En un comunicado, el organismo más importante de fútbol a nivel mundial desafilió a Irán por la intervención del gobierno de ese país en la actividad deportiva. 

La nación asiática quedó marginada de cualquier competencia internacional debido a que violó el articulo 17 de lo Estatutos de la FIFA que prohíbe la intromisión de las autoridades nacionales en la disciplina.

 

Irán había obtenido una plaza para la fase final de la copa de su continente en la cual es una de las selecciones favoritas. Además, había participado del certamen disputado en Alemania este año.

Luego de revelarse la noticia, enseguida, surgió la respuesta de los dirigentes islámicos que manifestaron su disconformismo con la resolución a la cual la consideraron de “complementamente ilegitima”. Además, la población iraní también sintió el efecto de la suspensión ya que son muy apasionados por el fútbol.

La determinación fue tomada por el Comité de Emergencia de la FIFA, compuesto por el presidente de la misma, el suizo Joseph Blatter y un representante de cada una de las seis confederaciones.

El mandamás iraní, Mahmud Ahmadineyad, fue electo en el 2005 para cumplir con su cargo. Personaje más que polémico en el ámbito político por sus continúas declaraciones con amenazas hacia la destrucción de Israel y por el debate mundial acerca del plan nuclear de su nación. Sin embargo, como cualquier otro dictador, no le alcanza con esto sino que este hombre mete sus narices en todos los rincones. Desde que asumió su mandato, reemplazó a varios funcionarios de diferentes instituciones de fútbol, entre ellos al principal responsable de la asociación nacional.

En agosto del 2006, el organismo más importante de la disciplina obligó a la región islámica a restituirle el puesto a Mohamed Dadgan y cumplir el reglamento correspondiente. El plazo culminaba el 15 de noviembre. La FIFA se hartó de los caprichos de Ahmadineyad, no le perdonó la vida como lo están haciendo otras entidades burocráticas, y decidió la suspensión mencionada.

Ahora demanda que se establezca una Comisión de Normalización de la federación iraní, designada por la Confederación Asiática de Fútbol y por la propia entidad que preside Blatter y que la Federación de Irán realicé un borrador con nuevos estatutos y organice elecciones.

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