Shlomo Ben Yosef

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Aproximadamente al mediodía del 21 de abril de 1938 apareció en el camino de Safed a Rosh Pina un coche lleno de árabes, que no pasaban habitualmente por la zona. Los  jovenes Ben Yosef, Shein y Djuravin salieron al camino a interceptarlos. El coche rehusó a parar y se lanzo contra los judíos. Dispararon un solo tiro al aire y lanzaron una granada falsa y los árabes huyeron y denunciaron los incidentes a las autoridades británicas. La policía no tardo en llegar, el primiero que llego era un policía judio que sugirió a Ben Yosef que suelte el arma. Él rechazó hacer esto, y pocos minutos mas tarde otros oficiales los arrestaron.

El 24 de mayo de ese año comenzó en Haifa el juicio militar a los tres judíos. El juicio duro diez días y el veredicto fue dado a conocer el 3 de julio.

Los abogados demostraron que los demandados eran inocentes pero, sin embargo, el veredicto ya estaba decidido antes del juicio.  Estos fueron tomados como ejemplo para el gobierno británico, para que los judíos no vuelvan a cometer un hecho así, porque terminarían con las mismas condenas que estos.

Shlomo Ben Yosef y Abraham Shein fueron sentenciados a morir pendiendo de la orca y Shalom Djuravin a prisión perpetua.

Al conocer su sentencia Ben Yosef se levanto y grito: “viva el Estado Judío a Ambas Márgenes del Jordán”.

El Cónsul polaco demostró que Shein era menor de edad a la hora del incidente; El Comandante en Jefe de las Fuerzas Militares Británicas conmutó su sentencia y lo condenó a cadena perpetua.

Las suplicas al gobierno británico y a la administración de Palestina vinieron de las organizaciones nacionales judías, del principal Rabbi del Imperio británico, a partir de dos obispos anglicanos, del guardia de Manchester, del gobernador polaco, del Rabbi Herzog de Palestina , MP´s británicos, de escritores, de iglesias y de sinagogas. Jabotinsky mismo se reunió con el secretario colonial de Gran Bretaña, Malcolm MacDonal. Las  peticiones llegaron en grandes cantidades, pero fueron inutiles.

El joven Shlomo, no demostraba temor en el momento de estar tras las rejas esperando su muerte. En la pared de su celda había grabado “Tov lamut bead hartzeinu”. “Es bueno morir por la patria”, las mismas palabras que pronunció Trumpeldor antes de su muerte.

La noche anterior a su ejecución el único oficial judío de la prisión pidió hacer la guardia de esa noche. Al acercarse a su celda permaneció asombrado. Ben Yosef dormía tranquilamente.

Cuando se despertó pidió agua y se higienizó. El oficial lo miraba maravillado. Luego se le trajo ropa de civil. Ben Yosef dijo que se le había prometido su Tilboshet (uniforme) de Betarí para ir al cadalso. El oficial le advirtió que lo llevaría a la fuerza y que esto podría interpretarse como miedo y debilidad. Ben Yosef dijo: “muy bien, iré así. No quiero que se diga que un soldado judío le teme a la muerte”.

A los amigos se les permitió visitarlo algunas horas antes de su muerte.

Ben Yosef dejó bien claro que nació como un Betarí y morirá como él; que su muerte servirá como un símbolo de batalla.

Salía el sol cuando Ben Yosef marchaba hacia el patíbulo.  Desde el corredor que conducía al cadalso podía escucharse su voz que decía “Viva Jabotinsky”. Y luego canto el Shir Betar seguido del Hatikva.

Los demás prisioneros judíos incluidos Shein y Djuravin se levantaron y se unieron en el canto. Minutos despues la voz de Shlomo Ben Yosef ya no se escuchaba más.

El mundo judío fue sacudido por la injusticia, y movido profundamente pro el heroísmo del hombre joven en la cara de la muerte.

La tumba de Ben Yosef se encuentra en las montañas de Rosh Pina, su tumba es simple, y esta rodeada de empedrado.

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