Hace ya 2000 años que el pueblo judío busca retornar a su tierra, e independizarse políticamente, en la tradición judía, por ejemplo, en diversas festividades podemos observar esto. (Pesaj, Rosh Hashana, Shabat, etc)

La independencia política de un pueblo es la condición para la libre expresión de sus valores específicos, y desde esta independencia, con su espíritu particular, cada nación es libre de contribuir a la cultura universal.

Este anhelo de retorno a la patria e independencia, sumado a las persecuciones sanguinarias que se realizaron contra el Pueblo de Israel, el Estado Judío se tornó una necesidad histórica que debía llegar. Tal hazaña de bregar por su creación fue tomada por el Movimiento Sionista.

Según Zeev Jabotinsky: “El significado de Sionismo es proveer solución concreta a una tragedia política, económica y cultural de muchos millones”.

Por lo tanto el significado de sionismo no es solo una mayoría judía en la Tierra de Israel, sino crear un lugar para millones en ese territorio, donde cada individuo se pueda desarrollar, educar, preservar, defender, ocupar un rol importante en la actividad política del país, cumplir con los valores judaicos y tener un digno pasar económico.

La misión principal del sionismo moderno sigue siendo la de preparar al estado para todos aquellos judíos que quieran llegar a él. Dicho en otras palabras normalizar a un pueblo que a causa de su expulsión todavía se encuentra en situación de anormalidad.

Es difícil establecer en que situación estaría hoy el pueblo judío de no existir el Estado de Israel. Probablemente su proceso de asimilación sería galopante y el número de integrantes del pueblo sería mucho menor. Lo que sí podemos afirmar es que la idea sionista ha sido exitosa. Desde el punto de vista de los números, aproximadamente, en 1898 en la Tierra de Israel habitaban 60 mil judíos. En un período de 50 años, en 1948, este número se multiplicó a 600 mil, en el siguiente período de 50 años en 1998 el estado contaba con 6 millones, quién sabe, quizás en un futuro cercano el sionismo haya logrado eliminar prácticamente casi toda la dispersión.

No es tema aquí comentar sobre todos los logros del Estado de Israel, basta con mencionar que se encuentra entre los países considerados del “primer mundo”, con universidades prestigiosas a nivel mundial que producen hombres generadores de Premios Nobel reiteradas veces, con grandes invenciones en el campo de la computación y la alta tecnología, entre otras cosas producidas por el joven estado.

El Problema

La forma que encontró el pueblo judío de preservarse como tal en la Golá, fue mantener las costumbres y la tradición religiosa. Posteriormente el sionismo moderno hizo un gran aporte a este espíritu de conservación.

Pero esta “conservación”, no fue nada sencilla. Moshe Nes-El en “El libro azul de los Betarim” nos escribe qué adversidades debió pasar el pueblo judío en los años de Galut y que daños causo:

“En los que el pueblo judío vivió en el Galut esclavizado o influenciado por culturas extranjeras su cultura prácticamente se paralizó. La gran parte de la producción cultural, escrita u oral fue desarrollada en Eretz Israel y en su mayoría los escritos y relatos judíos generados en el Galut, hacen constante referencia a la Tierra de Israel.

El Galut anormalizó al pueblo judío, dispersándolo por el mundo entero. Hoy es un pueblo un tanto enfermo que necesita de oxígeno siendo que el único oxígeno positivo es el que proviene de Eretz Israel.

Por ello, debe normalizarse trayendo a todos los judíos de vuelta a su patria…”

El judío de mentalidad diaspórica se acostumbró a que su seguridad dependiera siempre de otros, sin reparar en que llegarían los pogroms, ataques a miembros de la comunidad y la Shoa.

Hoy en día hay judíos que siguen manteniendo esta mentalidad a pesar de que los ataques contra judíos en las últimas décadas fueron y son moneda corriente, en los distintos puntos del globo.

A su vez los judíos socialistas de la diáspora estimulan y estimulaban al pueblo a luchar por sus derechos civiles en sus países de nacimiento. Zeev Jabotinsky se encontraba entre los escépticos a esta emancipación, sosteniendo que la salvación para los judíos tanto a nivel personal como en el de una entidad nacional se realizaría únicamente en la tierra de Israel.

