Historia


180px-Pantani180px-betar-semel.miniaturaUn día como hoy, hace 69 años atras, ingresaban al mando de David Ben Gurion, decenas de miembros de la Hanagah a reprimir judíos  en la sucursal de Betar en la ciudad de Herzlya, allí mataron a golpes y palazos al joven Eliahu Shlomi Z”L y dejaron gravemente heridos a 7 de sus compañeros.

Hoy en día el nombre de Eliahu Shlomi fue inmortalizado en un barrio llamado Ramat Eliahu en la ciudad de Hertzlya.

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Un homenaje a este  maestro de muchos.

Video Historico de un gran líder

Biografía realizada por mi:

Parte 1 De Brisk a Jerusalem

Parte 2 Beguin y Jabotinsky

Parte 3 Comandante del Etzel

Parte 4 Operación King David

Parte 5 “Altalena” un barco con armas

Parte 6 Lider del Jerut

Parte 6 bis Primer Ministro

Parte 7 Acuerdo de Paz

Parte 8 Paz para la galilea

Parte 9 Fin del camino

Hace unos días se cumplieron 4 años de la vergonzosa expulsión de Gush Katif.

Recordar para que no se repita!

Extraido del blog de Rafael V. Rabinovich     http://rafvrab.blogspot.com/

logo

http://www.imti.org.il

Im Tirtzu, es el mayor movimiento de voluntariado estudiantil y liderazgo juvenil de Israel. Surgió con la idea de fortalecer la sociedad israelí y renovar el núcleo de valores fundamentales que conforman la visión de Israel como
una democracia dinámica y la particularidad de ser un Estado Judío.

Im Tirtzu está comprometido con el desarrollo de la nueva generación de líderes de la sociedad israelí: hombres y mujeres focalizados en la justicia social y en el retorno a los ideales que caracterizaron a los fundadores del
Estado de Israel.

Im Tirtzu reune en sus filas personas provenientes de diferentes sectores de la sociedad, asegurando de esta manera que las diversas opiniones de los estudiantes y jóvenes adultos con respecto a su futuro personal y al futuro de la Mediná, sean escuchadas.

Im Tirtzu trabaja incansablemente en un proyecto que toma en cuenta una variedad de temas:

• Comunidades desfavorecidas: establecer programas de voluntariado en comunidades económicamente desfavorecidas y pueblos en desarrollo, como así conectar estudiantes y jóvenes adultos con los niños locales.
• Combate del extremismo: aumentar la conciencia en las universidades acerca los grupos extremistas dedicados a promover odio y minar la naturaleza de Israel como un Estado Democrático Judío.
• Lucha contra la corrupción: combatir la corrupción generalizada que amenaza con socavar la estructura de la sociedad israelí .
• Derecho a la seguridad de los agricultores: apoyar a los agricultores en su lucha diaria en búsqueda de la seguridad que les permita vivir una vida honesta de trabajo en sus tierras.
• Soldados secuestrados: apoyar la lucha de las familias de los soldados secuestrados en la demanda por el respeto de los derechos humanos básicos para sus hijos.

• Derechos de las víctimas del Holocausto: demandar activamente el tratamiento respetuoso y humanitario, así como apoyo social para los sobrevivientes del holocausto que viven en Israel.
• Protección de hijos e hijas que sirven en Tzahal: promover el tratamiento respetuoso de quienes sirven en el ejército de defensa israelí y exigir que los oficiales sean responsables por las decisiones que toman.
• Medio Ambiente: trabajar con los grupos ambientales israelíes para proteger los recursos naturales y zonas vírgenes.
Los proyectos de Im Tirtzu son implementados a través de miles de estudiantes y jóvenes adultos, todos ellos voluntarios.

Im Tirtzu organiza conferencias públicas, proyección de películas y debates significativos para los jóvenes y su futuro.

