Los que temen a la operación que Tzahal debe iniciar ya en la Franja de Gaza eluden la obligación del gobierno de proveer seguridad a sus ciudadanos.

Por Moshé Arens – Haaretz

A la larga lista de excusas del gobierno de Olmert para no enviar grandes fuerzas terrestres para poner fin al disparo de misiles Kassam desde la Franja de Gaza, y cumplir así, de una vez por todas, su obligación de brindar seguridad a Serot y el resto de los poblados que circundan Gaza, se suma ahora una excusa más: no quieren abrir un nuevo frente. Después de todo, no queremos ser vistos como quienes peleamos tanto en el norte como en el sur al mismo tiempo.
A los adultos de entre nosotros, eso nos recuerda cómo, durante la Segunda Guerra Mundial, Hitler, que no quería pelear en dos frentes, firmó, para el asombro de todos, el acuerdo Ribentrop-Molotov. La jugada le permitió golpear a Francia antes de invadir la Unión Soviética. Luego de la invasión, Stalin y sus muchos seguidores bregaron por la apertura de un segundo frente en el oeste, de modo que Hitler debiera pelear en dos frentes simultáneos.
Pero ahí termina la similitud con la actual situación de Israel. Ya ha ocurrido que peleáramos en dos frentes simultáneos e incluso en tres. Fue difícil, pero no había otra alternativa, e Israel triunfó en todos los frentes. Sin embargo, es ridículo describir la lucha contra los terrroistas del Hamás y de la Jihad Islámica en la Franja de Gaza como un segundo frente del que nos debemos abstener a todo precio, aun al de la seguridad de los alumnos de escuela en Sderot. ¿Alquien piensa seriamente, acaso, que Israel no es capaz de enfrentarse con los terroristas de Gaza mientras se halla en estado de alerta en el norte? ¿Alguien cree que eso es un desafío que pondrá a Tzahal al borde de sus capacidades?
En el norte estamos ante el ejército sirio, que no es el mejor ejército del mundo, pero todavía se puede definir como una fuerza militar significativa. En el sur, en la Franja de Gaza, estamos ante una banda de terroristas con la que el ejército israelí sabe enfrentarse. Se hacen los ingenuos quienes argumentan que una acción eficaz en el sur afectará nuestra capacidad frente a los sirios en el norte.
De hecho, lo que los portavoces del gobierno insinúan es que, mientras Siria o Hezbollah amenacen desde el norte, no podremos enfrentar eficazmente los kassam en el sur. Si le agregamos a ello los temores por lo que ocurre en Irán, es posible que los niños de Sderot jamás puedan ir a la escuela con seguridad. Los enemigos de Israel han puesto al país al borde de sus capacidades, según esta lectura. Quien no tome seriamente los planes para hacer bajar a todos los ciudadanos israelíes a los refugios y desarrollar un sistema antimisiles capaz de interceptar todo objeto volador, debe estar muy preocupado por el futuro de Israel, si esa es la estrategia que definirá.
¿Qué hace Israel por el bien de su poder de disuasión? Queda claro que no disuade a quienes lanzan los Kassam desde Gaza. En cuanto a los sirios, la actual estrategia de no abrir dos frentes les otorga, de hecho, el control de lo que ocurre en el sur. Todo lo que deben hacer para impedirle a Tzahal actuar en la Franja de Gaza es mantener una apariencia de tensión en la frontera norte. Incluso las insinuaciones de “mal cálculo” lograrán el efecto.
Pero lo peor son las implicancias de ello para las organizaciones terroristas en Gaza. Ellas sienten que pueden continuar amenazando las vidas de ciudadanos israleíes de manera impune. Ni siquiera el lanzamiento de misiles contra una base militar de Israel o contra “blancos estratégicos” aledaños a Ashkelon, empujarán a Tzahal a actuar. Han recibido licencia para matar.
¿Un “deja vu”? Por supuesto. Lo que ocurrió con Hezbollah en el norte durante varios años ocurre ahora también con Hamás y la Jihad Islámica. Y como en el norte, el tiempo actúa en nuestra contra. Las organizaciones terroristas en la Franja aprovechan el tiempo para el contrabando de armas, el entrenamiento de soldados guiados por Irán, y para el atrincheramiento: se preparan de modo metódico para lo que saben que ocurrirá tarde o temprano. Toda postergación del enfrentamiento implica una lucha más difícil en el sur, hasta que, al final, se pueda hablar de verdad sobre un segundo frente.

Fuente: Povesham

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