Irán se confiesa. Por Rafael Bardají

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Teherán acaba de entregar a la ONU los planos técnicos para convertir el uranio enriquecido en una cabeza atómica que obraban en su poder. La Unión Europea y la comunidad internacional se han congratulado por ello y auguran una mayor colaboración del régimen iraní en lo tocante a su programa nuclear. Las mismas ilusiones de siempre.

Para empezar, que Irán contaba con esos planos no era secreto alguno y, de hecho, los inspectores de Viena llevaban ya muchos años demandándolos. Lo que habría que preguntarle ahora a los ayatolás iraníes es por qué han tardado tanto en reconocer que los tenían, no correr para felicitarles por su transparencia.

Los dirigentes de Teherán dicen que se los han encontrado como parte de un paquete de «asistencia técnica» ofrecido hace años por los paquistaníes. En cristiano: que por comprarle a la red clandestina del doctor A.Q. Khan unos centenares de centrifugadoras de segunda generación con las que acelerar la obtención de uranio de uso militar, los traficantes de conocimientos y componentes nucleares les dijeron «tomen, aquí tienen de nuestra parte, unos planitos de nada con los que fabricar su bomba». No es una oferta que se encuentre en las grandes superficies. Pero parece que ha sido un regalo que compradores más indecentes no han podido rechazar.

Una vez más, lo que el régimen islámico de Irán está poniendo de relieve no es su buena voluntad, sino sus triquiñuelas negociadoras. Es muy posible que los negociadores europeos, tan proclives a olvidar que Irán no es fiable y a dar por bueno lo que realmente no lo es, salgan diciendo que esta vez sí, que ya ha llegado la hora del acuerdo.

Pero la verdad es que Irán dista mucho de cooperar abierta y sinceramente. Por una razón. Porque lo que quieren de verdad los ayatolás chiíes es su bomba atómica. Así de claro. No piensan renunciar a ella voluntariamente y, de hecho, es posible que estén dispuestos a sufrir todo tipo de sanciones antes que renunciar a ella. Estos planos dicen más sobre lo que ocultan que sobre lo que confiesan.

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