El padre de un soldado muerto el pasado verano en la guerra con la organización terrorista Jizbalá anunció esta semana que sólo cesará su huelga de hambre cuando renuncie el primer ministro Ehud Olmert.

“A Olmert le da igual el dolor de los padres que perdieron a sus seres más preciados”, denunció, Elipaz Balua, cuyo hijo, el sargento Nadav Balua, murió en combate el pasado 20 de julio en el pueblo libanés de Marun ar-Ras.

Elipaz tiene previsto continuar desde el domingo en un jardín próximo a la sede de la Knéset en Jerusalén, esta huelga de hambre indefinida que inició el viernes.

Justamente el domingo el consejo de ministros aprobó por unanimidad denominar Segunda Guerra del Líbano al conflicto con Jizbalá, a raíz de las protestas de este movimiento de padres de soldados caídos.

“La petición de la dimisión inmediata de Olmert se debe a las fallas en la guerra del Líbano actualmente investigadas por la Comisión Vinograd y a la incapacidad del Gobierno para funcionar con varios de sus principales ministros bajo investigación”, dijo Balua.

El autor de esta huelga de hambre lamentó que el primer ministro “haga oídos sordos a los padres de reservistas y a la sociedad israelí” que, a su juicio, pide su dimisión.
“No mandamos a nuestros hijos a la batalla para esto. Olmert ha cruzado todas las líneas rojas”, sentenció.

Balua es uno de los líderes del movimiento de padres de reservistas que participaron en los 34 días de guerra con Jizbalá.
Un mes después de la declaración del alto el fuego con la organización integrista, Balua y otros padres de soldados comenzaron a pedir firmas en favor de la renuncia de Olmert, del ministro de Defensa, Amir Peretz, y del entonces jefe del Estado Mayor, general Dan Jalutz. Este último fue el único de los tres que lo hizo.

El grupo de padres concluye sus marchas de protesta cerca de la tumba de la histórica primera ministro Golda Meir, que dimitió tras la Guerra de Iom Kipur de 1973.
Fuente: AJN/Aurora

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