Las Naciones Unidas callan demasiado!

En la calle Pasteur, donde se agolpa una multitud dolida, la voz de Pilar Rahola, la ex vicealcaldesa de Barcelona, vibra indignada.

Es una mujer joven y apasionada que luego, con más calma, nos explica el origen de su dedicación a la política y a las libertades.

—Esto se dio en niveles distintos. En primer término le diría que yo vengo de una familia golpeada por la represión franquista que hizo de uno de mis tíos abuelos el primer condenado a muerte por Franco. Fue, también, el primer juicio militar contra un intelectual. Por supuesto que hubo muchos más y, por otra parte, murió gente en la calle sin ningún juicio. Y aunque uno no hereda las virtudes de sus antepasados, yo me crié en una familia con mucha conciencia de lucha contra el fascismo. A favor de las libertades. De modo que me eduqué con un fuerte concepto de la valentía, de compromiso con las libertades y también con la libertad de la mujer. ¡Y esto en un país machista es bastante complicado! No fue fácil y yo me hice irreductible. Sin embargo, debo reconocer que el camino directo a la lucha o la denuncia pública contra los totalitarismos, contra el terrorismo, me viene por mi lucha por los derechos de la mujer. Este ha sido el camino que muchas mujeres hemos emprendido en España y estamos muy satisfechas porque hemos conseguido, entre todas, grandes cosas. Pero tampoco a mí me bastaba con tener un país en el que las leyes iban volviéndose igualitarias y los gobiernos (¡quizás por mala conciencia!) mixtos. Lo que realmente me preocupa más es que muchas mujeres, en el mundo, continúen siendo esclavas. A partir de allí entré a ocuparme del fenómeno del integrismo islámico, del terrorismo y, de golpe, uno se encuentra embanderada con algunas causas que son siempre las mismas: la democracia, los derechos individuales…

—No sé si me equivoco, Pilar, pero mientras la escuchaba en el acto de la AMIA pensaba si no estábamos dando un salto en el tiempo y volviendo a aquello de las guerras de religiones…

—No creo sinceramente que sea así. Era una de las teorías de Oriana Fallaci, con la cual tuve una buena relación, pero sin estar de acuerdo. Me parece que a Dios no hay que meterlo aquí. Lo usan. No es un tema de los ciudadanos que, en cualquier lugar del mundo, le rezan a un Dios distinto. No. Creo en cambio que en nombre de ese Dios alguien les transmite ideologías totalitarias. Es decir, mi enemigo no es una chica que en este momento está rezándole a Alá en una mezquita de Marruecos, del Sudán o de Kuala Lumpur. De ninguna manera. Mi enemigo es el imán que le inculca que me tiene que odiar. De manera que el problema es la ideología. Hay gente que tiene la misma religión y no es totalitaria. Incluso por ser europea y de familia católica creo que, por ejemplo, muchos judíos, en numerosos momentos de su historia, vivían mejor en países musulmanes que en Europa. Eran más perseguidos en Francia o en Rusia o en España (cuando los expulsamos) que en toda la región del Mediterráneo. De manera que yo creo que el islam, como toda religión, puede derivar hacia la modernidad o también dar un giro hacia la antimodernidad. Hoy, por desgracia, está copado por una ideología profundamente antimoderna, claramente medieval, que usa la tecnología del siglo XXI pero vive en el siglo XIII, y tiene una voluntad de conquista planetaria muy peligrosa. Y le diría que mi enemigo es ése: el totalitario en nombre de Alá.

—En un artículo que Ud. escribió para el diario “La Nación” ha denunciado la presencia de células de Hezbollah en más de 20 países. ¿Se visualiza en Europa que en América latina, por ejemplo, el área de la Triple Frontera es una zona peligrosa que ha tenido una fuerte incidencia en los atentados ocurridos en la Argentina?

