La única manera de neutralizar cohetes Kassam fue aprendida en la Segunda Guerra del Líbano, y señalada hasta el cansancio por la Comisión Winograd. Sólo que este gobierno no ha aprendido nada.

La experiencia no lo es todo. A pesar de lo que dicen varios políticos que se resfriegan las manos por el máximo puesto del estado. No hay ningún político hoy que pueda competir con la experiencia acumulada por el equipo Olmert-Peretz en materia de crisis de defensa y seguridad. Son los únicos que han dirigido una guerra. ¿De haí se desprende que son los políticos más adecuados para conducir al país en esta época crítica?
No sólo su experiencia acumulada lo es en el área del fracaso, sino que ya olvidaron todo y no aprendieron nada. De hecho, están comenzando de nuevo: repiten los errores del pasado y aprenden a expensas de los habitantes de Sderot. Los últimos acontecimientos son un nuevo testimonio de sus habilidades defectuosas.
El primer error realizado aún en la época de Ariel Sharón fue la evacuación de Nisanit, Alei Sinai y Duguit en el norte de la Franja de Gaza. El tererno abandonado fue convertido rápidamente en área de tiro de cohetes Kassam. La lógica militar obliga al regreso inmediato del ejército a esas zonas evacuadas, pero los responsables de la Desconexión no están dispuestos a admitir su error. Por eso, hasta hoy en día, parte de los cohetes disparados contra Israel lo son desde dichas zonas. Pero no solamente desde allí. Mayormente los cohetes Kassam lanzados a Israel tienen un alcance de tiro de 5 a 8 kilómetros, y ésa es la distancia que los separa de sus metas.
Ya se probaron diferentes métodos: bombardeos pesados contra zonas vacías de habitantes en la Franja de Gaza; operativos quirúrgicos de la Fuerza Aérea contra los responsables y quienes lanzan cohetes; a pesar de todo ello, los lanzamientos continúan. El consentimiento de Tzahal de cesar el fuego hace varios meses le permitió al Hamás rearmarse y entrenarse, mientras la Jihad Islámica continúa con su agresión. Ahora el Hamás se le ha sumado. Los intentos de fortalecer al Fatah, con la esperanza de que sus miembros pongan fin al lanzamiento de cohetes, no trajeron consigo resultado alguno.
¿Qué nos queda, entonces? La doctrina de la seguridad en dos etapas, de autoría de David Ben Gurión, que ha demostrado su efectividad en el pasado. Primero, hay que otorgarle prioridad máxima a la defensa de la población civil de Israel; segundo, hay que trasladar el combate al terreno enemigo. En este caso ello significa la toma por Tzahal de la Franja de Gaza entre 5 y 8 kilómetros en el norte de la misma. El argumento que enarbolan quienes se oponen a esta medida, según el cual ya estuvimos en la Franja de Gaza y también entonces eran lanzados cohetes, ignora el hecho de que ninguno de ellos fue lanzado de la región bajo control de Tzahal, y que Tzahal es capaz de impedir dichos lanzamientos de las regiones bajo su control.
Es razonable pensar que es imposible implementar un operativo semejante sin bajas, pero es el único modo de defender a los habitantes de Sderot y el Néguev occidental. Hoy es más difícil de lo que podría haber sido hace medio año, antes de que el Hamás se fortaleciera, y será más difícil dentro de otro medio año.
Y con respecto a aquellos preocupados por la pregunta de cóo saldrá Tzahal de los territorios que tome, sería bueno que adoptaran el dicho que dice: “Todo a su tiempo”. Primero debe dárseles seguridad a los habitantes de Sderot; el resto dependerá de la conducta palestina.
La impotencia que manifiesta el gobierno es una repetición exacta de los errores de la Segunda Guerra del Líbano. Dado que no comprendió que el único camino para hacer cesar el lanzamiento de cohetes de corto alcance es por medio del envío de fuerzas terrestres a las zonas de lanzamiento, la Galilea estuvo expuesta al lanzamiento de misiles Katiusha por más de 5 semanas, y fuimos derrotados en la guerra. Nada se ha aprendido. Entonces, regía el lema estúpido de “No nos empantanaremos nuevamente en el barro libanés”, que nubló los sentidos de los miembros del gobierno. Esta vez el lema es: “No volveremos a Gaza”. Esto es una guerra, y no se puede dirigir una guerra en base a lemas dogmáticos.

Fuente: Povesham

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