Euroidiotas


Emblemática masacre

Gustavo D. Perednik

El gobierno israelí ha comenzado a investigar el financiamiento de algunas organizaciones que abusan de la libertad de prensa y de movimiento en Israel, para diseminar calumnias sobre supuestas violaciones hebreas a los derechos humanos.

Estas campañas, costeadas por dinero europeo, confían su éxito al hábito de muchos medios de prensa: agitar «la causa palestina» en vez de informar, tarea que es más trabajosa que demonizar al Estado judío. Así, difunden las imputaciones sobre «culpas israelíes», pero guardan silencio cuando éstas son desmentidas. Como la «causa» está por encima de la verdad, los muchos europeos que ensalzan al nacionalismo árabe en Palestina nunca revisan sus orígenes.

Dicha revisión impondría dos verdades políticamente incorrectas: que el movimiento árabe es muy joven, y que surgió como una extensión del nazismo en Oriente Medio. Aunque resulte incómodo para sus secuaces en Occidente, los protagonistas árabes admitieron sin empacho su afiliación nazi. El primer gran líder de los árabes palestinos, Hajj Amin al-Husseini (1895-1974), predecesor y héroe de Yasir Arafat, instigó en 1920 al Pogromo de Jerusalén que obligó a crear la «Haganá»o autodefensa judía.

Husseini fue excarcelado gracias a la política británica de apaciguamiento para con los árabes, y luego fue promovido al cargo de Gran Mufti de Jerusalén. Como es norma, el apaciguamiento no funcionó, y el Mufti procedió a financiar el terrorismo antijudío desde algunas bandas clandestinas como Al-Fida’iya («autoinmolados») y al-Ija’ wal-‘Afaf («Hermandad y pureza»).

Instigador de la llamada Gran Revuelta Árabe de 1936, un año después parece haber sido el anfitrión de Adolf Eichmann en Palestina y, después de asesinar a su hermano (el más moderado Abdulla), participó del golpe germanófilo en Iraq en 1941.

Cuando éste fracasó, se trasladó a Berlín donde se reunió con Hitler el 20 de noviembre de ese año. Husseini ofreció el apoyo árabe a extender la «solución final» a Palestina, y permaneció en Alemania hasta el fin de la guerra, reclutando voluntarios musulmanes para el nazismo. Montó la División 13 de las SS («Handzar») que aniquiló a los judíos de Bosnia.

Se sabe que visitó varios campos de exterminio. Ésta era su meta; no un Estado palestino. Por ello, raramente se publica su biografía ni se exploran sus motivaciones.

En efecto, el antisionismo europeo prohíbe ciertas preguntas, tales como por qué razón los árabes palestinos no reclamaron un Estado propio hasta 1967, o qué fue la matanza de Hebrón de hace ocho décadas.

Ésta, que detallaremos a continuación, fue el resultado directo de las diatribas de Husseini y de uno de sus fanáticos, Aref el-Aref, quien pronunció en Hebrón, el jueves 22 de agosto de 1929, la incendiaria arenga que obró de detonante.

A partir de la noche del 23 de agosto, y durante tres días, la pacífica comunidad hebrea de Hebrón, de unas 800 personas, fue objeto de un terrorífico ataque árabe que asesinó a 67 judíos desarmados y obligó a todos los demás a escapar de la ciudad, que a partir de ese momento permaneció «Judenrein» por primera vez en muchos siglos. Esta historia milenaria merece una breve revisión.

Ubicada a treinta kilómetros al Sur de Jerusalén, Hebrón también es antiquísima. Artefactos de la Edad de Bronce fueron hallados en sus inmediaciones, y se considera bastante precisa la fecha de fundación de 1727 aec aludida en la Biblia Hebrea (Números 13:22).

Hebrón simboliza los albores de la historia judía, ya que hace tres milenios el rey David la eligió como sede de su monarquía (2 Samuel 2:11) y, aún un milenio antes, el patriarca de la nación hebrea, Abraham, adquirió allí su terruño (Génesis 23:16).

Durante la Edad Media visitaron la ciudad, entre otras personalidades: Maimónides (1166), Benjamín de Tudela (1171) y Petajia de Regensburg (1176). Najmánides, quien arribó a Eretz Israel en 1267, solicitó por escrito ser enterrado en Hebrón. Más tarde llegaron Meshulam de Volterra (1481) y Obadiah de Bertinoro (1488).

