y llena de odio que acompaña a sus discursos. Y es que me parece que usted odia en ese Estado, la libertad de expresión, la diversidad de los partidos, el papel de la oposición, la modernidad, la independencia de los poderes y de la justicia, la investigación universitaria, los descubrimientos y nuevos inventos; y sin duda también la valentía que ahí existe.

   Es decir todo lo que nosotros tenemos el derecho de admirar.

   Los hombres que organizaron la reunión de Wannsee, en la que se decretó el exterminio de los judíos de Europa ya murieron.

   Naturalmente, al igual que todos nosotros, usted seguirá ese destino.

   Deseo solamente para usted mismo, para el pueblo persa, para los jóvenes niños de Irán que le sobrevivirán, que nadie se sienta con ganas de ir a escupir sobre su tumba.

   FRANCOIS LEOTARD, (ex Ministro francés), julio de 2006

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http://es.danielpipes.org

Original en Inglés: How to End Terrorism

Una estrategia eficaz de contraterrorismo tiene que centrarse en el hecho de que el terrorismo por parte de musulmanes en nombre del Islam plantea hoy una amenaza estratégica para los pueblos civilizados, ya sean musulmanes o no musulmanes.

Al final de la cadena, está amenaza involucra a particulares concretos presas del Síndrome de jihad súbita que de manera impredecible se lanzan en un súbito estallido criminal. En el extremo más visible, implica a una organización al margen de la ley como Hamas al control de una Autoridad Palestina cuasi-gubernamental, o incluso los esfuerzos de Al-Qaeda por adquirir armas de destrucción masiva. En conjunto, si se detuviera el terrorismo por parte de musulmanes, sería un importante avance hacia ganar lo que algunos llaman la Cuarta Guerra Mundial.

¿Puede lograrse esto?

Sí, y parcialmente a través del contraterrorismo convencional eficaz. Los individuos tienen que ser perseguidos, las organizaciones clausuradas, las redes desarticuladas, las fronteras vigiladas, el dinero denegado, y las armas de destrucción masiva restringidas. Estas medidas, sin embargo, solamente tratan los síntomas del problema, no el propio problema. “El propio problema” consiste de fuerzas motivadoras que subyacen tras el incremento de la violencia por parte de musulmanes en nombre del Islam. Solamente aislando el motivo por el que ha emergido el terrorismo como rasgo tan destacado de la vida musulmana, la violencia podrá ser contenida.

Esta agresión no es producto de algún impulso perverso por causar daño de manera gratuita; tampoco procede de la religión del Islam, que apenas hace una generación no inspiraba tal criminalidad. En su lugar, resulta de ideas políticas.

Las ideas no tienen ningún papel en la criminalidad común, que tiene fines puramente egoístas. Pero las ideas, normalmente las que tratan de cambiar el mundo radicalmente, son centrales para el terrorismo, especialmente en su variedad suicida. Al contrario que el resto de nosotros, que generalmente aceptamos la vida tal y como es, los utópicos insisten en construir un orden nuevo y mejor. Para lograr esto, exigen todos los poderes para sí mismos, mostrando un tétrico desprecio a la vida humana, y albergan ambiciones de extender su visión globalmente. Existen varios planes utópicos, siendo el fascismo y el comunismo históricamente los más influyentes, cobrándose cada uno de ellos decenas de millones de vidas.

Hacia 1945 y 1991 respectivamente, estos dos totalitarismos habían sido suprimidos a través de la derrota en la guerra, uno violentamente (en la Segunda Guerra Mundial) y el otro sutilmente (en la guerra fría). Su estrepitosa caída reforzó algunos optimistas imaginando que la era de las utopías y el totalitarismo había llegado a su fin y que un orden liberal les había reemplazado permanentemente.

Al contrario, esta opinión ignoraba un tercer totalitarismo, creciente desde los años 20, el del islamismo, definido de la manera más sucinta como la fe en que sin importar la cuestión, desde el cuidado infantil hasta hacer la guerra, “el Islam es la solución“. Como resultado de diversos factores – la rivalidad histórica con judíos y cristianos, una contundente tasa de natalidad, la captura del estado iraní en 1979, el apoyo de los estados ricos en crudo – los islamistas han pasado a dominar el discurso ideológico de los musulmanes interesados en su identidad o credo islámico.

La ley islámica, en retroceso durante los dos siglos anteriores, volvió con fuerza, y con ella la jihad o guerra santa. El califato, difunto en términos reales durante más de un siglo, se convirtió en un sueño vibrante. Las ideas profesadas por pensadores y agitadores tales como Mohammed ibn Abd al-Wahab, Shah Waliula, Sayyid Abú’l-A’la al-Mawdudi, Hasán al-Banna, Sayyid Qutb o Rouhola Jomeini iniciaron con éxito un ataque contra los enfoques tradicional, modernista y centrista del Islam. Con el fin de impulsar la venenosa visión de estos utópicos, sus seguidores aprueban medios violentos, incluyendo el terrorismo.

La forma más eficaz de contraterrorismo no combate a los terroristas, sino las ideas que les motivan. Esta estrategia implica dos etapas principales. En primer lugar, derrotar al movimiento islamista igual que fueron derrotados los movimientos fascistas y comunista – a todos los niveles y de todas las maneras, haciendo uso de todas las instituciones, públicas y privadas. Esta tarea recae principalmente en los no musulmanes, siendo las comunidades musulmanas generalmente incapaces o reticentes a purgar sus propias filas.

En contraste, solamente los musulmanes pueden llevar a cabo la segunda etapa, la formulación y expansión de un Islam que sea moderno, moderado, democrático, liberal, sociable, humano y respetuoso hacia la mujer. Los no musulmanes pueden ayudar aquí distanciándose de los islamistas y apoyando a los musulmanes moderados.

Aunque teóricamente posible, la debilidad de sus partidarios en el presente hace que el Islam moderado parezca imposiblemente distante. Pero sin importar lo oscuras que sean sus actuales perspectivas, el éxito del Islam moderado representa en última instancia la única forma eficaz de contraterrorismo. El terrorismo, iniciado por ideas malas, solamente puede ser erradicado mediante buenas.

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