Extracto de “Hamered”

Menajem Beguin

Capítulo 6: “Guerra Civil !Jamas!”

Parte XI: “Y otra vez el “Altalena””

“Y pudo haber estallado una guerra intestina, una pavorosa guerra de venganza por el engaño, por la perfidia, por el crimen, por las atrocidades, por la sangre pura que se había derramado. Pero el enemigo exterior estaba en la puerta, y dijimos: “No poner en acción armas bajo ninguna condición”.”

“La noche del Altalena, cuando hablé del buque, sus armas y sus muertos mártires, estuve conmovido hasta las lágrimas. Y se encontraron grandes héroes de toda clase y en todos los sectores que se burlaron de esa “blanda sensibilidad”. Que les aproveche la burla. Yo sé que hay lágrimas de las que ningún hombre debe avergonzarse; hay lágrimas de las que todo hombre tiene el derecho de enorgullecerse. La lágrima no sale sólo del ojo; a veces sale, como la sangre, del corazón. Hay lágrimas que provienen de un dolor, y hay lágrimas que contribuyen a la salvación”.

“Pero la noche de la proclamación del Estado, por una parte, y la del “Altalena”, por otra… Sí, hay lágrimas salvadoras. Hay momentos en los que uno debe elegir entre la lágrima y la sangre. A veces, como nos enseño la Rebelión contra el opresor, es forzoso que la sangre venga en lugar de la lágrima; y a veces, como lo aprendimos en el “Altalena”, es forzoso que la lágrima venga en lugar de la sangre. Esto tienen que recordarlo particularmente aquellos que ametrallaron el “Altalena”, y mataron a sus olim y dispararon contra los que se habían salvado de sus llamas.

No se jacten, en su ceguera, de su acción, que “alguien les movió a ejecutar”. Recuerden, recuerden todo lo que deben recordar, desde la primera perfidia que tramaron secretamente hasta la última granada que arrojaron al buque ardiendo e inundado de sangre. Y si recuerdan todo eso, quizás comprendan lo que sintió aquel contra cuya vida se confabularon: porque en ocasiones es preferible que uno dé lágrimas de corazón por la infamia que se perpetra en Israel antes que muchos, muchos, lloren por las consecuencias de la misma.

Y no hubo una guerra civil bilateral en Israel, que habría destruido a Israel antes de su resurgimiento. A pesar de todo”

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