A partir de 1492, muchos expulsados de España, incluidos cabalistas de renombre, se establecieron en Hebrón. La consolidación de la comunidad comenzó en 1540, con el arribo de Malkiel Ashkenazi, su primer rabino, que inauguró casi cuatro siglos de convivencia pacífica con los árabes locales.

En 1925, debido al volcán judeofóbico en Europa, la escuela talmúdica («yeshivá») Slobodka se trasladó íntegramente desde Lituania a Eretz Israel, y sus 120 estudiantes aumentaron la población judía de Hebrón a 800 personas (de una población total de 18.000). Cuatro años más tarde, con 200 estudiantes se había transformado en la mayor yeshivá de la judería palestina de marras.

Uno de sus estudiantes, Dov Cohen, recuerda en sus memorias que la vida era tan pacífica que un solo jefe policial británico cuidaba de la ciudad entera. En efecto, el único policía en Hebrón, Raymond Cafferata, comandaba una pequeña fuerza local árabe (18 agentes montados y 15 a pie).

La noche del 23 de agosto, jóvenes árabes comenzaron a arrojar piedras contra los estudiantes judíos. Mataron a uno, Samuel Rosenholtz. El rabino Jacob Slonim invitó a todos a refugiarse en su casa, en donde tenía un revólver.

A las 8 de la mañana del sábado, una muchedumbre árabe rodeó la casa con garrotes, hachas y cuchillos. El único agente policial no fue suficiente para detenerlos cuando penetraron en las propiedades de los judíos.

El pogromo de Hebrón

Los árabes exigieron del Rabí Slonim que entregara a todos los ashkenazíes, a cambio de lo cual perdonarían la vida de los sefarditas. El rabí se negó y lo mataron expeditamente. En total, 12 sefarditas y 55 ashkenazíes fueron asesinados.

Diecinueve familias árabes, lideradas por Abu Id-Zaitoun, salieron a proteger a los judíos, y así salvaron la vida de varios centenares.

Husseini fue entrevistado por el periodista holandés-canadiense Pierre Van Paassen (1895-1968), quien en su autobiografía (Días de nuestros años, 1939) describió la masacre:

«Mientras los árabes de la ciudad de Hebrón dejaban sus lugares de plegaria el viernes 23 de agosto de 1929, entre ellos se distribuyeron fotografías trucadas de la mezquita de Omar en ruinas, con la inscripción de que la misma había sido bombardeada por sionistas… Un judío que caminaba hacia la sinagoga fue acuchillado hasta morir. Cuando supo del asesinato, el Rabí Slonim, que había nacido y crecido en la ciudad y que era amigo de los notables árabes, informó al policía local que los árabes parecían estar extrañamente incitados.
La respuesta fue que no se entrometiera en lo que no le competía. Una hora más tarde, una horda atacó la sinagoga y los judíos que allí rezaban fueron asesinados. En la mañana del sábado la yeshivá fue saqueada y sus estudiantes asesinados… los judíos se refugiaron en la casa del Rabí Slonim y permanecieron allí hasta la noche, cuando la muchedumbre apareció ante la puerta. Como no pudieron quebrarla, los árabes treparon los árboles detrás de la casa, se lanzaron a su balcón y penetraron por las ventanas del primer piso. Se apersonó la fuerza montada de árabes que trabajaban para el Gobierno británico, y los judíos salieron de la casa implorándoles que intervinieran, mientras desde adentro de la casa se oían gritos aterradores.
Los policías se alejaron galopando, permitiendo que los jóvenes fueran asesinados en la calle por árabes que llegaban desde todas partes para la orgía de sangre… Contemplamos el techo ensangrentado, y las habitaciones que parecían un matadero. Visité el lugar en compañía de un ex oficial de artillería austriaco y de un corresponsal del viejo Berliner Tageblatt… mesas y ventanas habían sido destruidas, y vimos genitales y pechos de mujer esparcidos en el suelo. Mientras observábamos la destrucción, un soldado británico abrió la puerta con una bayoneta. Entró el gobernador del distrito de Yafo, Keith Roach, seguido de un coronel. Miraron en derredor y Roach preguntó: «¿Almorzamos ahora o vamos primero a Jerusalén?»