—En Europa, a nivel de cancillerías y servicios de inteligencia, la Triple Frontera es un motivo de preocupación. Hay que pensar también que no sólo se trata de Hezbollah, sino también es la Yihad, son los grupos vinculados a Al Quaeda… En fin, todos aquellos que están en un planteo totalitario integrista muy agresivo contra las democracias y la libertad de la gente han sido financiados durante décadas con total impunidad. En Europa había diversos bancos que en forma directa o indirecta financiaban el terrorismo islámico. Esto se cortó a partir de 2001. Esos bancos se cerraron y fueron muy investigados y perseguidos. Lo mismo que centros islámicos en los que sabíamos que había gente que preparaba Yihadistas y fanatizaba a los niños. En cambio, nunca hubo problemas con aquellos que rezaban a su Dios. Nosotros teníamos la convicción de que una parte importante de esa financiación de la que hablábamos se derivó hacia la Triple Frontera, que es la tierra de nadie. Daría la impresión de que un país de la zona (tampoco quiero meterme en la vida de nadie), uno de los tres de la Triple Frontera, es especialmente poco sensible a la lucha contra el terrorismo–. Pilar hace una pequeña pausa y retoma–: Me estoy refiriendo al Paraguay, donde creo que se podría hacer mucho más. No quiero equivocarme, pero parecería que allí no hay un auténtico filtro; parecería, repito, que no existe ningún tipo de control. De manera que es muy probable (y todos los servicios de inteligencia lo mencionan en sus informes) que hoy la Triple Frontera sea un centro de financiación muy importante. No sabemos si hay allí otras cosas como centros logísticos o un ir y venir de personas, pero lamentablemente tienen células de Hezbollah. Y es posible que no miren tanto hacia America latina sino hacia Europa, porque el terrorismo islámico, hoy por hoy, considera que la línea de fuego es el mundo entero. Por lo tanto, ataca donde puede. Justamente, hoy lo hablamos en el acto de recordación por las víctimas de la AMIA. Cualquier hombre o mujer con su carta de ciudadanía libre se convierte actualmente en un objetivo terrorista. Se mata al otro, al anónimo, al que pasa por la calle o sube a un tren o a un subte o concurre a una bolsa de trabajo. El objetivo es, pues, aterrorizar. ¡A cuántas más personas, mejor! Así consiguen una dinámica de acción-reacción. El primer objetivo del terrorismo no es matar, sino aterrorizar con la muerte masiva. Es entonces cuando las democracias se resienten, se asustan, recortan libertades y todo, de alguna manera, pasa a ser mucho más bélico.

—¿Una forma de ganar terreno?

—Desde ya.

—Volviendo sobre estos lamentables 13 años perdidos en la investigación sobre el atentado a la AMIA, no podemos dejar de envidiar la prontitud con que, en España, se llegó a los autores del atentado del 11 de marzo. No sé si los españoles tienen conciencia de la importancia que esto significa comparado con lo que nos ha ocurrido en la Argentina…

—Tengo que decir que a mí me duele España muy a menudo y por muchas cosas, pero en este tema reconozco que no me dolió. Usted sabe que con motivo del 11 de marzo tuvimos también mucho ruido político…

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—Bueno, le costó la carrera a Aznar.

—Yo creo que el PP (Partido Popular) perdió las elecciones porque mintió y mantuvo la mentira. En un primer momento, bajo el shock del atentado, era posible decir muchas cosas. Nos encontramos con una terrible confusión de cuerpos mutilados y hierros retorcidos. Sangre y fuego. Pero cuando a las 12 del mediodía, y aún más tarde, ya sabíamos todos en el mundo que la culpabilidad recaía en Al Quaeda, ellos seguían diciendo que era la ETA. Querían salvar las elecciones y ahí, claro, cambiaron los votos. Por lo tanto, yo creo que el PP haría bien si, algún día, reflexiona sobre esto, sobre su error histórico. En estos años transcurridos después del 11 de marzo, más allá de la recordación permanente de las víctimas, hemos seguido teniendo mucho ruido político entre el Partido Popular y el Partido Socialista sobre este tema. No ha sido nada bonito ni moral. Una vergüenza. Pero a nivel judicial y policial se hizo un trabajo espléndido. Limpio, rápido, eficaz, y en cuanto hubo pruebas se fue a juicio, se han detenido personas. Aun a aquellas que estaban en ámbitos internacionales. Se les ha sentado en el banquillo de los acusados con condenas ejemplares. Sin duda este proceso tan limpio, tan rápido y tan puro ha fortalecido la democracia. Nos ha quedado una incógnita. Más allá de los grupos que conocemos y lo financiaron, cabe una pregunta: ¿hubo algún país que también ayudó? No lo sabemos. No hemos podido llegar hasta ahí. En el caso de la Argentina, se hicieron mal las cosas desde un principio. La Argentina se durmió, escondió, puso obstáculos. Incluso hubo cancillerías que colaboraron… Fue una vergüenza y durante estos años, en el tema de la AMIA, miramos hacia la Argentina con mucha pena. Sin embargo, al final ha hecho algo muy grande.

—¿Usted se refiere al replanteo de la Justicia?


—Un país que durante mucho tiempo creó obstáculos para llegar a la verdad y dificultó las investigaciones tiene actualmente un juez y un fiscal con un nivel de valentía único y extraordinario. No solamente señalan como responsables directos a miembros del gobierno iraní de aquel entonces, sino que han lanzado una orden internacional de captura. Reitero que este hecho implica una valentía extraordinaria en un país que parecía indiferente o dormido. Y si reflexionamos sinceramente sobre este tema, llegamos a la conclusión de que todos tenemos alguna grandeza y alguna miseria, ¿no?

