Londres – Los 15 marinos británicos detenidos en Irán afirmaron el viernes que fueron apresados en aguas iraquíes y que durante su cautiverio les vendaron los ojos y los esposaron para forzarlos a asegurar que su arresto se produjo en aguas de la República Islámica.

De regreso en Gran Bretaña, adonde llegaron el jueves, los militares dijeron que no opusieron resistencia porque temían por su vida y que les amenazaron con siete años de cárcel si no “confesaban” haber sido capturados en aguas iraníes.

Tal como Londres señala desde su captura el 23 de marzo pasado, los marinos reafirmaron que se hallaban en aguas de Irak al momento de ser apresados por Irán.

“Cuando nos detuvieron, estábamos en aguas territoriales iraquíes internacionalmente reconocidas y puedo afirmar sin duda alguna que nos encontrábamos a 1,7 millas náuticas (3,15 km) de las aguas iraníes”, afirmó el teniente Felix Carman en una declaración en nombre de los militares arrestados.

Por su parte, la única mujer del grupo, Faye Turney, fue sometida a un “trato particular” y “utilizada como un instrumento de propaganda” por las autoridades iraníes, según declaró el grupo en una rueda de prensa en la base británica de Chevinor.

Según el teniente Carman, al día siguiente de su detención los marinos fueron transportados en avión a Teherán y después encarcelados en prisión. “Teníamos los ojos vendados, las manos atadas y fuimos obligados a colocarnos frente a un muro mientras escuchábamos ruidos de armas. Hicimos frente a constantes presiones psicológicas y emocionales”, subrayó.

“Todos estábamos aislados. Fuimos interrogados durante la (primera) noche y confrontados a dos opciones: si admitíamos haber (penetrado en aguas iraníes), nos subiríamos rápidamente a un avión con destino a Gran Bretaña. Si no lo hacíamos, nos enfrentábamos a hasta siete años de cárcel”, declaró el teniente.

Turney fue “separada de nosotros desde que llegamos” y encerrada “en una celda muy apartada”, declaró otro marino, el capitán Chris Air. “Durante cuatro días, le dijeron que todos habíamos regresado a casa y que ella era la única que seguía allí”, apostilló, al detallar que Turney había sido sometida a un “trato particular”.

Las autoridades iraníes difundieron durante su cautiverio varios vídeos y tres cartas atribuidas a esta militar, de 26 años, en las que “reconocía” que su grupo había penetrado en aguas iraníes en el Golfo.

Por su parte, el gobierno iraní calificó de “propaganda” la rueda de prensa ofrecida por los marinos británicos. “La propaganda y el ‘show’ no pueden encubrir la violación por parte del ejército británico de la frontera marítima de la República Islámica y sus repetidas entradas ilegales”, declaró el portavoz de la cancillería iraní, Mohamad Alí Hosseini.

Por otra parte, a Londres le inquieta igualmente el papel que Irán desempeña en Irak, donde cuatro de sus soldados murieron el jueves por la explosión de una bomba. Los británicos tratan de determinar si el artefacto utilizado en el atentado perpetrado en Basora (sur) era de concepción o fabricación iraní, como sospechan.

El primer ministro británico, Tony Blair, endureció el tono el jueves al afirmar que “hay al menos elementos del régimen iraní que apoyan, financian, arman y apoyan al terrorismo en Irak”. A la espera de los resultados de la investigación “en profundidad” sobre la captura de los 15 marinos, la Royal Navy (marina británica) suspendió sus operaciones de control en el norte del Golfo, según la BBC.

Fuente: http://www.perfil.com

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