panel-de-control.jpg               Primer Ministro

El logro histórico de Beguin se refiere a su capacidad para continuar en su propia herencia revisionista. En su justo reclamo sostenía que existe una política social, económica y exterior alternativa a la que ofrecia el laborismo. Persistió en su reclamo durante tres décadas, hasta que asumió el poder luego de la caída de los sionistas laboristas. Beguin se convirtió en líder al que no se juzgó tanto por sus hechos como su capacidad para conservar los simbolos y creencias de la derecha. Como primer ministro tuvo los requisitos necesarios para evitar la decadencia: un partido gobernante confiable, asesores talentosos y vigor organizativo.

Beguin llevaba la insignia del heredero del hombre que se habia sentado a los pies de Zeev Jabotinsky. El carácter de Beguin como líder fue formado principalmente en la relación que desarrolló con las masas. A lo largo de su carrera demostró una brillante capacidad para controlar a sus seguidores. Beguin nunca alcanzó a resolver el dilema que se planteaba entre satisfacer la voluntad cambiante de la multitud o el orden institucional y político que debe guiar a un partido político. La multitud desconocida siempre es sospechosa. En una excepcional momento de desesperación, Ben Gurión dijo: “en los profundos recesos de la nación yace la reacción. El surgimiento de la multitud como factor político es relativamente nuevo en la história judía y, en gran parte, la carrera política de Beguin coincidió con el surgimiento de la multitud en la política Israelí.

Beguin procuró buscar respaldo político. Sus principal consigna era la grandeza de la nación, prometía “hacer bien a la gente”.

Beguin tenía una gran habilidad como orador. Impuso jerarquia al uso de la retórica con fines políticos. Beguin sostenía que el gran orador es aquel que “sabe combinar la lógica y la emoción, la mente y el corazón… y en determinados momentos toda su audiencia se convierte en una única entidad y él forma parte de ella”.

Beguin contaba con casi 60 años de experiencia como orador. En Polonia, con sus millones de judíos, surgió una cultura política de las masas, y allí fue donde Beguin dio sus primeros pasos en el arte de la oratoria.

Beguin no solía preparar sus discursos, sólo tomaba algunas notas y decía todo lo que tenía que decir, sin leer ningún discurso. El era conciente de su talente como orador.

Sólo en cuatro oportunidades leyó un texto preparado.

Beguin atribuía mucha importancia a las palabras; en “La Rebelión” escribió: “No quitemos importancia a las palabras. Existen palabras que crean hechos, así como existen ideas que crean palabras”. Sus declaraciones y discursos ocupaban un lugar importante en su vida política. A menudo sus palabras eran enérgicas e inflexibles.

Su principal escenario era la plaza de la ciudad, el anfiteatro, el comité politico. Ahí era capaz de utilizar al maximo para el ridículo y el sarcasmo hacia los demás, el humor y el porte solemne y por encima de todo, la crítica a sus opositores.

Beguin, el orador de masas, empleada todos los trucos habidos y por haber. Solía ser desafiante y entretenido: calumniaba, compartía un secreto y prometía grandeza. Exageraba, halagaba, ofrecía elogios vacios, era sarcástico y hablaba a sus blancos sin limitación ni piedad. Al mismo tiempo se consideraba un hombre piadoso que apelaba al sentido del honor y al sentido comun de la audiencia.

Beguin opinaba que para sobrevivir, la nación debía ser guiada no tanto por la transitoria racionalidad de sus lideres cuanto por sus instintos naturales. La unidad nacional era una condicion para que triunfara el pais. La falta de acuerdo y la critica publica eran motivo de debilidad nacional, y en el peor de los casos, llegaba hasta la traición. A principios de 1949 Beguin manifestó que en su país se opondría con todas sus fuerzas al gobierno, pero que fuera de Israel lo consideraría el mejor de los gobiernos (cuando el primer ministro era Ben Gurión). Inmediatamente después de la Guerra de los Seis Días, sostuvo que el gobierno de unidad nacional había sido uno de los factores que había contribuido a la victoria de Israel, y que “lo único que tenemos que hacer es mantenernos unidos como pueblo y aferrarnos a los frutos de nuestra victoria”. Despues de la operación de rescate Entebbe, en julio de 1976, aseguró que “tal vez en virtud de esta unidad hallamos sido elegidos para ser testigos de este gran dia en la historia del paciente Israel…”. Para Beguin la unidad nacional era más importante que el pluralismo ideológico, social, político, y se mostraba dispuesto a sacrificar dicho pluralismo para satisfacer las necesidades de la unidad nacional, porque éste era el secreto de la fortaleza de la nación.

