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ZEEV JABOTINSKY

 

por Zalman Shazar

 

(quien, con el correr del tiempo, fue elegido tercer Presidente del Estado de Israel)

 

Jabotinsky ha muerto. Se quebró el violín del virtuoso. De pronto y en tierra extraña reventaron las cuerdas del violín que estaba destinado a ser primero en el coro del movimiento del renacimiento de Israel. Destinado — y no tuvo el privilegio de cumplir su destino. Aun­que en los últimos años colmó de amarguras, al sio­nismo, a sus forjadores y realizadores, ello no ensombrecerá los días de su resplandor que permane­cerán eternamente grabados en las tablas de la historia de nuestra resurrección. Al alcanzarnos la pasmosa noticia de que su corazón ha dejado de latir para siempre, surge su imagen íntegra con todo el lustre de sus orígenes, del embate de sus años juveniles, de la magia de su palabra conquistadora, del valor de su lucha soberbia y resalta enormemente la pérdida que ha sufrido el pueblo entero.

La última generación sionista conoce sus luchas en el seno del movimiento. Pero, ¿quién de los veteranos del sionismo ignora el celo con que combatió por el joven sionismo contra sus opositores externos, cómo consagró el nombre de la nacionalidad judía en el génesis de su incipiente tormenta y cómo peleó en la guerra de la nacionalidad sionista contra la asimila­ción entronada previamente?…

Desde sus primeros pasos fue violín de la esperanza de Sión. Su magno talento de orador y escritor le conquistó posiciones y renombre dentro y fuera del campamento: hubo años en que fue el niño prodigio y el hijo predilecto de todo el movimiento. Su lucha por una política autónoma en Rusia, por la enseñanza hebrea en la diáspora y, principalmente, su lucha con­tra la asimilación y el movimiento de autonegación profundizaron el surco y sus grandes campañas por todo el límite de morada judío en Rusia antes de las elecciones y durante ellas, fueron campañas victorio­sas para el sionismo que se lanzó al combate y, sin ellas, no se narrarán sus proezas en el seno del pueblo. Y en el gran periodismo ruso y precisamente en el periodismo progresista, ocupó una posición de honor y magnifi­cencia. “Altalena” y “Vladimir”. Primero en los perió­dicos de Odesa y luego en los de la capital — eran los favoritos del lector ruso progresista y el orgullo del lector judío nacionalista.

Esta época de esplendor del joven brillante y fascina­dor es la que se le convirtió en atmósfera vital, la que le produjo múltiples admiradores y le quitó la capacidad espiritual de enmarcarse en un movimiento y aceptarla disciplina de una organización. Pensó que permane­cería para siempre niño prodigio destinado a ser primer violín que no necesita para nada al coro y que no se le puede someter.

Su vida y su misión aun han de narrarse una y otra vez. Hoy está el pueblo de luto por un gran hijo de sumo talento y poesía que dedicó el alma entera al sueño de la redención, que se ganó los corazones de las masas y la juventud para el combate por la libertad y el renacimiento, que atravesó personalmente el largo camino que va desde la asimilación al hebreo vivo y que ardió con llama eterna por la esperanza de la independencia de Israel en su tierra.

¡Día de luto es hoy para el pueblo de Israel sediento de redención!

(Diario “Davar”, 5.7.42)

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