La flema de los ingleses ante la brutal agresión condice con la información de que estaban alertas de la inminente violencia, ya que el Alto Comisionado Británico había ordenado a varios hospitales que prepararan camas para atender el estallido de los desmanes. Por ello, el día de la matanza, un gentío de árabes vociferaba en Jerusalén «¡Muerte a los judíos! ¡El gobierno está con nosotros!»

Según el testimonio de Raymond Cafferata: «Cuando escuché los alaridos desde la habitación, subí por un túnel y vi a un árabe degollando a un niño con su espada. Cuando me vio se lanzó contra mí, pero falló». En Hebrón se decapitó a bebés, se castró a hombres, se violó y torturó; se amputaron manos y dedos.

Protegidos por vecinos árabes, sobrevivieron 435 judíos.

Al mediodía llegaron refuerzos británicos, y los árabes detenidos fueron obligados a enterrar los cadáveres de las víctimas en tumbas colectivas. Mientras lo hacían, cantaban celebrando su hazaña. El Alto Comisionado, John Chancellor, visitó la ciudad después del pogromo, y escribió a su hijo: «No creo que la historia registre muchos horrores peores que éste en los últimos siglos».

A mediados de junio pasado, quien escribe estas líneas visitó Hebrón por última vez, en celebración de la boda de una sobrina. Unos quinientos judíos viven hoy en la ciudad, cuya población total llega a 150.000 (en 1967, los árabes de Hebrón sumaban 40.000).

La pequeña y pujante comunidad hebrea retornó a Hebrón a partir de la Pascua de 1968; su presencia allí es garantía de que la violencia judeofóbica no sea premiada con la exclusividad árabe en la ciudad, según exigen muchos árabes y sus aliados europeos.

Frente a ellos, hay árabes que anhelan paz y convivencia, como el Sheikh Abu Khader al-Jaberi, heredero de aquellas valientes familias que en 1929 salvaron al remanente judío de Hebrón.

El liderazgo palestino no condena la matanza de Hebrón ni a sus perpetradores; y la política europea estimula precisamente a ellos.

Hebrón regala varias moralejas:

1) Que la perseverante enseñanza de la verdad histórica permitirá paulatinamente que los europeos conozcan en qué consiste el conflicto en Oriente Medio, muy lejos éste de ser una campaña liberadora contra el pérfido sionismo;

2) Que los medios tienen un rol fundamental en la instigación de la violencia. Hace ocho décadas, la foto trucada de la mezquita en ruinas; hoy en día, las caricaturas nazis en la prensa, como las del barcelonense Carlos Romeu Müller;

3) Que el Gobierno de ocupación británico en Palestino, lejos de ayudar a los judíos a crear su Estado, fue cómplice de la agresión árabe;

4) Que el movimiento nacional árabe palestino nació nazi, y jamás llevó a cabo una autocrítica al respecto;

5) Que la historia judía en Israel no tiene parangón en su antigüedad y continuidad, y que los temporarios alejamientos de los judíos de esta tierra siempre fueron impuestos por fuerzas foráneas;

6) Que actuar a favor de la exclusividad árabe en Hebrón es alentar a las bandas más sanguinarias y retrógradas de entre los árabes;

7) Que los palestinos valientes no son los que matan y educan a sus niños en la autoinmolación, sino los que, muchas veces a riesgo de sus propias vidas, optan por defender la paz.

Fuente: El Catoblepas

Falta de lógica número 1: Marwan Bargutti quien esta preso condenado a varias cadenas perpetuas por planificar y ejecutar actividades terroristas que concluyeron en la muerte de decenas de civiles israelíes, fue electo hace horas como presidente del partido Al-Fatah, el partido de Yasir Arafat, que luego de su muerte, paso a presidirlo Mahmud Abbas (ambos con gran prontuario en el terrorismo internacional).

Y el mundo iluso llama moderados a los miembros de Al-Fatah presididos por Bargutti. Vergüenza!

