En el siglo XV, la familia Mallah (en hebreo: mensajero o Ángel) escapó de  la inquisición española a Provence, Francia y cerca de cien años después llegó a Salónica. En Grecia, varios miembros de la familia fueron prominentes lí­deres sionistas, activos en la vida política, económica, social y cultural local y nacional. Hoy en dí­a   mucho Mallahs siguen siendo sionistas activos alrededor del mundo.

El abuelo de Sarkozy,  Aaron Mallah, apodado Beniko, nació en 1890. Su tí­o, Moshe, era un rabino muy conocido y un sionista devoto que, en 1898 publicó y corrigió el “EL Avenir”, principal documento del movimiento nacional sionista en la Grecia de ese entonces.

Su primo, Asher, era senador en el senado griego y en 1912 ayudó a garantizar el establecimiento del Technion,  la universidad tecnológica de la Élite en Haifa, Israel. En 1919 lo eligieron como el primer presidente de la federación sionista de Grecia y Él dirigió el Consejo Sionista por varios años. En los años 30 ayudó a judí­os a huir a Israel, lugar al que el mismo  emigró  en 1934.

Otro de los primos de Beniko, Peppo Mallah, era un filántropo de las causas judí­as y en el año 1920 el parlamento griego   le ofreció la posibilidad de ser Ministro de Finanzas, pero el no aceptó tal designación.  Después del establecimiento del Estado de Israel Peppo Mallah se encargó del envío del  primer  diplomático del paí­s a Grecia.

En 1917 un gran incendio destruyó gran parte  de Salónica y la familia Mallah se vio seriamente dañada. Muchas propiedades pertenecientes a familias judí­as fueron expropiadas por el gobierno griego, incluidas las de los Mallah.

Parte de la  población judí­a emigró de Grecia y muchas familias de  Salónica, incluidos algunos de los  Mallah, abandonaron el paí­s para viajar a Francia, América e Israel.  

El abuelo de Sarkozy, Beniko, emigró a Francia donde se convirtió al catolicismo y cambió su nombre a Benedicto para casarse con una francesa cristiana llamada Adéle Bouvier. Adéle y Benedicto tuvieron  dos hijas, Susanne y Andrée.

Aunque Benedicto se integró completamente a la  sociedad francesa, nunca dejó de   permanecer cerca de su familia, origen y cultura judí­os. Durante la Segunda Guerra Mundial Él y su familia se ocultaron  en la Croisille en la región de Corruze, Francia occidental de Marcillac.

Durante el Holocausto, muchos de los Mallahs que quedaron  en Salónica o que se establecieron en   Francia, fueron  deportados a los campos de concentración y de exterminio. En total, cincuenta y siete  miembros de la familia fueron asesinados por los nazis. Los testimonios revelan que muchos de ellos   se rebelaron y que Buena Mallah, fue usada para experimentos médicos en el campo de concentración de Birkenau.

 En el año 1950, la hija de Benedicto, Andrée,  se casó con  Pal Nagy Bosca y Sarkozy,

descendiente de una aristocrática familia húngara.  Tuvieron tres hijos, Nicolás fue el menor. En el año 1960 el matrimonio se disolvió y Andrée crió a sus tres hijos junto a  Benedicto. Nicolás estuvo siempre muy cerca de su abuelo a quien   consideraba casi un padre y por quien sintió una gran admiración. Pasaba horas con el, escuchando sus historias sobre la ocupación nazi, sobre la resistencia francesa, sobre De Gaulle y el Desembarco de Normandí­a. Nicolás recibió de su abuelo sus convicciones polí­ticas.

La familia Sarkozy vivió en Parí­s hasta la muerte de Benedicto en el año 1972, después de lo cual se trasladaron a Neuilly-sur-Jábega para estar más cerca del padre de los muchachos.

Nicolás tuvo que vender flores y helados para pagar sus estudios. Sin embargo, la fascinación por la polí­tica lo llevó a ser  el alcalde más joven del pueblo, cargo que ocupó durante 20 años.

El resto  es historia …

 (Fuente: EJPress)

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