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 Un informe secreto de Tzahal, que no le fue entregado al primer ministro durante la Segunda Guerra del Líbano, sobre la situación de los soldados secuestrados Udi Goldwasser y Eldad Reguev, establece que uno de ellos estaba “por lo menos” herido de extrema gravedad. Y que la probabilidad de que el segundo esté con vida es casi nula. El informe relata en forma detallada cómo sucedieron los hechos aquella trágica mañana del 12 de julio de 2006. Por Ronen Bergman. Yediot Ajaronot.

El 12 de julio de 2006, pocas horas después del secuestro de los soldados Udi Goldwasser y Eldad Reguev por milicianos de Hezbollah mientras patrullaban el puesto 105 de la frontera, se abrió una investigación de la Unidad de Búsqueda de Desaparecidos del ejército de Israel. El objetivo: conseguir todo tipo de información acerca de los soldados, su situación y el lugar adonde fueron llevados dentro del Líbano.

Las primeras investigaciones econtraron daños sustanciales en los vehículos Hammer que tuvieron parte en el episodio. Bajo fuego, los hombres de la Unidad de Búsqueda de Desaparecidos intentaron dilucidar cómo se llevó a cabo el secuestro y cuáles fueron sus consecuencias. Así, por ejemplo, se tomaron del escenario del secuestro muestras de metal, tierra y sangre. Los dos vehículos en los que viajaban los soldados fueron objeto de una investigación detallada y puntillosa y los soldados que pudieron salvarse, así como otros que estaban en la zona, fueron interrogados. Se trajeron todo tipo de expertos – en identificación forense, expertos en explosivos, médicos,etc – para la investigación.

La Unidad de Búsqueda de Desaparecidos desocupó una habitación grande en el ministerio de Defensa y construyeron allí, sobre el piso, una maqueta del lugar del secuestro, con todos los detalles, incluso los soldados, los vehículos y las cercas de alambre.

Después de algunos días de investigación, llegaron a la conclusión de que era muy probable que uno de los soldados hubiera muerto y una perspectiva sumamente negativa con respecto a la situación del segundo.

En esos días se realizaron simulaciones computarizadas, reconstrucciones de lo sucedido lanzando el mismo tipo de misiles contra el mismo tipo de vehículos Hammer, como aquel en el que viajaban Udi Goldwasser, Eldad Reguev y dos soldados más.

Después de dos semanas de intenso trabajo, los investigadores presentaron sus conclusiones en un informe, firmado por ellos el 28 de julio de 2006. Las conclusiones son demasiado dolorosas: en el lugar del hecho fue hallada sangre de los dos soldados secuestrados. Las pruebas de ADN lo comprobaron en forma fehaciente. Luego de todas las investigaciones y comprobaciones médicas, se escribió en el informe: “El soldado resultó herido, al parecer, por un explosivo hueco, casi con seguridad un misil RPG. Una herida de este tipo se considera muy grave y requiere tratamiento quirúrgico especializado y urgente. La probabilidad de que una persona permanezca con vida después de resultar herida por un explosivo de este tipo es muy baja. La probabilidad de que una persona sobreviva con una herida de este tipo sin que se le brinde una compleja atención médica de cirugía mayor, es nula”.

En cuanto al segundo soldado secuestrado, la conclusión fue: “La situación del soldado es (al menos) grave. No es seguro que ambos hayan recibido atención médica inmediata, debido a la necesidad de los hombres de Hezbollah de huir del lugar del hecho. Es posible que los soldados hayan sido atendidos durante una hora, pero los expertos médicos que participaron en esta investigación aseguran que una hora es un lapso que está muy lejos de ser lo necesario para estabilizarlos”.

Es importante señalar que estos hallazgos se consideran “circunstanciales”, no se basan en información de inteligencia, sino en pruebas físicas halladas en el lugar exacto donde sucedieron los hechos y que fueron analizadas por el mencionado equipo de expertos.

El capitán del barco… no tiene idea

A pesar de que el informe de la División de Búsqueda de Desaparecidos fue firmado el 28 de julio, sólo el 13 de agosto – un día después que se firmara el acuerdo de cese del fuego – el primer ministro Ehud Olmert supo de su existencia y sus resultados. O sea que durante 16 días la guerra continuó sin que el capitán máximo de Israel tuviera idea de las conclusiones del informe acerca de los soldados secuestrados, a pesar de que dicho secuestro dio el puntapié inicial a la guerra.

De hecho, quien puso al tanto de la existencia de ese informe al primer ministro no fue ninguna persona de Tzahal, sino un extraño, que no pertenece al ejército.
Yo lo sé, porque ese extraño fui yo.

¿Por qué no fue entregada esa información a la oficina del pimer ministro en tiempo real y quién es responsable de eso? Fuentes del segundo nivel de quienes toman decisiones en Tzahal aseguran que esto fue intencional. “No querían que el primer ministro se fastidiara con preguntas que no tenían sentido en ese momento”, dice uno de ellos. Pero esta fuente no pudo proveer pruebas de esta grave afirmación.

Es difícil no torturarse pensando qué hubiera pasado si el primer ministro de Israel hubiese sabido en tiempo real que era sumamente dudoso que los soldados secuestrados – en cuyo nombre salió a la guerra – estuvieran con vida. Se trata de una pregunta moral compleja. Lo que está claro es que a Olmert no le dieron oportunidad de planteársela.

