El pasado 27-01, a instancias de las Naciones Unidas, más de 100 países del mundo conmemoraron Iom Hashoa. Hace ya tres años la ONU decidió fijar esa fecha, cuanto los sovieticos entraron a Auschwitz un 27-01-1945, como el día internacional en recuerdo del Holocausto. En ese día se realizaron actos, se vieron exposiciones y muestras, se escucharon discursos de parlamentarios y políticos, se vieron programas de TV. Miles de millones de personas por unos minutos se apiadaron del destino cruel del pueblo judío bajo la bota nazi tanto como se apiadan de las víctimas de Hiroshima y Nagasaki o por los millones de asesinados bajo el comunismo stalinista (la masacre que muchos defensores de los derechos humanos “olvidan”) para luego volver a sus labores cotidianas. Hasta Iom Hashoa del año que viene. Por supuesto que que hay que alabar y reconocer por esta iniciativa de la ONU y por el acatamiento de ella en diversos países. Sólo que no será sólo con actos, proclamas,discursos como se frenará el antisemitismo que crece en el mundo y en Europa y Argentina en especial. Estos actos tampoco frenan a los negadores del Holocausto cada vez más “especializados” y osados desde que cuentan con la “legitimación” institucional del presidente iraní, hijo adoptivo de Hitler.

¿Por qué Bruno Golnish, número dos en el partido xenófobo francés de Jean Marie Lepen, debería preocuparse por la negación del Holocausto si sólo recibirá tres meses de prisión en suspenso por negarlo ?¿Por qué el famoso revisionista británico David Irving no se va a burlar de Austria si sólo cumplió en prisión un tercio de la condena?¿Por qué deberían preocuparse de la negación del Holocausto todos estos siniestros personajes que jugaron a congresistas en Teherán a fines del pasado año?¿Por qué no hay una demanda internacional contra Ahmadinejad por apología del genocidio ?¿Por qué deberían preocuparse todos estos personajes cuando la propia Unión Europea ya tiene parlamentarios racistas y no logra generar una ley única que penalice la negación de la Shoa por temor a limitar la libertad de expresión ?

El día internacional del recuerdo del Holocausto quedará en poco tiempo vacío de contenido si los países firmantes y sus líderes se conforman con congresos, discursos,declaraciones y más declaraciones. El trabajo debe empezarse desde abajo. Debe empezar con un plan educativo intenso, masivo y de largo alcance en las escuelas primarias y secundarias, en serminarios especiales en universidades y campañas intensas y no espontáneas en medios masivos de comunicación. También hay que atacar con todo el peso de duras leyes cualquier incipiente manifestación racista. Sólo así habrá un cambio drástico. Sólo así los actos del 27-01 tendrán un sentido mayor.

Fuente: http://www.radiojai.com.ar

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