Israel puede triunfar.

Nosotros podemos conseguir grandes triunfos en todos los ámbitos: economía, tecnología de avanzada, educación, la sociedad, en la lucha contra la violencia y en varios aspectos más.
Con parte de esto ya empezamos, la política económica. La política económica que condujimos colmó las arcas estatales de miles de millones de shekalim que se pueden asignar, hoy, a necesidades sociales.
Con una conducción valiente que puede tomar decisiones difíciles y acertadas, que pueda hacer reformas básicas en los sistemas centrales de nuestras vidas, completaremos la tarea.
Pero primigeniamente necesitamos un gobierno que sepa alejar los grandes peligros que nos amenazan.
El objetivo superior en materia de seguridad nacional fue, y sigue siendo, evitar Irán se arme con armamento nuclear.
Es un objetivo que elevé al inicio del mandato de está Kneset. Junto con mis compañeros ya lo presentamos con claridad y agudeza años antes.
El poder nuclear iraní avanza en el reloj mundial, y la hora ya puede ser tardía. En el tiempo que resta nosotros debemos influenciar sobre la dirigencia y la opinión pública mundial para actuar en contra de Irán, tomando fuertes sanciones económicas, más dolorosas que las ejecutadas hasta ahora.
En estas sesiones presentaré en segunda y tercera lectura un proyecto de Ley que evitará a las inversiones israelíes llegar a Irán en forma indirecta, similar a los proyectos que impulso se implementen en los Estados Unidos.
Debemos preparar todos los medios [económicos y otros] para que la amenaza iraní no se concrete.
Como dije muchas veces en este tema, la amenaza iraní, no permite la existencia de divisiones políticas (coalición y oposición). Estamos todos unidos en la intención de asegurar que la amenaza iraní no avance.
Por esto a nosotros [el bloque del Likud] nos es difícil comprender cómo el Gobierno solicita alejar el peligro nuclear iraní con una mano a la vez que acerca el terror iraní con la otra mano, pues con su programa político le abre las puertas a los diversos tentáculos del terror.
La retirada unilateral y rápida de El Líbano estableció la primera base iraní en el norte, desde la cual amenazan los representantes de Irán y Jezbollah a Haifa y el Galil.
La retirada unilateral de la Franja de Gaza estableció la segunda base iraní en el sur, el territorio de Hamas, financiando a las organizaciones terroristas que atacan a Sderot, Ashkelón y los poblados del Neguev occidental.
Cuando pasa el tiempo nos resulta más claro que la amenaza se expande y llega a zonas amplias y alejadas como ocurrió el 7 de octubre con Netivot.
Y ahora se prepara el Gobierno para una nueva retirada en Yehuda y Shomron, lo que ocasionará la instalación de una tercera base iraní en el centro del país que amenazará a Jerusalem y la región del Dan [distrito central de Israel que incluye Tel Aviv y sus alrededores].
De esa forma tres brazos del pulpo iraní abrazaran a Israel por todos sus lados.
Quiero creer que el Gobierno está convencido que su plan traerá la paz, pero los resultados serán inversos. Según el plan del Gobierno, Israel se retirará a las líneas del ’67, entregará media Juerusalen a los palestinos y renunciará al control israelí de los lugares santos.
Que quede claro, ese es el plan. Todo intento de disimularlo no será beneficioso. Es un plan de retirada más amplio que el que proponía el Gobierno de Barak, el año 2000, en Camp David. La intención actual es la misma que la no aceptada por Arafat.
Entonces ¿cuál será el resultado de este plan?
Primero Tzahal [el ejercito israelí] sale, Hamas entra. Sin la presencia de Tzahal la Autoridad Palestina será barrida por Hamas, como ocurrió luego del retiro de Gaza.