A favor del primer ministro debe decirse que de inmediato ordenó hacer saber las conclusiones principales del informe a las familias de los secuestrados, por medio de un teléfono celular en clave.

 

En manos de Hezbollah

La patrulla de Tzahal que dio comienzo a la guerra, ese día a las 8.45 de la mañana, no estaba porgramada. Salió como parte de patrullas ocasionales, que los comandantes decidían. Participaron en aquella patrulla dos vehículos blindados. Los ánimos estaban bien altos. Algunos de los soldados no vestían el chaleco protector, sino que lo dejaban sobre el asiento del vehículo.

De los documentos secretos que se encuentran en la carpeta denominada en el lenguaje de Tzahal “Episodio Zarit” y de la reconstrucción realizada por la Unidad de Búsqueda de Desaparecidos, se desprende el siguiente cuadro de situación: en el primer vehículo viajaba el conductor, D’, frente a un militar de grado de la División, y junto a él, el comandante de la patrulla, que era Ehud Goldwasser. Detrás estaba Eldad Reguev y junto a él otro soldado, Tomer Wainberg. Entre Wainberg y Reguev había una pila de elementos, que incluían mapas, fotografías aéreas, códigos para los equipos de comunicación y otros.

En el segundo Hammer viajaba el conductor, Vasim Nazal, y con él Shani Turgeman y Eyal Benin. Los dos vehículos se desplazaban desde Zarit por el camino que pasa junto al puesto 105 de la frontera.

Los hombres de Hezbollah, que sabían que en la patrulla había dos vehículos, dejaron pasar el primero y le permitieron seguir en esa ruta, de frente a ellos. Esperaron con paciencia hasta que el segundo Hammer también estuvo en su campo visual y se desplazó algunos metros, totalmente expuesto. A las 9.03 uno de los milicianos transmitió el código acordado de antemano por medio de los equipos de comunicación, y el lugar estalló.

En esos instantes, la cámara de video que había sido instalada por Tzahal en Zarit, registró su propio final. En la última filmación se ve un misil RPG saliendo desde un pastizal, haciendo su camino hacia la cámara y después, oscuridad. En ese mismo segundo fueron neutralizadas todas las demás cámaras de la zona. Los misiles de Hezbollah las hicieron estallar.

Los milicianos de Hezbollah, desde un puesto alto, dispararon ráfagas de misiles sobre el segundo Hammer. Nueve de los misiles penetraron. Uno de los soldados murió al instante. Los otros dos lograron salir, pero fueron alcanzados por los disparos de Hezbollah y también murieron. Los expertos de Tzahal que investigaron lo sucedido concluyeron que los hombres de Hezbollah no tenían ninguna intención de llegar hasta el segundo Hammer, sino sólo confirmar que de allí nadie saliera con vida.

De inmediato, al ver lo que había sucedido con el otro vehículo, Ehud Goldwasser tomó el transmisor y alcanzó a gritar: “Nitkalnu” (en traducción literal: tropezamos, nos trabamos). Un soldado de la unidad captó el mensaje y avisó a su comandante por teléfono celular. Según la investigación de la Unidad de Búsqueda de Desaparecidos, el conductor del primer vehículo no siguió las normas establecidas, que indican que debía continuar conduciendo y no pararse,  en caso de un ataque con misiles. En cambio, el soldado frenó el vehículo, saltó, fue herido levemente, y se escondió entre los arbustos y pastizales.

Los milicianos de Hezbollah salieron de la redes de camuflaje y atacaron el primer vehículo israelí. Un misil RPG 9 dio contra la puerta del lado derecho, penetró en el vehículo y provocó un incendio. En ese momento resultaron heridos Goldwasser y Reguev, que estaban sentados uno detrás del otro. Tomer Wainberg, el soldado que estaba junto a Eldad Reguev, logró salir ileso de adentro del vehículo, pero fue herido por los incesantes disparos afuera y se escondió en un pastizal. Los milicianos de Hezbollah, ya sobre la ruta, hicieron estallar el portón que los separaba del territorio israelí y corrieron hacia adentro.

Reguev, herido y sangrando, trató de salir del vehículo por la puerta derecha, pero la goma que la rodeaba ya ardía, la puerta se trabó y era imposible abrirla. Pateó todo lo que había a su lado del lado izquierdo del asiento y se arrastró hacia afuera. Cuando lo logró, los secuestradores ya estaban muy cerca de él. Reguev intentó – y es probable que haya logrado – levantar su arma y dispararles, hasta que fue herido en el hombro por los disparos incesantes de Hezbollah y cayó detrás del vehículo en llamas.

Los milicianos de Hezbollah abrieron la puerta delantera derecha del vehículo y sacaron a Goldwasser, que estaba herido. Arrastraron a los soldados 35 metros desde el Hammer y ambos dejaron el rastro de su sangre en todo el camino. Les quitaron a ambos el chaleco antibalas debido al peso extra y los introdujeron en un equipo especial para trasladarlos, que fue previamente cosido con bolsas de dormir. Así los cargaron dos milicianos corpulentos y atléticos y corrieron con ellos hacia adentro del Líbano. Unos cientos de metros hacia adentro los esperaba un vehículo.

Así lo relata el informe de la Unidad Especial de Búsqueda de Desaparecidos de Tzahal, en base a pruebas físicas recogidas en el lugar del hecho que fueron analizadas por expertos en distintas áreas.

 Fuente: Povesham

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