Para los simpatizantes del deporte, lo más importante es ganar. Eso le exigen permanentemente a sus protagonistas. Las presiones en el fútbol aumentan por su popularidad. Los jugadores pueden ser ídolos pero también, frente a resultados adversos, son reprobados, insultados y hasta amenazados. La gente, tal vez, debido a su fervorosa pasión no comprende que los atletas son seres humanos. Por lo tanto, cometen errores, sufren, se emocionan y poseen problemas personales. Y detrás de cada uno de ellos hay historias de vida, en algunos casos, dramáticas e interesantes para conocer.

Toto Tamuz, es un reconocido futbolista nigeriano que integra el plantel de Betar Jerusalén. Con 19 años, ya jugó en las selecciones juveniles y mayor hebrea. Más allá de su potencial como deportista, el pasado del joven es llamativo y sería una narración atrapante para la producción de una película. Dos años después de haber nacido en África su familia emigró a “Tierra Santa” porque el papá, Clement Tamile, fichó para Betar Netanya. Poco tiempo después, el club quebró. Sus padres trabajaron en otro rubro y residieron ilegalmente en el estado judío para subsistir. Decidieron abandonar el país pero se olvidaron de un detalle trascendental: su hijo. Toto, que había cumplido 10, no viajó con ellos y fue criado por un compañero de equipo de Clement, Itzjak Gueta, quien pensó que regresarían a Israel en busca del chico. Sin embargo, esto no ocurrió. En consecuencia, le entregó el niño a una mujer, Orit Tamuz, para que le brinde una educación adecuada. En esta persona, el moreno encontró el amor que le faltó de sus padres. En la actualidad, continúa viviendo con ella. Orit es soltera y en una entrevista comentó: “Tamuz es una de mis razones más fuertes para levantarme con una sonrisa todas las mañanas”. Su papá biológico intentó comunicarse con él cuando tenía 15 años. Pero, era demasiado tarde para la reconciliación.

Toto es integrante de la selección nacional. Por esta razón, había adquirido una licencia provisoria de residencia para no ser considerado ilegal en el estado hebreo. Hace escasos meses obtuvo lo que tanto anhelaba: la nacionalidad. Durante muchos años, el africano había buscado ser un habitante con los papeles correspondientes. Sin embargo, una resolución de la FIFA, en la cual mencionaba que solo los futbolistas nacionalizados podían jugar en los planteles de cada país, provocó que en menos de 48 horas el Ministerio del Interior acepte el reclamo de Tamuz. El jugador, fue convocado para jugar en el combinado nigeriano aunque el prefirió optar por Israel, tierra a la cual respeta y admira en demasía ya que fue donde se crió. Además, la sociedad siempre se comportó correctamente con él, quien está dispuesto a realizar el servicio militar para luchar por su patria. La decisión de los gobernantes de otorgarle la ciudadanía fue correcta aunque la demora fue exagerada. Toto Tamuz demostró que merece ser un israelí más.

Anuncios