Im Tirtzu incrementa la conciencia pública por medio de una estrategia comunicacional exhaustiva, la cual incluye medios de comunicación masiva, un boletín informativo de amplia circulación y el uso de tecnologías de avanzada,
para construir una comunidad interactiva virtual de voluntarios.

Im Tirtzu cree en la capacidad de cada ser humano y en su capacidad de afectar y modificar el medio que lo rodea.

Citando las palabras de Theodor Herzl: “Si lo deseas – no es un sueño; si no lo deseas – todo lo que he descripto
permanecerá como un sueño por siempre”

Material extraido de http://www.imti.org.il

Traducción del inglés: Daniela Nemirovsky

Publicado por el Consejo Central de Educacion Judia de la Republica Argentina

Hace ya 2000 años que el pueblo judío busca retornar a su tierra, e independizarse políticamente, en la tradición judía, por ejemplo, en diversas festividades podemos observar esto. (Pesaj, Rosh Hashana, Shabat, etc)

La independencia política de un pueblo es la condición para la libre expresión de sus valores específicos, y desde esta independencia, con su espíritu particular, cada nación es libre de contribuir a la cultura universal.

Este anhelo de retorno a la patria e independencia, sumado a las persecuciones sanguinarias que se realizaron contra el Pueblo de Israel, el Estado Judío se tornó una necesidad histórica que debía llegar. Tal hazaña de bregar por su creación fue tomada por el Movimiento Sionista.

Según Zeev Jabotinsky: “El significado de Sionismo es proveer solución concreta a una tragedia política, económica y cultural de muchos millones”.

Por lo tanto el significado de sionismo no es solo una mayoría judía en la Tierra de Israel, sino crear un lugar para millones en ese territorio, donde cada individuo se pueda desarrollar, educar, preservar, defender, ocupar un rol importante en la actividad política del país, cumplir con los valores judaicos y tener un digno pasar económico.

La misión principal del sionismo moderno sigue siendo la de preparar al estado para todos aquellos judíos que quieran llegar a él. Dicho en otras palabras normalizar a un pueblo que a causa de su expulsión todavía se encuentra en situación de anormalidad.

Es difícil establecer en que situación estaría hoy el pueblo judío de no existir el Estado de Israel. Probablemente su proceso de asimilación sería galopante y el número de integrantes del pueblo sería mucho menor. Lo que sí podemos afirmar es que la idea sionista ha sido exitosa. Desde el punto de vista de los números, aproximadamente, en 1898 en la Tierra de Israel habitaban 60 mil judíos. En un período de 50 años, en 1948, este número se multiplicó a 600 mil, en el siguiente período de 50 años en 1998 el estado contaba con 6 millones, quién sabe, quizás en un futuro cercano el sionismo haya logrado eliminar prácticamente casi toda la dispersión.

No es tema aquí comentar sobre todos los logros del Estado de Israel, basta con mencionar que se encuentra entre los países considerados del “primer mundo”, con universidades prestigiosas a nivel mundial que producen hombres generadores de Premios Nobel reiteradas veces, con grandes invenciones en el campo de la computación y la alta tecnología, entre otras cosas producidas por el joven estado.

El Problema

La forma que encontró el pueblo judío de preservarse como tal en la Golá, fue mantener las costumbres y la tradición religiosa. Posteriormente el sionismo moderno hizo un gran aporte a este espíritu de conservación.

Pero esta “conservación”, no fue nada sencilla. Moshe Nes-El en “El libro azul de los Betarim” nos escribe qué adversidades debió pasar el pueblo judío en los años de Galut y que daños causo:

“En los que el pueblo judío vivió en el Galut esclavizado o influenciado por culturas extranjeras su cultura prácticamente se paralizó. La gran parte de la producción cultural, escrita u oral fue desarrollada en Eretz Israel y en su mayoría los escritos y relatos judíos generados en el Galut, hacen constante referencia a la Tierra de Israel.

El Galut anormalizó al pueblo judío, dispersándolo por el mundo entero. Hoy es un pueblo un tanto enfermo que necesita de oxígeno siendo que el único oxígeno positivo es el que proviene de Eretz Israel.

