Bandas que preocupan

El tino de quienes conducían esa marcha evitó el choque violento que buscaron los enmascarados que, como siempre, actuaron con custodia policial que los dejó desplegarse con gestos casi militares. ¿Se podrá evitar la violencia en un futuro encuentro entre esos sectores si aprovechan estos «quebrachos» para alardear de que dominan la calle? Alienta que un Luis D’Elía confirmase ayer que no irá a la Plaza el mismo día que Juan Carlos Blumberg evitando así otro riesgo de choque en las calles. Eso sí, lo reemplazó Hebe de Bonafini, quien ayer embistió contra el padre de Axel. Unos 60 jóvenes militantes de Quebracho se impusieron como guardia informal de la Embajada de Irán en Buenos Aires. Mientras impedían entre amenazas una marcha convocada por una agrupación independiente judía, grupos islámicos llegaron al lugar para expesar su apoyo a la República Islámica y a los terroristas de Hizbollah. En un hecho grave, una fuerza de choque del grupo Quebracho impidió ayer una manifestación convocada por referentes de la comunidad judía argentina frente a la Embajada de Irán en el barrio de Palermo. Portando palos y banderas de esa agrupación de extrema izquierda, frecuentemente involucrada en manifestaciones violentas, y con sus rostros cubiertos, unos 60 militantes cortaron ayer a la tarde la avenida Figueroa Alcorta al 3200 en momentos en que los convocados comenzaban a reunirse, alejándolos entre gritos y amenazas. El propio líder de Quebracho, Fernando Esteche, señaló a la prensa que se hizo presente en el lugar que la agrupación cuenta con una «columna de autodefensa», eufemismo para aludir a su fuerza de choque. «Vinimos a mostrar nuestra solidaridad con Irán y el pueblo iraní por la lucha antiimperialista», agregó. Luego el dirigente extremista admitió su respaldo a los grupos terroristas Hizbollah y Hamas, y afirmó que si los convocados «se encolumnan, vamos a impedir que pasen y que se manifiesten para vivar la guerra». Un curioso pacifismo. «Los compañeros de la organización y de la comunidad islámica les plantearon que no tenían nada que hacer acá. Ningún grupo de jóvenes sionistas puede provocar a la Embajada de Irán», justificó Esteche. Mientras esto ocurría, en plenahora pico, el tránsito se convertía en un caos y llegaban al lugar dirigentes islámicos a sumarse a la contramarcha de Quebracho y a dejar claro, de una vez por todas, cuáles son sus lealtades. El sheik Seyed Abdalá Madani y el sheik Moyen Alí se mostraron «solidarios con Irán» y dijeron : «Vamos a i m p e d i r que un grupo de jóvenes fanáticos , movidos por los de la Embajada de Israel en la Argentina, vinieran a insultar al pueblo amigo del islam». La manifestación, prevista para las 18.30 frente a la embajada iraní, había sido convocadapor una agrupación de Judíos Independientes, no conocida hasta el momento, bajo el lema «Porque las cosas se dicen en la cara a quien corresponde. Para que no volvamos a ser blancos de tiro». Ante la gravedad de los hechos, el presidente de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), Jorge Kirszenbaum, pidió «urgentes garantías» para los manifestantes. Mientras, el titular de la Organización Sionista Argentina (OSA), Silvio Rossjansky, afirmó que «ahora la sociedad, la opinión pública y el mundo pueden ver y entender de qué lado está la violencia». Con todo, aclaró que su entidad no tuvo nada que ver con la organización del acto. Mientras, los convocantes difundieron un comunicado, a través de la Agencia Judía de Noticias, en el que señalaron que «Buenos Aires fue bombardeada dos veces… ¿Qué estamos todos esperando, una tercera?». Acusación «Irán es el país que planifica, apoya, incita y sostiene económicamente a Hizbollah. Su presidente no sólo negó rotundamente el Holocausto sino que además llama a la destrucción y desaparición de Israel», recordó. A pesar del reciente conflicto entre Israel y Hizbollah, la Argentina, donde conviven una numerosa colectividad árabe y una de las principales comunidades judías fuera del Estado hebreo, había estado hasta ayer lejos de cualquier tentación violenta. La decisión oficial de no enviar tropas para la proyectada fuerza de paz ampliada en el sur del Líbano había apuntado, entre otras cosas, según la visión del gobierno nacional, a mantener al país al margen de los rigores de ese conflicto. Más allá de esto, la comunidad judía local expresó a través de numerosos actos durante los 34 días de guerra en el Líbano su adhesión a la postura del gobierno israelí.
Ambito Financiero.

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