Según Beguin, la visión del mundo de un movimiento de liberación nacional, posee tres componentes básicos: libertad del individuo, reforma social y supremacia de la ley.

Aseguró que “allí donde se niegan los derechos existe el derecho a rebelarse contra el régimen”.

Libertad del individuo: Beguin consideraba que la unión entre la autoridad gobernante y el control del trabajo en la sociedad constituye una nueva forma de esclavitud. Solo la separación de estos es el primer requisito para garantizar la libertad humana.

La reforma social: la visión de una sociedad sin clases o su existencia permanente en una sola forma de estructura social es solo una ilusión. Beguin sostenía que siempre existirá la división entre clases en las sociedades humanos y que el factor determinante seguiría siendo la propiedad. La única solución posible es “acotar de forma permanente la distancia entre los extremos sociales”. Este proceso es unidireccional, desde abajo hacia arriba: los propietarios permanecen donde están y los menos privilegiados avanzan hacia ellos. La reforma social según Beguin, es un proceso que se inicia al trasladar el “punto de partida desde recursos cero hasta recursos mínimos”. Jabotinsky abría especificado que estos son: vivienda, comida, vestimenta, atención médica y educación. Estos son puntos de partida, no metas, y todos son accesibles decía Beguin cuando la reforma social y la libertad del individuo están aseguradas.

Principales ideas:

Beguin no es sólo primer ministro sino tambien ministro de relaciones exteriores.

Beguin asume el poder a los 64 años de edad y estaba enfermo, después de haber sufrido un grave ataque cardiaco. Comunicó a los periodistas que su enfermedad no afectaría su desempeño: “Mi intención es trabajar dia y noche, y ruego a Di-s que me dé fuerzas para lograrlo”.

No se puede separar la religión del Estado, para Beguin “somos un Estado de ley y un Estado de Halajá (ley religiosa judia)”. Beguin creía verdaderamente que la supervivencia del pueblo judío a lo largo de la historia, la formación de su voluntad nacional y la fortaleza espiritual de su nación eran inseparables de la fe. Antes de la visita de Sadat a Jerusalém Beguin exigió que no se violara el Sábado al realizar los preparativos de la visita.

Durante su mandato se realizó una profunda revisión de las leyes correspondientes a temas religiosos. En ningún otro período la ortodoxia religiosa disfrutó de tanta importancia: Las ideas nacionalistas religiosas pasaron a formar parte de las escuelas estatales, hubo un retorno a la religión ortodoxa, y fue aumentado el respaldo a las instituciones religiosas.

El gobierno que lidera es el más fuerte, eficiente, valiente y resuelto que se pueda imaginar. Se llevan a cabo conversaciones por la paz con el Libano y con Egipto. La márgen occidental es anexada y tambien la márgen oriental. Los Estados Unidos y Gran Bretaña finalmente brinda su apoyo a Israel.

Su primer acto como primer ministro fue ofrecer asilo a los refugiados de un buque Vietnamita. Pronto adquirió importancia la búsqueda de aliados y el logro de un reconocimiento más amplio. Una de las primeras medidas que tomó Beguin fue nombrar como ministro de relaciones exteriores a Moshe Dayan.

Beguin declaró en su primer sesión en la Knesset, que aprobaría una ley de seguro social, una ley de arbitraje, una ley de salario mínimo y una ley de jubilación estatal.

La nueva generación estaría educada para amar a la humanidad, la libertad, la justicia, y la patria. Por primera vez el programa educativo fue encomendado a una fracción minoritaria religiosa. Una nueva alianza política entre la derecha y los partidos religiosos habría de dominar la política israelí en los años por venir.

El acuerdo de coalicion establecia que “El pueblo judio tiene el derecho historico eterno a la tierra de Israel, nuestro patrimonio indiscutible”.

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