Los protagonistas en las antípodas, el Che Guevara y David Duke. Como el primero sale, incluso, en los tangas de diseño, no necesita presentación. El segundo acaba de aterrizar en España con su atroz mochila kukluxklanera, para presentar un libro de odio antisemita. Todo legal, según parece en esta España que juzga a humoristas democráticos y, en cambio, recibe a violentos racistas, con mierda por cerebro. Su anfitrión, un partido de extrema derecha al que ayer le regalaron un magnífico espot publicitario en La Noria, de Telecinco. ¡Ay! Como sea, y como era previsible, en esta España que no considera delito la negación del asesinato planificado de seis millones de judíos, nos vendrán a visitar todos los indeseables neonazis que pululan por los territorios de la maldad. Y, mientras, un chico de 16 años pierde la vida en manos de esa misma violencia. La tolerancia con la intolerancia es un acto de violencia. ¿Aún no lo hemos aprendido? Más que rabia, siento profunda repugnancia.

Al otro lado del espejo, el protagonista tiene otro perfil y un cuerpo ideológico en las antípodas del racista americano. Sin embargo, su exaltación también me inquieta. Ya sé que todo Quico, el progre se formó con el mito del Che Guevara, y que su aureola heroica traspasó generaciones de jóvenes con ansias de cambiar al mundo. Mi adolescencia, como tantas, es un paisaje con póster del Che. Sin embargo, que el Ayuntamiento de Badalona gaste 18.700 euros para poner una estatua del Che en el mismo barrio donde escatima, desde hace años, 100 metros de alcantarilla que evitaría la persistente inundación de la calle de Austràlia, es una sonora vergüenza. Vergüenza que parte de una previa: la decisión municipal de otorgar una subvención al Casal de Amigos de Cuba. Fantástico. O sea que un ayuntamiento democrático da dinero público a quienes defienden una dictadura de izquierdas, y encima hace un monumento a un tipo que consideraba que, matar gente, era una forma legítima de lucha. ¿Lo haría con una dictadura de derechas? No sé, pero hay días que mejor no levantarse.

Fuente: http://www.pilarrahola.com

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