Por ello, debe normalizarse trayendo a todos los judíos de vuelta a su patria…”

El judío de mentalidad diaspórica se acostumbró a que su seguridad dependiera siempre de otros, sin reparar en que llegarían los pogroms, ataques a miembros de la comunidad y la Shoa.

Hoy en día hay judíos que siguen manteniendo esta mentalidad a pesar de que los ataques contra judíos en las últimas décadas fueron y son moneda corriente, en los distintos puntos del globo.

A su vez los judíos socialistas de la diáspora estimulan y estimulaban al pueblo a luchar por sus derechos civiles en sus países de nacimiento. Zeev Jabotinsky se encontraba entre los escépticos a esta emancipación, sosteniendo que la salvación para los judíos tanto a nivel personal como en el de una entidad nacional se realizaría únicamente en la tierra de Israel.

Hoy en día podemos notar que en los países de la diáspora por más democráticos que sean, se presentan desigualdades con respecto al trato hacia los judíos. Tomando el caso de Sud América donde las instituciones judías están diferenciadas de cualquier otra por pilotes de seguridad, donde la comunidad judía no tiene la posibilidad de manifestar libremente en las calles a diferencia de cualquier otra comunidad o ciudadano sin la presencia de una amplia cobertura de seguridad. O la situación de la comunidad judía de Francia donde caminar con una kipá o con un símbolo judío, puede tornarse muy peligroso para la integridad física de su portador. Y ni hablar de los derechos de los judíos en países islámicos como Irán o Arabia Saudita donde prácticamente no existen.

Jabotinsky lo expresó muy claramente:

“Aún suponiendo la posibilidad de conseguir para el pueblo judío en la Golá, la absoluta igualdad de derechos, la asimilación total es la consecuencia inevitable.

Por otra parte, sin asimilación total es imposible alcanzar la igualdad de derechos”.

El judío vive en la diáspora como una minoría nacional, de esta manera, al no haber asimilación total, el gentil le impone al judío ser un “distinto” ser un “otro” o dicho en otras palabras ser “extranjero” en todos lados.

Solo en el Estado de Israel, el judío tiene plenos derechos e igualdades ante sus conciudadanos y ante la ley.

Décadas antes de la aparición de la maquina exterminadora Nazi, Jabotinsky hizo un llamado abierto a las comunidades judías de la Golá donde inmortalizó la frase “Acabemos con la Galut, o la Galut acabará con nosotros”. Lamentablemente las comunidades diaspóricas no se tomaron lo suficientemente en serio estas palabras y se sufrió la perdida durante la Shoa de 6 millones de almas judías.

Hoy en día la asimilación es lo que esta matando a las comunidades judías de la diáspora. Según un informe realizado por la Agencia Judía en el 2008, la población judía fuera de israel bajó en un cuarto desde 1970 y hoy serían menos de 8 millones los judíos que viven fuera de la Tierra de Israel.

En América Latina, en tanto, se registró un descenso de un 24% en la cantidad de judíos y la cifra a 2008 es de 393.000.

La Solución

Jabotinsky logró entender que “El sionismo es la solución a la mentira de la diáspora, puesto que si no, el sionismo en sí, seria una gran mentira”.

Bajo esta idea Jabotinsky dedicó su vida a realizar actos concretos con la finalidad de eliminar la Golá. Siendo fundamental la creación de un Estado Judío en Eretz Israel, donde el pueblo pueda retornar a él y desarrollarse.

La creación del estado judío fue solo el primer paso de la concreción del sionismo.

Hoy en día hay muchas formas de aportar a la empresa sionista, el joven estado de Israel todavía está en proceso de formación y también requiere de los esfuerzos de esta generación.

