a070829_elv_horvath_v_v.jpg Durante la década de 1930 y 1940 Europa fue víctima del Holocausto. Alemania invadió gran parte del continente. Millones de personas fueron brutalmente asesinadas. Entre ellas 80.000 judíos checos. En la actualidad existe un brote de antisemitismo en varias regiones de esta parte del mundo. Y esto se manifiesta también en el ámbito deportivo. En los últimos meses, el Sparta Praga, equipo de la República Checa, ha estado en el foco de atención de las instituciones hebreas locales por conductas discriminatorias de sus simpatizantes y jugadores en torneos nacionales e internacionales.

El primer incidente ocurrió en el 2005 cuando aficionados del club entonaron expresiones racistas contra el Ajax de Holanda en un partido de Champions League. El castigo fue jugar un encuentro de la competencia con un tercio del estadio cerrado. Una medida leve que ayuda a la repetición de hechos similares.

Dos años después, en un encuentro del mismo certamen frente al Arsenal de Inglaterra, los simpatizantes checos vociferaron cánticos fascistas. Se esperaba una sanción más dura que la anterior. Sin embargo, la UEFA, organismo que controla el fútbol europeo, no reaccionó. Días posteriores, en un partido de la liga vernácula, un futbolista del Sparta, el centrocampista Pavel Horvath, realizó el saludo nazi a sus seguidores.

El pionero en amenazar con adoptar un castigo fue el canal de la televisión pública Ceska Televize (CT). Cuando la gente que estaba en el estadio coreó melodías discriminatorias decidieron cortar el sonido de la transmisión en vivo. Luego, el director de deportes de la CT manifestó que si ocurre lo mismo en otra oportunidad serán suspendidas las emisiones de los cotejos del club. “La reacción de nuestra audiencia fue inequívoca: estaba disgustada con lo que vieron”, sostuvo el hombre. Por su parte, la comunidad judía de la capital del país envió una misiva a la entidad mencionando su desilusión con los acontecimientos. La respuesta fue inmediata: “Los jugadores y la dirigencia del club declararon abiertamente su opinión negativa ante todas estas expresiones hechas por una minoría extremista”, afirmó el vocero del Sparta.

El crecimiento de los grupos neonazis en occidente es preocupante. Lentamente, la realidad parece ser similar a la década de 1930 en la cual ciertos sucesos fueron el prefacio del Holocausto. En aquella época no se realizaron grandes esfuerzos para evitar el genocidio. Ahora, es momento de actuar para no repetir el pasado. Los organismos deportivos están obligados a reaccionar severamente ante situaciones violentas y provocativas. La inoperancia significa apoyar estas conductas lamentables; dimensionar el poder de las bandas fascistas y en el futuro sufrir consecuencias más drásticas.

 

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