Hoy en día podemos notar que en los países de la diáspora por más democráticos que sean, se presentan desigualdades con respecto al trato hacia los judíos. Tomando el caso de Sud América donde las instituciones judías están diferenciadas de cualquier otra por pilotes de seguridad, donde la comunidad judía no tiene la posibilidad de manifestar libremente en las calles a diferencia de cualquier otra comunidad o ciudadano sin la presencia de una amplia cobertura de seguridad. O la situación de la comunidad judía de Francia donde caminar con una kipá o con un símbolo judío, puede tornarse muy peligroso para la integridad física de su portador. Y ni hablar de los derechos de los judíos en países islámicos como Irán o Arabia Saudita donde prácticamente no existen.

Jabotinsky lo expresó muy claramente:

“Aún suponiendo la posibilidad de conseguir para el pueblo judío en la Golá, la absoluta igualdad de derechos, la asimilación total es la consecuencia inevitable.

Por otra parte, sin asimilación total es imposible alcanzar la igualdad de derechos”.

El judío vive en la diáspora como una minoría nacional, de esta manera, al no haber asimilación total, el gentil le impone al judío ser un “distinto” ser un “otro” o dicho en otras palabras ser “extranjero” en todos lados.

Solo en el Estado de Israel, el judío tiene plenos derechos e igualdades ante sus conciudadanos y ante la ley.

Décadas antes de la aparición de la maquina exterminadora Nazi, Jabotinsky hizo un llamado abierto a las comunidades judías de la Golá donde inmortalizó la frase “Acabemos con la Galut, o la Galut acabará con nosotros”. Lamentablemente las comunidades diaspóricas no se tomaron lo suficientemente en serio estas palabras y se sufrió la perdida durante la Shoa de 6 millones de almas judías.

Hoy en día la asimilación es lo que esta matando a las comunidades judías de la diáspora. Según un informe realizado por la Agencia Judía en el 2008, la población judía fuera de israel bajó en un cuarto desde 1970 y hoy serían menos de 8 millones los judíos que viven fuera de la Tierra de Israel.

En América Latina, en tanto, se registró un descenso de un 24% en la cantidad de judíos y la cifra a 2008 es de 393.000.

La Solución

Jabotinsky logró entender que “El sionismo es la solución a la mentira de la diáspora, puesto que si no, el sionismo en sí, seria una gran mentira”.

Bajo esta idea Jabotinsky dedicó su vida a realizar actos concretos con la finalidad de eliminar la Golá. Siendo fundamental la creación de un Estado Judío en Eretz Israel, donde el pueblo pueda retornar a él y desarrollarse.

La creación del estado judío fue solo el primer paso de la concreción del sionismo.

Hoy en día hay muchas formas de aportar a la empresa sionista, el joven estado de Israel todavía está en proceso de formación y también requiere de los esfuerzos de esta generación.

Tanto en el campo social, económico o político hay mucho por hacer, cambiar o mejorar, esta necesidad de acción se ve reflejada en el arduo trabajo que tienen las ONGs y trabajadores voluntarios; la cantidad de trabajadores sociales, o la participación en lo que se conoce como “Shnat Sherut” (Año de Servicio) donde cada uno que colabora durante ese periodo, ayuda a mejorar cuestiones sociales que requieren atención hoy en día, como por ejemplo trabajo en ciudades en desarrollo, trabajo con sectores sociales con necesidades especiales, en riesgo social, u otras diversas alternativas según épocas y necesidades especificas.

Así mismo el estado requiere de hombres y mujeres para enrolarse en las filas del ejército de defensa, y gente que se asiente en el desierto, en las ciudades en desarrollo y en los territorios liberados.

Para todo aquel que todavía se encuentra en la diáspora y no puede participar de forma práctica en las tareas que requiere el Estado Judío, también él debe contribuir al florecimiento nacional, por medio de donaciones de dinero, la participación activa en marcos sionistas, en el campo de la hasbará, de la educación Judea-Sionista, o el aprendizaje del hebreo, el idioma de unidad nacional del pueblo judío.

Hay muchos aportes que esta generación tanto fuera del estado de Israel como dentro de él, puede darle al pueblo judío.

Si queremos seguir existiendo como pueblo estamos obligados a defender la continuidad del estado judío que tan amenazada se vio en las últimas décadas por diversos regimenes islamistas y gobiernos totalitarios.

Viviendo en el Estado de Israel, combatimos la asimilación fortalecemos la mayoría judía en Eretz Israel, los campos de participación dentro de él son amplios, como ya fue mencionado, en el plano social, político, economico, en la defensa, en la tecnología etc.

Pero por sobre todo podemos ser nosotros mismos lo que escribiremos las nuevas páginas en el florecimiento del nuevo Estado de Israel y de la heroica historia de nuestro pueblo.

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