La Nación

Violencia en Medio Oriente: inesperada ofensiva de los extremistas islámicos

La Franja de Gaza quedó al borde de la anarquía en medio de feroces combates entre Hamas y Al-Fatah, que dejaron 28 muertos

CIUDAD DE GAZA.- Los territorios palestinos quedaron ayer a un paso de sumergirse en la guerra civil como consecuencia de violentos combates entre militantes de los movimientos rivales Hamas y Al-Fatah, que dejaron por lo menos 28 muertos en las últimas 24 horas y que amenazan con enterrar de forma definitiva al frágil gobierno de unidad.

Ante la mirada alarmada de la comunidad internacional y los múltiples llamados al cese del fuego, el presidente palestino y líder de Al-Fatah, Mahmoud Abbas, denunció un intento de golpe de Estado por parte de Hamas, que poco antes había lanzado un ultimátum a sus rivales para que abandonaran la lucha.

“Toda la información y todos los hechos apuntan a que una facción, a la que pertenecen líderes políticos y militares de Hamas, planea un golpe contra la legitimidad palestina”, dijo Abbas en un comunicado, en el que también llamó a las partes a acordar “un alto el fuego inmediato”.

De forma casi simultánea, las fuerzas leales al mandatario recibieron la orden de impedir el “golpe de Estado” de Hamas y de emprender la resistencia armada. “Avancen nuestras fuerzas. Peleen contra los que buscan el golpe. Defiendan la seguridad de nuestro pueblo”, reclamó mediante un comunicado el comando de las fuerzas de seguridad palestinas, que responden de forma directa a Abbas.

Sin embargo, los militantes de Al-Fatah fueron incapaces de detener la ofensiva de Hamas, que asestó un duro golpe al tomar la sede central de Seguridad Nacional palestina, lo que le permitirá reforzar el control sobre la Franja de Gaza.

Vale recordar que uno de los principales detonantes de esta guerra interna fue la disputa por el control de las fuerzas de seguridad palestinas, tradicionalmente monopolizado por Al-Fatah pero reclamado por Hamas desde que ganó las elecciones legislativas de enero del año pasado.

Tras meses de luchas fratricidas, de una crisis económica galopante y de infructuosas negociaciones políticas, las batallas de ayer marcaron un punto de inflexión porque Hamas se lanzó sistemáticamente a tomar posiciones de Al-Fatah, en lo que algunos miembros del grupo terrorista palestino calificaron de “etapa decisiva en la conquista del poder”.

Este repentino recrudecimiento del conflicto interno provocó la suspensión temporal de la participación de Al-Fatah en el gobierno de unidad nacional, formado tres meses atrás en un frustrado intento de dar fin a la crisis que ya se cobró la vida de más de 180 palestinos desde que empezó el año.

Aunque la intención de Al-Fatah es retornar al poder cuando cesen las hostilidades, los analistas políticos coinciden en que la salida de los moderados puede precipitar la caída del gobierno de unidad y abrir un capítulo de mayor anarquía en la región.

En ese sentido, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, expresó su preocupación por la situación en Gaza y advirtió que “si la franja termina cayendo en manos de Hamas eso tendrá una gran repercusión regional” (ver Pág. 4).

Jornada sangrienta

El primer episodio violento de ayer fue un ataque -el segundo en dos días- contra la casa del premier palestino y miembro de Hamas, Ismail Haniyeh, que sólo dejó daños materiales. Un responsable de la oficina del primer ministro acusó a “miembros de la guardia presidencial y a activistas de Al-Fatah” de efectuar los disparos que obligaron a los miembros del Ejecutivo palestino a abandonar el edificio.

Poco después, el complejo presidencial de Abbas fue blanco de un ataque similar, que tampoco dejó víctimas.

Los enfrentamientos más duros entre combatientes de Hamas y Al-Fatah tuvieron lugar en Jabaliya, en el norte de la franja, y continuaban al cierre de esta edición.

En un intento de ampliar su control de los territorios palestinos, los milicianos de Hamas coparon las principales dependencias de seguridad de la ciudad de Gaza, así como todas las comisarías de la sureña ciudad de Jan Yunis, donde se entregaron 90 hombres de Al-Fatah.

En un comunicado, las Brigadas Ezzedin Al-Qassam, la rama militar de Hamas, decretaron “zona militar cerrada” bajo su control el norte de la Franja de Gaza y pidieron a los miembros de los servicios de seguridad fieles a Al-Fatah que “permanecieran en sus casas”.

Ante esta caótica situación, la mayoría de los 1,5 millones de habitantes de la Franja de Gaza se refugiaron en sus hogares. “Pienso que estamos en Irak, no en Gaza”, dijo Ammar, de 40 años. “Francotiradores en los tejados matando gente; cuerpos mutilados y arrojados en las calles de manera muy humillante. ¿Qué es una guerra civil sino esto?”, se preguntó.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, declaró estar “profundamente preocupado” por los enfrentamientos e instó a todas las partes a que apoyaran al presidente Abbas en sus intentos de restaurar el orden. La Unión Europea (UE) también expresó su preocupación y advirtió que la guerra civil en los territorios palestinos es “un riesgo muy inminente”.

En medio de la ola de violencia, mediadores egipcios expresaron su frustración luego de que representantes de Hamas y Al-Fatah rechazaran un ofrecimiento para iniciar conversaciones sobre una nueva tregua.

Agencias AP, AFP, EFE y Reuters

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