satellite.jpg Hapoel Tel Aviv buscará la clasificación a la próxima fase de la Copa UEFA el miércoles cuando enfrente al Mladá Boleslav de República Checa en su estadio.

Luego de la alegría generada por el Macabbi Haifa, hace unos días atrás, tras quedar entre los 32 equipos que disputarán la ronda siguiente en el torneo europeo, ahora es el turno del Hapoel Tel Aviv para cumplir con el mismo objetivo. La misión no parece complicada ya que un empate es suficiente y además juega de local. 

Un nuevo ingrediente para alimentar las esperanzas es que se medirá ante el rival más frágil del grupo G. Por lo tanto, las condiciones son perfectas para una posible clasificación del conjunto israelí en el cual juegan el argentino Javier Paez (ex defensor de Olimpo, Español, Independiente, Talleres) y Luciano De Bruno (mediocampista surgido en Rosario Central) que se encuentra en nuestro país por una lesión que lo mantendrá afuera de las canchas por 4 meses. 

Las chances para obtener un pasaporte a la próxima fase habían decaído luego de la igualdad 2-2 en la segunda fecha en su casa ante el Rapid Bucarest (Rumania). Pocos imaginaban un buen resultado del Hapoel Tel Aviv frente al Paris SG de Francia. 

Los galos poseen jugadores de mayor jerarquía y más experiencia en competencias internacionales. Es una de las instituciones más importantes del Viejo Continente, con un poder adquisitivo decoroso. Por eso, era inverosímil una victoria, en tierras de su contrincante, de los israelíes. El único dato a favor de éstos es la paupérrima campaña que están realizando los franceses en la liga vernácula. 

Sin embargo, sucedió lo ilógico como en varias ocasiones ocurre en el fútbol. Los hebreos consiguieron un triunfo histórico y hazañoso. Vencieron 4-2, en un cotejo que nunca olvidarán los mismos jugadores. En un clima crispado por las continúas expresiones antisemitas de los simpatizantes en el estadio, los asiáticos provocaron el asombro de todos. 

El miércoles, Hapoel Tel aviv se jugará su permanencia en la Copa UEFA. Un punto es suficiente para que el pueblo judío festeje un nuevo éxito futbolístico de un equipo israelí.   

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