Tanto en el campo social, económico o político hay mucho por hacer, cambiar o mejorar, esta necesidad de acción se ve reflejada en el arduo trabajo que tienen las ONGs y trabajadores voluntarios; la cantidad de trabajadores sociales, o la participación en lo que se conoce como “Shnat Sherut” (Año de Servicio) donde cada uno que colabora durante ese periodo, ayuda a mejorar cuestiones sociales que requieren atención hoy en día, como por ejemplo trabajo en ciudades en desarrollo, trabajo con sectores sociales con necesidades especiales, en riesgo social, u otras diversas alternativas según épocas y necesidades especificas.

Así mismo el estado requiere de hombres y mujeres para enrolarse en las filas del ejército de defensa, y gente que se asiente en el desierto, en las ciudades en desarrollo y en los territorios liberados.

Para todo aquel que todavía se encuentra en la diáspora y no puede participar de forma práctica en las tareas que requiere el Estado Judío, también él debe contribuir al florecimiento nacional, por medio de donaciones de dinero, la participación activa en marcos sionistas, en el campo de la hasbará, de la educación Judea-Sionista, o el aprendizaje del hebreo, el idioma de unidad nacional del pueblo judío.

Hay muchos aportes que esta generación tanto fuera del estado de Israel como dentro de él, puede darle al pueblo judío.

Si queremos seguir existiendo como pueblo estamos obligados a defender la continuidad del estado judío que tan amenazada se vio en las últimas décadas por diversos regimenes islamistas y gobiernos totalitarios.

Viviendo en el Estado de Israel, combatimos la asimilación fortalecemos la mayoría judía en Eretz Israel, los campos de participación dentro de él son amplios, como ya fue mencionado, en el plano social, político, economico, en la defensa, en la tecnología etc.

Pero por sobre todo podemos ser nosotros mismos lo que escribiremos las nuevas páginas en el florecimiento del nuevo Estado de Israel y de la heroica historia de nuestro pueblo.

Un nuevo informe dado a conocer hoy por el Centro de Información, Inteligencia dice que desde la desconexión el Hamás ha aumentado considerablemente su fuerza y ahora cuenta con 20.000 hombres más en sus filas.

El informe confirma otros informes previamente presentados por los órganos de seguridad israelíes por lo cual el Hamás aprovechó el poco control de la frontera por parte de los egipcios y se hizo de una cantidad enorme de armamento de calidad.

El nuevo informe dice que el Hamás cuenta con dos fuerzas según informa hoy Maariv. Una de las fuerzas controla la seguridad interna en la Franja de Gaza y la segunda manejada por A Zadim Al Kassam organiza la ofensiva contra Israel.

Los nuevos armamentos incluyen cohetes de largo alcance, de mayor impacto y de más maniobrabilidad.

El Hamás y otras fuerzas han disparado en las últimas semanas cohetes de origen iraní que hicieron impacto en Ashkelón y cuentan con otros que tienen un mayor alcance y pueden llegar a Ashdod, como se informó en El Reloj.com hace casi dos

meses.

Irán y Siria son los principales abastecedores de armamentos y tecnología del Hamás según el informe.

Fuente: El Reloj

Recemos por los judíos. Que Dios Nuestro Señor ilumine sus corazones para que reconozcan a Jesucristo, Salvador de todos los hombres. Dios, omnipotente y eterno, tú que quieres que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, concede, propicio, que, entrando la plenitud de los pueblos en tu Iglesia, todo Israel sea salvado”.

Esta plegaria ha sido adoptada por decisión de Benedicto XVI el pasado 5 de febrero, para ser formulada en la celebración litúrgica del Triduo Pascual -el Viernes Santo- y así comunicada a todas las Conferencias Episcopales del mundo, con el consiguiente revuelo entre las comunidades judías y aquellos que han propiciado, desde sus respectivas religiones, el diálogo “judeo-cristiano” abierto después del Vaticano II.

El tema desborda el debate religioso. Más allá de ese bienvenido diálogo, lo que pone en cuestión la plegaria es el principio de tolerancia que preside la vida institucional y social de los Estados democráticos modernos.

