paintsil.jpg Se jugaba la Copa del Mundo de fútbol de Alemania 2006. La selección de Ghana participaba, históricamente, por primera vez en este torneo. Luego de finalizado uno de sus partidos, un jugador de este equipo flameó, sorpresivamente, durante varios segundos una bandera israelí. El futbolista es John Pantsil, quien no disimuló ante miles de aficionados su simpatía por la nación judía ya que jugó en Hapoel Tel Aviv y Macabbi de la misma ciudad.

Era un momento muy complicado para los hebreos debido a la guerra con Hezbolla. Y cuando había parte del universo que criticaba injustamente la actitud defensiva del gobierno de Olmert frente a las continuas provocaciones de su enemigo, el hombre africano, valientemente, mostró un comportamiento solidario con Israel. Este gesto, era de una forma de agradecimiento por el cariño brindado por la sociedad durante su estadía en Medio Oriente.

Un año después pocos recordarán este hecho. Es una anécdota más del mundial. Pero, hay algunos funcionarios que parecen que no lo olvidaron. Claro, estos dirigentes provienen de los estados árabes. Este detalle a ellos no se les puede escapar. Siempre rememorarán a personas que apoyen a su rival diplomático y si existe la posibilidad encontrarán el momento para vengarse. El viernes 28 de junio la selección de Ghana enfrentará, como visitante, en un cotejo amistoso a Irán. A los ciudadanos de la nación mencionada enseguida se les encendió la lamparita y se les cruzó por la cabeza aquel futbolista que había exhibido la bandera del Maguén David en Alemania y las amenazas no se demoraron: “algunos periodistas me comentaron que los iraníes se entusiasmaron con la idea de que yo juegue ante ellos porque es una excelente oportunidad para vengarse de mi en el campo de juego y afuera”, afirma John. “Recibí amenazas contra mi vida”, agrega el africano.

En el 2006, tras el gesto a favor de los hebreos, los árabes acusaron al futbolista de “espía”. Ahora, el jugador espera regresar sano a su casa.

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