La segunda guerra de El Líbano que estallara ya hace casi un año será recordada como el conflicto militar en el cual Israel perdió su fuerza disuasiva.Los enemigos de Israel parecen ya no temerle a pesar de la superiodidad militar y estratégica del estado hebreo. Desde la Franja de Gaza caen misiles Kassam aún a pesar del cese de fuego y los terroristas palestinos se niegan a liberar a Guilat Shalit aún a pesar de la disposición israelí a liberar a centenares de terroristas palestinos o sus colaboradores. En el Líbano el Hizbollah continua recibiendo armas de contrabando de Siria y no hay novedades de los soldados secuestrados. Debido a que la disuasión se basa en una imágen de poderío militar y operatividad todo indicio de debilidad es visto por los enemigos como una gran oportunidad.

Una guerra sin resultado claro como la de El Líbano es considerada por el enemigo como si el ejército hubiese perdido su fuerza y capacidad fortaleciendo la confianza de ciertos regímenes hostiles acerca de que es posible derrotar a Israel. A pesar del daño que Israel causó a las milicias del Hizbollah la organización demostró una significativa capacidad de resistencia. Por otro lado la retirada total de tropas israelíes de Gaza luego de por los menos seis meses sin haber conseguido la disminución de disparos de misiles Kassam, alcanzó para que el Hamas crea que con sus bombardeos se puede mantener activa la lucha contra el ocupante israelí y que tarde o temprano se podría lograr la evacuación de la población civil de la castigada Sderot.

En la zona norte la rápida dispocisión israelí por aceptar un acuerdo de cese de fuego en el Líbano sin haberse logrado la liberación de los soldados es otro golpe al poder de disuasión.Cuando Israel más intenta congraciarse con europeos y norteamericanos acerca de su voluntad negociadora, Hizbollah interpreta esto como un freno al ejercito israelí que le permite continuar con el cautiverio de los soldados a pesar de la resolución de ONU 1701 que insta a su liberación. La lógica preocupación de Israel para disminuir el riesgo de pérdida de vidas de sus soldados en el campo de batalla es interpretada por sus enemigos como un descenso en la dispocisión israelí para generar sacrificios por seguridad.

En los años 70 los bombardeos israelíes contra objetivos terroristas incrustados en el seno de la población civil jordana causaron que esta última se oponga a los terroristas.Ello generó que el ejercito jordano en lugar de luchar contra Israel atacara a los propios palestinos.En los mismos años 70 los ataques aéreos israelíes contra bases terroristas palestinas en el sur de El Líbano provocaron que los chiitas ataquen a las fuerzas de Arafat. Este tipo de situaciones no logró generarse durante el transcurso de la segunda guerra del Líbano sino que por el contrario se elevó el “prestigio” de Hizbollah.

Son lecciones que Israel debiera aprender para recuperar su poder de disuasión debilitado también por políticas internas erróneas y que Israel no debiera dejar de aplicar en la compleja trama de intereses en el Medio Oriente.

El autor es co-director de Comunidades

 Fuente: El Reloj

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