Que una comunidad religiosa pretenda difundir su fe, va de suyo. Que rece para que todos los que no la profesan, encuentren su verdad, está en la lógica de la actividad de cualquier activista de una creencia. Pero cuando una iglesia constituida singulariza su prédica en los fieles de otra religión específica y reclama que se haga lo necesario para “salvarlos” estamos entrando ya en el camino de la intolerancia.

¿Con qué derecho, específicamente, se sienta en el banquillo de los acusados de vivir en el error a los miembros de otra comunidad que ejerce el mismo derecho que ella a creer en su Dios? No podemos ignorar que hacerlo con los judíos y con “Israel todo”, que debería ser salvado, es retornar al aire de aquellos tiempos en que desde los púlpitos católicos se les condenaba por “deicidio”, como “asesinos de Jesucristo”. Bien se sabe que esa doctrina fue un elemento sustantivo para que los nazis pudieran desarrollar su prédica antisemita y desatar el Holocausto, la mayor tragedia de nuestra civilización. ¿Dónde estaba Dios? se preguntó el actual Papa cuando visitó el campo de concentración de Auschwitz, y muchos, con incuestionable lógica, le preguntaron dónde estaba entonces la Iglesia católica, silenciosa en momentos en que ocurría una tragedia de la que tenía cabal noticia.

Por cierto, la nueva oración no contiene las frases difamatorias de antaño: ya no se habla de “los pérfidos judíos”, expresión borrada por Juan XXIII. Sin embargo, se inscribe en una dirección fundamentalista de peligrosa actitud discriminatoria. Nadie puede ignorar que el pueblo judío ha sido de los más perseguidos de la historia y, como ha logrado sobrevivir -a diferencia de otros tantos que sucumbieron,- continúa en el centro de vastos escenarios de prejuicio. El fundamentalismo islámico, y hasta jefes de Estado como Ahmadineyad, proponen destruir el Estado de Israel y la nación judía y lo hacen a grito pelado. Tampoco es un misterio reconocer que el prejuicio antisemita va más allá, está aún vigente en el mundo y que la política de Israel, polémica como todas las políticas, ambienta reacciones prejuiciosas.

En ese cuadro, cuando la Iglesia católica, tan parsimoniosa siempre, sale a intentar la salvación de los judíos y de Israel todo, proponiéndose sacarlos del mundo del error en que viven, es obvio que está reinstalando en la picota a ese perseguido pueblo y de alguna manera volviendo a condenarlo. ¿Por qué no se hace lo mismo con los musulmanes o con nosotros los agnósticos liberales, que hoy podríamos debatir el tema al amparo de las garantías que nuestra filosofía logró arrancar a los absolutismos?

Algunos voceros eclesiásticos alegan que la plegaria se ha aliviado de adjetivos acusatorios y que, además, no se leerá necesariamente en todas las iglesias, porque ella se inscribe en la rehabilitación del viejo misal, que no es de empleo obligatorio. Pero no cabe agradecer a la Iglesia que se haya corregido ella misma, limando viejas aberraciones inquisitoriales, del mismo modo que no hace a la cosa el porcentaje de templos en que se lea la plegaria. Lo que preocupa es la plegaria en sí misma, como expresión de un retroceso cívico muy serio. E insistimos en la palabra cívica, porque es un tema de ciudadanía.

La persecución racial, la intolerancia religiosa, la difamación histórica son males endémicos que aún debemos combatir. No es razonable, por lo mismo, que una Iglesia vaticana que venía evolucionando hacia el diálogo y la convivencia, dé este paso atrás. Grande o pequeño no interesa. La cuestión es que la mentalidad que está en la raíz de esa decisión no se compadece con los esfuerzos de los últimos Papas y vuelve a sembrar una semilla de intolerancia que no deberíamos observar con indiferencia.ajn

Redactado por Julio María Sanguinetti fue presidente de Uruguay. Es abogado y periodista

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