Segundo, la entrega de la mitad de Jerusalem a manos de Hamas ocasionará que sea imposible vivir en la otra mitad de la ciudad. Cómo vivirán en los barrios judíos de Jerusalem: Neve Iaacov, Pisgat Zeev, Ramot, el de la Ciudad Vieja, cuando el Hamas domine las casas del otro lado de la calle. Estos barrios se convertirán en enclaves judíos en medio de la Jerusalem de Hamas. Los pobladores se retirarán y como dice Noemi Shemer “la plaza del mercado estará nuevamente vacía”.
Tercero, la entrega de Yehuda y Shomron llevará a manos del Hamas y el extremismo islamista el control de los territorios de la zona costera y desde esos lugares podrán disparar misiles en forma directa sobre Gush Dam, el aeropuerto Ben Gurión y la misma Tel Aviv.
Pregunten a los habitantes de Sderot, Haskelon y desde ayer también a los de Netivot. ¡Pregúnteles a los habitantes de Naharía, Haifa y el Galil!.
Así no se construye la paz. Así se acerca y se incrementa el terror.
Antes de la retirada unilateral de Gaza dijo Ehud Olmert (5/12/2003, Idiot Hajaronot) “Después del primer impacto… habrá una reducción importante del terror… habrá parques industriales!, y el (27/7/2005, Maariv) “Adoptaremos los medidas para que el corredor de Filadelfia [zona fronteriza de Gaza] no se convierta en una vía que haga peligrar a Israel”
El día de la retirada unilateral de El Líbano y antes del secuestro de los tres soldados en Ardov dijo Barak (25-5-2000, Iediot Hajaronot) “¿Quién se animará ahora a disparar a nuestros soldados o a los poblados?”. Ese mismo día en Haaretz “¿Quién intentará golpearnos después que salimos de El Líbano?, no existe causa que lo justifique”:
¿Cuántas veces se puede volver a cometer el mismo error, tener el Gobierno la misma ceguera? Con la misma ceguera que impidió al Gobierno evitar la crisis de seguridad en el norte y en el sur de Israel, prepara ahora el Gobierno la próxima retirada que traerá la mayor crisis de todas y esta vez no en el norte, no en el sur sino en el centro del país, donde vive la mayoría de los ciudadanos israelíes.
¡El Gobierno renuncia previamente a todo. Calla las posturas de Israel en toda negociación futura y no recibe nada en contrapartida. Así no se realiza una negociación!
¡Así no se construye la paz! Pero el Gobierno acota que con las propuestas de retirada fortalece a los moderados y debilita a los extremistas. Lo contrario es lo correcto.
Cuando el Gobierno se comprometa previamente a retirarse de todos los territorios, a los terroristas todo lo que les queda por hacer es aumentar la presión sobre nosotros para que nos vayamos más rápido. Este proceder del Gobierno refuerza la política del terror.
¿Cuál será el resultado de que Israel renuncie al control de los lugares sagrados?. Esto no traerá el final del conflicto sino el inició de uno de mayor amplitud y envergadura que no conocimos hasta el presente. Mientras se mantenga la soberanía israelí en estos lugares se conservará la tranquilidad y se asegurará la libertad de culto de las tres religiones.
Todos los viernes la policía israelí, Tzahal y las fuerzas de seguridad aseguran la tranquilidad en el Monte del Templo, pero si sacamos nuestras fuerzas de allí, Jerusalem se convertirá en un centro de peregrinación de los terroristas de todo el mundo, incluido Al Qaeda.
Estaremos entregando a quienes nos odian el kilometro cuadrado más famoso del mundo: el Monte del Templo que agrupa al Kotel Hamaraví [el muro occidental o de los lamentos], el Santo Sepulcro y la Mezquita de El Akza. No es difícil imaginar que podrán hacer después que salgamos. Qué reacción se puede desencadenar como consecuencia de lo que hagan. Esto no traerá el final del conflicto sino su eternización y quien sabe hasta donde llegarán los hechos.