Falta de lógica número 2: En los últimos meses se registraron varias manifestaciones frente a las cárceles donde se encuentran condenados por asesinato de civiles por medio de atentados terroristas a miembros del Hamas. La manifestaciones fueron ejecutadas por miembros del Movimiento Im Tirzu y por los movimientos para la liberación de Guilad Shalit. El objetivo de estas manifestaciones tienen un mensaje claro, por un lado exigirle al gobierno de Israel, que agrande sus esfuerzos para liberar al joven secuestrado Guilad Shalit, presionando a los miembros del Hamas, hasta lograr su liberación, y por el otro lado un mensaje a los familiares y lideres de los terroristas, puesto que estas manifestaciones no permiten en el ingreso de las visitas a las cárceles de los familiares de los terroristas. Un mensaje claro queres ver a tu familia, liberen a Shalit a quien nadie puede visitar y no se sabe nada de el.

Ustedes pueden creen que mientras no sabemos nada de Guilad Shalit, 100 terroristas del Hamas presos en cárceles israelíes se les permitió estudiar en las universidades de Israel y ya recibieron su titulo??? ni hablar de que tienen televisión, teléfono, comida de la mejor calidad, aire acondicionado, visitas 2 veces por semana de la familia y otras comodidades. Mientras estos asesinos tienen secuestrado a Shalit y no se lo puede ver, ni siquiera se puede saber de su salud.

Premiar al terrorismo no ayuda a liberar a Shalit, mas bien todo lo contrario!

Recemos por los judíos. Que Dios Nuestro Señor ilumine sus corazones para que reconozcan a Jesucristo, Salvador de todos los hombres. Dios, omnipotente y eterno, tú que quieres que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, concede, propicio, que, entrando la plenitud de los pueblos en tu Iglesia, todo Israel sea salvado”.

Esta plegaria ha sido adoptada por decisión de Benedicto XVI el pasado 5 de febrero, para ser formulada en la celebración litúrgica del Triduo Pascual -el Viernes Santo- y así comunicada a todas las Conferencias Episcopales del mundo, con el consiguiente revuelo entre las comunidades judías y aquellos que han propiciado, desde sus respectivas religiones, el diálogo “judeo-cristiano” abierto después del Vaticano II.

El tema desborda el debate religioso. Más allá de ese bienvenido diálogo, lo que pone en cuestión la plegaria es el principio de tolerancia que preside la vida institucional y social de los Estados democráticos modernos.

Que una comunidad religiosa pretenda difundir su fe, va de suyo. Que rece para que todos los que no la profesan, encuentren su verdad, está en la lógica de la actividad de cualquier activista de una creencia. Pero cuando una iglesia constituida singulariza su prédica en los fieles de otra religión específica y reclama que se haga lo necesario para “salvarlos” estamos entrando ya en el camino de la intolerancia.

¿Con qué derecho, específicamente, se sienta en el banquillo de los acusados de vivir en el error a los miembros de otra comunidad que ejerce el mismo derecho que ella a creer en su Dios? No podemos ignorar que hacerlo con los judíos y con “Israel todo”, que debería ser salvado, es retornar al aire de aquellos tiempos en que desde los púlpitos católicos se les condenaba por “deicidio”, como “asesinos de Jesucristo”. Bien se sabe que esa doctrina fue un elemento sustantivo para que los nazis pudieran desarrollar su prédica antisemita y desatar el Holocausto, la mayor tragedia de nuestra civilización. ¿Dónde estaba Dios? se preguntó el actual Papa cuando visitó el campo de concentración de Auschwitz, y muchos, con incuestionable lógica, le preguntaron dónde estaba entonces la Iglesia católica, silenciosa en momentos en que ocurría una tragedia de la que tenía cabal noticia.

Por cierto, la nueva oración no contiene las frases difamatorias de antaño: ya no se habla de “los pérfidos judíos”, expresión borrada por Juan XXIII. Sin embargo, se inscribe en una dirección fundamentalista de peligrosa actitud discriminatoria. Nadie puede ignorar que el pueblo judío ha sido de los más perseguidos de la historia y, como ha logrado sobrevivir -a diferencia de otros tantos que sucumbieron,- continúa en el centro de vastos escenarios de prejuicio. El fundamentalismo islámico, y hasta jefes de Estado como Ahmadineyad, proponen destruir el Estado de Israel y la nación judía y lo hacen a grito pelado. Tampoco es un misterio reconocer que el prejuicio antisemita va más allá, está aún vigente en el mundo y que la política de Israel, polémica como todas las políticas, ambienta reacciones prejuiciosas.

