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Quien levanto la voz en favor de dividir la Capital Única y Eterna del pueblo judío y a su vez su Ciudad Santa, fue el Ministro Jaim Ramon del partido Kadima que bien podría ser confundido con un parlamentario de Meretz al igual que su co-partidario Ehud Olmert ex alcalde de Jerusalem y actual Primer Ministro de Israel.

Seguido de las declaraciones polémicas de Jaim Ramon, Olmert dio claramente a entender en conferencia de prensa estar dispuesto a entregar parte de la Capital del Estado Hebreo a pesar de que seguramente sabe que la gran mayoría de los Israelíes no lo apoyan.

Estas declaraciones se dan bajo un contexto muy particular, por un lado Olmert esta siendo investigado por la comisión Winograd, y por sospechas de corrupción. Según informa elreloj.com el parlamentario Reuven Rivlin dijo que Olmert estaría usando estas declaraciones para desviar la atención: “desafortunadamente el hombre que era Alcalde de Jerusalem, busca que la opinión pública se distraiga de los problemas que enfrenta, como la Comisión Winograd

Por el otro lado, próximamente se realizará la cumbre de Annapolis, donde se trataran los mismos temas de siempre, los supuestos refugiados palestinos, el trazado de fronteras, el tema del agua, Jerusalem, etc. y que en muchos casos suele traer mas conflicto (intifadas, actos terroristas, protestas, etc), o en su defecto no se acuerda a nada.

Olmert se dirige a la mesa de negociación sin apoyo popular como un líder debil, concediendo sin negociación previa parte de Jerusalem y aparentemente dispuesto a hacer mas concesiones en Judea y Samaria aunque el terrorismo palestino y los Kassam no den señales de detenerse.

Tanto analistas palestinos como israelíes coinciden que estas negociaciones tienen muchas probabilidades de fracasar y las consecuencias no serían nada buenas.

Por iniciativa de un diputado del Likud, los parlamentarios de la oposición e incluso muchos de la actual coalición gubernamental incluyendo miembros de Kadima están firmando un documento en contra de la división y entrega de la ciudad capital.

Para los próximos días se preveen lógicas manifestaciones multitudinarias en contra de la división de lo que debe de ser indivisible.

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