La política gubernamental adolece de una aguda ceguera total. El Estado de Israel requiere de una política diferente basada en una correcta lectura de la realidad. Nosotros pedimos construir una paz verdadera, que sólo es posible con un interlocutor válido y sustentada en los siguientes principios:
1) Límites fronterizos seguros y no los de la línea del ’67. El río Jordán será la frontera oriental de Israel.
2) Jerusalem unificada y no dividida.
3) Soberanía israelí sobre los lugares sagrados, cuidando la libertad de culto de todas las religiones y no pasándolas al islamismo extremista.
4) Acciones en común con Jordania y Egipto para un acuerdo definitivo.
5) Desarticulación total de las organizaciones terroristas.
6) Solución al problema de los refugiados, desmantelando los campamentos y reubicando a su población sin que ingresen a Israel.
Una verdadera paz será posible cuando surja un líder palestino que tenga como intención y pueda conducir a su pueblo a la paz, como han hecho el Presidente Saadat con el Primer Ministro Menajem Beguin z’l y como hizo el rey Hussein con Itzhak Rabín z’l.
El Primer Ministro Olmert recordó a Menajem Beguin z´l que hizo la paz con Saadat, pero hay un problema: Abu Masen no es Saadat, es tal vez un interlocutor para dialogar pero no para hechos.
No hay en Israel una persona que no quiera la paz. Demostramos esto una y otra vez. Los Gobiernos del Likud y todos los gobiernos de Israel fueron gobiernos que apuntaron a la paz, pero hoy la prueba de la demostración de que quieren paz le corresponde a los palestinos.
Hoy nosotros tenemos entender que la seguridad debe estar en manos de Tzahal, nuestro destino debe permanecer en nuestras manos y no en las de otros.
Mientras tanto es necesario estimular el desarrollo económico de los palestinos en Iehuda y Shomron. Destaco y acentúo “desarrollo económico de la población y no vaciamiento de sus bolsillos por parte de una dirigencia corrupta”.
La mayoría de los ciudadanos de Israel sabe que este es el camino correcto, también algunos de los integrantes de la coalición lo saben. Ellos escucharon ayer al Viceprimer Ministro “En Anapolís deliberarán sobre la división de Jerusalem.
Les pregunto a ustedes, mis amigos de SHAS y de Israel Beteinu, qué hacen ustedes ahí, en un gobierno así. Ustedes de verdad concuerdan con que Hamas gobierne los barrios de Jerusalem, y este en las colinas cercanas a Ranana, Kfar Sava y Tel Aviv.
Ustedes no están evitando este peligro integrando el Gobierno, al contrario ustedes están legitimando este proceso peligroso y posibilitan su concreción. Nadie tiene el derecho moral a renunciar fácilmente y con falta de responsabilidad a los caros y queridos bienes del Pueblo Judío. “Un Shofar se escucha en el Monte del Templo, en la Ciudad Vieja”, durante dos mil años rezaron generaciones de judíos para escuchar el Shofar en el Monte del Templo y ahora ¡¿vienen a renunciar a esto?!
Dijo Mota Gur “El Monte del Templo está en nuestras manos”, en aquel momento sentimental de hace cuarenta años y debe seguir en nuestras manos y así Jerusalem toda.
Después de dos mil años de exilio, luego de la gran tragedia de la Shoá regresamos y establecimos nuestro patria, liberamos nuestra ciudad con el sacrificio con lo mejor de nuestros hijos y en todo este proceso histórico confiamos en nuestras fuerzas, sustentada en la justicia de nuestro camino.
Si el Gobierno dejó de cree en la justicia de nuestro camino y si está cansado de pararse frente a nuestros enemigos debe hacer una cosa: decírselo al pueblo y establecer la fecha de nuevas elecciones.
Si están cansados, despejen el camino pues existe quien asumirá la labor de devolver la confianza y la esperanza al pueblo.

Traducción y adaptación LIKUD ARGENTINA

Fuente: Iton Gadol

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