En ese cuadro, cuando la Iglesia católica, tan parsimoniosa siempre, sale a intentar la salvación de los judíos y de Israel todo, proponiéndose sacarlos del mundo del error en que viven, es obvio que está reinstalando en la picota a ese perseguido pueblo y de alguna manera volviendo a condenarlo. ¿Por qué no se hace lo mismo con los musulmanes o con nosotros los agnósticos liberales, que hoy podríamos debatir el tema al amparo de las garantías que nuestra filosofía logró arrancar a los absolutismos?

Algunos voceros eclesiásticos alegan que la plegaria se ha aliviado de adjetivos acusatorios y que, además, no se leerá necesariamente en todas las iglesias, porque ella se inscribe en la rehabilitación del viejo misal, que no es de empleo obligatorio. Pero no cabe agradecer a la Iglesia que se haya corregido ella misma, limando viejas aberraciones inquisitoriales, del mismo modo que no hace a la cosa el porcentaje de templos en que se lea la plegaria. Lo que preocupa es la plegaria en sí misma, como expresión de un retroceso cívico muy serio. E insistimos en la palabra cívica, porque es un tema de ciudadanía.

La persecución racial, la intolerancia religiosa, la difamación histórica son males endémicos que aún debemos combatir. No es razonable, por lo mismo, que una Iglesia vaticana que venía evolucionando hacia el diálogo y la convivencia, dé este paso atrás. Grande o pequeño no interesa. La cuestión es que la mentalidad que está en la raíz de esa decisión no se compadece con los esfuerzos de los últimos Papas y vuelve a sembrar una semilla de intolerancia que no deberíamos observar con indiferencia.ajn

Redactado por Julio María Sanguinetti fue presidente de Uruguay. Es abogado y periodista

Aunque Condoleezza Rice sigue insistiendo en que la creación de un Estado Palestino traerá seguridad a la región, los acontecimientos de estas últimas semanas no permiten pensar que se vaya a alcanzar fácilmente la calma y la estabilidad con la única creación de tal estado. En la actualidad Occidente continúa en un callejón sin salida, ejecutando políticas que no van a solucionar el problema del conflicto árabe-israelí, pero que son publicitadas como el camino de la victoria de Occidente sobre el fundamentalismo islámico en la guerra contra el terror. De hecho, el conflicto árabe-israelí en sí – el punto central y muchas veces único de la política norteamericana u occidental hacia Oriente Medio – se articula en la confrontación global contra el terrorismo encarnado por Ben Laden y aquellos a quien Europa aún financia con millones de euros desde la UE.

 

Las tendencias del mundo de hoy, la globalización, la tecnología, el secularismo y fundamentalmente el deseo universal de los seres humanos de vivir en libertad y participar en los asuntos públicos no son susceptibles de ser derrotadas por los fundamentalistas islámicos que anhelan restaurar tradiciones del siglo VII. El fundamentalismo, independientemente de lo que se escuche en la calle árabe o en la prensa occidental adicta a ella, es rechazado por los musulmanes moderados y no podrá afianzarse en esta época ilustrada en la que todas las religiones se encuentran en retirada frente a los avances de la ciencia y la tecnología. La salvedad reside en que el fundamentalismo islámico se impone por la fuerza. La grave amenaza que representa el fundamentalismo islámico no es tanto el atractivo de su ideología, sino el potencial que tiene eventualmente con medios destructivos para tratar de imponerse mundialmente.

 

La historia es infalible; desde tiempos inmemoriales, todos los conflictos internacionales y regionales han tenido repercusiones en Oriente Medio. Observando la historia de la región desde 1870 a la actualidad, son claramente identificables ciclos recurrentes y similares. Por complejas razones que tienen que ver con la relación religión-gobierno y sus estructuras políticas, sociales e históricas, la historia de la zona se caracteriza por una alternancia entre períodos de calma y otros de inestabilidad y profunda decadencia, estrechamente ligados y paralelos a la alternancia en el juego de poder que parece definir el tono y reflejar el conflicto entre los dos frentes de siempre: Occidente y Oriente. 

 

Por tanto, la denominada batalla “por ganar los corazones y las mentes” de los musulmanes de todo el mundo que algunos en Occidente quieren librar es una batalla inútil, porque la media de las personas, incluida la gran mayoría de los musulmanes, no quieren vivir bajo los dictámenes del fundamentalismo islámico y sus oligarcas. Todos sabemos, y es de sentido común, que si a los seres humanos se les brinda la posibilidad de elegir, nunca eligen ningún tipo de opresión. 