—Sin duda. También hay algunas declaraciones suyas con respecto al presidente Chávez de Venezuela que lo señalan como un personaje inquietante…

—América latina es un continente que lo tiene todo para crecer. Tanto a nivel político, como estratégico y económico. Hoy existe un potencial latino realmente de una gran importancia. Muy relevante. Sin embargo, en ese mismo territorio, en este mismo continente, estamos viendo crecer también una corriente dogmática de un populismo fascistoide que cuenta con muchos recursos económicos y que está utilizando para el adormecimiento de las mentes, para la demagogia. E incluso para enaltecer a dictaduras que se mantienen en el mundo, ¿no? Los amigos de Chávez son Corea del Norte, Irán… Algunos de los regímenes más jurásicos que subsisten. Si hablamos de Corea del Norte, es como si lo hiciéramos de un dinosaurio. Resumiendo, ¡no hay que olvidar que el coronel Kadhafy otorgó al presidente Chávez el premio a los derechos humanos!–Pilar levanta el tono–. ¡Realmente, Dios los cría y ellos se juntan! Pero el problema es que yo creo que Chávez es un tipo sin ninguna categoría, sin ética, que ofende la figura de Simón Bolívar, un gran librepensador amigo de los grandes intelectuales de su época. ¡Chávez tiene unas ínfulas imperialistas de gran sátrapa, de pequeño gran dictador! Y esto inspira miedo porque tiene dinero. Yo creo que va a intentar implantar un gran imperialismo mediático. Hará un intento de dominación a través de los medios de comunicación y también comprando armas. ¿Qué más puedo decirle? Algunos ingenuos de la izquierda le siguen el juego…

—Otro tema preocupante, si miramos las estadísticas, es el gran avance demográfico musulmán dentro de la comunidad europea. En un plazo relativamente corto esto tendrá peso. ¿Cómo lo analiza España?

—Hace muchísimos años Kadhafi dijo, refiriéndose a Occidente: “Ustedes tienen la bomba atómica, pero nosotros tenemos la bomba demográfica”. Y, sin ninguna duda, en la curva demográfica europea las familias con más hijos son los islámicos. ¿Es esto una amenaza? Veamos: si estamos hablando de ciudadanos musulmanes democráticos que incorporan su mirada religiosa y cultural a la mirada global de los países donde viven (España, Alemania, Francia), no hay nada que temer. Recordemos que en la España medieval convivían en hermandad judíos, musulmanes y católicos. El problema está en cuántos de esos millones de ciudadanos musulmanes que viven en Europa han sido atrapados y seducidos por el integrismo islámico.

—Es también la pregunta que surge cuando observamos el tema de los médicos musulmanes en Londres…

—Los médicos de Londres fueron enviados pero algunos ciudadanos ingleses, nacidos en suelo británico, a pesar de vivir en la cuna de la democracia (recordemos que la democracia británica es una de las más antiguas del mundo) y en un regimen multicultural, tienen, como le decía, la tecnología del siglo XXI junto a una mentalidad del 1300. ¡Y esto es dinamita! Es dinamita para la libertad, para la democracia, para la seguridad.

—¿Cuál sería entonces, a su entender, la postura adecuada frente a esta realidad que usted señala?

—Creo que lo que debe hacerse es combatir muy severamente a los imanes y a los líderes religiosos que promocionan y financian el fanatismo integrista. Yo no quiero condenar a los fieles musulmanes como tampoco condené a Alemania. Pero sí condené el nazismo. En mi país y en Francia los imanes integristas que les llenan la cabeza a sus fieles con locuras totalitarias deben ser considerados como delincuentes por apología del terrorismo. De hecho, ha habido algunos imanes que han sido detenidos por estas razones. En Francia, por ejemplo, los han expulsado. ¿Están ustedes seguros, en la Argentina, de que en los centros religiosos islámicos no se enseña algo más que lo referente a Alá y el Corán? ¿Están ustedes absolutamente seguros?

—Usted ha mencionado una reunión secreta que tuvo lugar en 1993 en la ciudad de Maashad, donde se decidió el atentado contra la AMIA…

—Lo que yo puedo saber lo sabe el fiscal Nisman y lo podemos leer en la causa. Sin embargo, lo que parece bastante evidente es que, si se confirman los compromisos que tuvo en su momento el presidente Menem con Irán y que después resultaron compromisos no cumplidos, es más que probable que el gobierno iraní quisiera cobrarse sus cuentas pendientes. Yo nunca convertiría en culpable de la muerte de 85 personas a un presidente democrático de un país democrático, como lo señalan algunos familiares. Creo que el único culpable del delito es el asesino y quien ha pagado al asesino. Lo que sí es cierto es que aquel gobierno de aquella época tenía algunas cosas que ocultar. Y esas cosas escondidas son las que, finalmente, provocaron demasiados obstáculos en la investigación. Lo que sabemos con certeza es que se reunieron en Irak y allí decidieron atentar contra Buenos Aires. Se abrió una cuenta en el Deutsche Bank para pagar ese atentado. Y esto ha quedado establecido con una gran profesionalidad por parte de la Fiscalía.

Magdalena Ruiz Guiñazu : Diario Perfil. Buenos Aires.

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