Hebe de Bonafini le envió ayer un mensaje de protesta a Néstor Kirchner desde la Plaza de Mayo contra la Ley Antiterrorismo que el gobierno hizo aprobar casi en tiempo récord en el Congreso. El Presidente está acostumbrado a sufrir esos ataques de Bonafini cuando toma alguna decisión que a un sector de las Madres no convence. Lo hizo con el envío de la Gendarmería a Santa Cruz para controlar escuelas en la crisis docente, de hecho aún no se han retirado. Hasta le llegó a pedir una renuncia a Aníbal Fernández desde ese escenario que ocupa todos los jueves. Pero todo se calma con una posterior visita al despacho presidencial. Esta vez el golpe fue más fuerte: «Estamos espantadas con la ley antiterrorista», le dijo ayer Bonafini, «el Presidente con una mano nos dio la radio y con la otra nos dio la ley antiterrorista. Señor Presidente, queremos una respuesta», le dijo la jefa de las Madres en un doble golpe que recordó el regalo de la adjudicación definitiva de esa onda de radio. Kirchner no puede argumentar presiones o distracciones: la Ley Antiterrorismo fue enviada por el gobierno al Congreso bajo la amenaza del Grupo de Acción Financiera Internacional de retirar al país de ese organismo si no se sancionaba una legislación de combate al financiamiento de esas actividades ilícitas. En realidad, puede decirse que pocos gobiernos han sido tan activos como el de Kirchner en cumplir con la legislación que se les exige desde ese centro de combate al lavado de dinero.

Extraido de: Micro ejecutivo de noticias DAIA

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