 

La verdadera batalla a nivel global es, por desgracia, fundamentalmente militar, y activa-preventiva, antes que ideológica o económica. 

 

En otras palabras, mientras a los fundamentalistas islámicos se les neutralice la capacidad de atacar y realizar matanzas a gran escala como las del 11 de Septiembre, Atocha, Londres, Bali u otras tantas, hay poco que temer del futuro. La causa fundamentalista estará perdida por definición. 

 

Por tanto, sin restar importancia al tema y aunque a corto plazo puedan causar mucho daño aún, a largo plazo la turbulencia no es eterna, solamente temporal, cíclica y demostrada a través de la historia. Siempre que se cumplan las condiciones que históricamente se han cumplido, que no son precisamente las de sentarse a esperar que pase la turbulencia o dar discursos buenistas mientras las capitales europeas se despiertan cada mañana con una célula desactivada nueva, en el mejor de los casos.

 

Fuente: Diario de America

Tras la “muerte” de “Farfur”, el Mickey Mouse de Hamas, a manos de un soldado israelí, la televisora de esa organización incorporó a un doble de Bugs Bunny que declara: “Comeré judíos”, informó un periódico británico.

Según el Daily Mail, la emisora controlada por Hamas y situada en Gaza ha presentado a “Assud’”, un conejo que dice haberse infiltrado en la Franja desde Egipto después que la frontera fuese quebrada el mes pasado.

”Farfur”, el doble de Mickey Mouse que llamaba a ataques terroristas contra judíos, fue golpeado hasta la muerte por un soldado de Tzahal y sucedido por “Nahoul”, la abeja. “Nahoul” murió una semana después, debido a que el sitio israelí evitó que recibiera tratamiento médico.
El programa de la televisión de Hamas enfrentó una condena global -y la amenaza de juicio por parte de Disney- antes de que “Farfur” fuera sacado del aire. La nota informa que el nuevo ciclo termina con esta canción: “Nunca reconoceremos a Israel hasta que liberemos a nuestra patria de la mugre sionista”.
En el programa, “Assud” habla con Saraa, una niña narradora:
“Todos buscamos el martirio, ¿no Saraa? Sacrificaremos nuestras almas y todo lo que poseamos por la Patria.”

“Liberaremos a al-Aqsa (Jerusalem) de la mugre de esos sionistas”, le responde la niña.

“Yo, Assud, me liberaré de los judíos y me los comeré a todos, si Alá quiere”, concluye la escena.

Fuente: Povesham

Un tribunal iraní ha condenado a pena de muerte a un joven de 22 años de edad por violar reiteradamente la prohibición que existe en el país de beber alcohol, según informó hoy la agencia de noticias ISNA. Según la Ley iraní, la defensa dispone de un plazo de 20 días para presentar una apelación y el presidente de la judicatura también puede intervenir en el caso.

Bajo la ley sharia en Irán, una persona que es sorprendida bebiendo por cuarta vez y confiesa se enfrenta a la posibilidad de recibir la pena capital.

El abogado que defiende al joven, Aziz Nokandei, explicó a ISNA que su cliente “ha estado bebiendo en casa por cuarta vez, provocó alguna molestia en la calle y la Policía le arrestó”. El acusado, identificado solo con su nombre de pila, Mohsen, ha confesado los hechos y manifestó su arrepentimiento, añadió Nokandei.

Los que delinquen contra esta ley por primera vez se enfrentan a castigos como latigazos, multas o prisión. Además, según la ley sharia –en práctica desde la revolución islámica de 1979 en Irán–, otros delitos en el país castigados con la pena de muerte son el asesinato, la violación, el adulterio, el robo con armas y el tráfico de drogas.

Irán ha aumentado el número de ejecuciones desde que el pasado mes de julio las autoridades lanzara una serie de medidas drásticas contra “comportamientos inmorales” y arrestara a un alto número de sospechosos.

Gobiernos europeos y organizaciones en defensa de los Derechos Humanos critican las ejecuciones en Irán –generalmente con la horca–, mientras que Teherán rechaza las críticas.

Fuente: MinutoDigital

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