shoah


El 2 de agosto de 1940, moría sin poder ver realizado su sueño, Zeev Jabotinsky. Al cumplirse 69 años de su muerte, el casi mítico Presidente de Israel Shimon Peres se refería a este acontecimiento frente a su tumba en el Monte Herzl. “Es probable que los grandes líderes estén destinados a cometer grandes errores”, decía el interminable Peres, refiriéndose a que Jabotinsky no acertó respecto a los límites geográficos que tendría el futuro Estado.

Es indudable que en cuanto a “ambas márgenes del Jordan” como límites del territorio soberano de Israel, Jabotinsky se equivocó. Pero fue una picardía del Presidente, que atribuyo a reminiscencias de su socialista y lejana juventud, resaltar ese aspecto, pues es uno de los muy pocos conceptos en los que Jabotinsky no predijo con exactitud el futuro.

En todos los demás, la visión de Jabotinsky fue de una clarividencia tal, que para muchos (entre los cuales me incluyo) estamos ante la presencia de un verdadero profeta moderno.

Si bien su figura está rodeada de prejuicios, éstos no se basan en el conocimiento real de su pensamiento político, sino en los eslóganes que utilizaban sus detractores.

Siempre estuvo convencido de que un Estado judío era una necesidad histórica que habría de llegar. Por ello propuso en 1931 que el 17º Congreso Sionista definiera que su objetivo era el establecimiento de un Estado judío a ambas márgenes del Jordán. Pero los delegados que se negaron a hacerlo, no lo hicieron por una discrepancia geográfica, sino por una diferencia conceptual, pues apenas se animaban a hablar tímidamente de un Hogar Nacional Judío.

Demás está decir, que a Jabotinsky le asistió la razón en cuanto a la necesidad de la existencia de un Estado, mientras otros líderes sionistas se conformaban con mucho menos que eso.

Entendía que el idioma hebreo era un elemento central en la construcción de la nación. Muchos habían abogado por el uso de otros idiomas.

Predijo explícitamente la Shoá. Llamó a terminar con la diáspora antes que la diáspora terminara con los judíos. Emitía sus mensajes en un tono de urgencia que no era compartido por los demás líderes sionistas. Acaecido el Holocausto no hace falta ahondar sobre quién tenía razón.

Al estallar la Primera Guerra Mundial propuso la creación de una legión judía que apoyara a los aliados en la liberación de Palestina de manos de los otomanos, para luego ganar el derecho a exigir la creación de un Estado judío independiente.

En cambio, el liderazgo sionista oficial apoyaba la neutralidad. El propio Ben Gurión se opuso a la creación del “Cuerpo de Muleteros de Sión”. Sin embargo con la Declaración Balfour, cambió su posición al punto de integrarse él mismo como soldado a dicha brigada.

No parece haberse equivocado tampoco, cuando exigió a las autoridades sionistas modificar sus moderadas políticas respecto a la imposición de restricciones a la inmigración judía a Palestina (Libro Blanco) por parte del Mandato Británico, liderando algunos de los primeros intentos por rescatar judíos en forma clandestina.

Pero más allá de acontecimientos históricos puntuales, quien transite hoy por el Israel moderno, verá un país cuyas características son tales como previó Jabotinsky y definitivamente diferentes a las que concebían sus rivales políticos contemporáneos.

El liderazgo sionista tenía una concepción socialista, colectivista, extremadamente estatista.

Su objetivo era representar los intereses de la clase obrera y veían con malos ojos la propiedad privada.

Jabotinsky en cambio ponía en la cúspide de la jerarquía al individuo. La función del Estado debía ser servir al individuo y no viceversa. A pesar de las acusaciones de sus adversarios, se consideraba a sí mismo acérrimo enemigo del fascismo.

El Estado debía proveer al individuo la satisfacción de sus necesidades básicas, independientemente de si tenía trabajo o no. Para los judíos “no sólo el que trabaja debe comer sino todo el que ronda hambriento”.

Consideraba a la democracia como el mejor sistema político para expresar la voluntad de un pueblo e imprescindible para respetar a las minorías. Para él lo esencial de la democracia era la libertad.

Creía que el liberalismo tiene sus raíces en la naturaleza humana, a diferencia del régimen socialista que la contradice. Por eso, a su entender, la humanidad no se dirigía hacia el socialismo, como sostenían sus oponentes, sino en la dirección contraria.

Estaba en contra del concepto marxista de lucha de clases y proponía el arbitraje nacional para la conciliación de los diferentes intereses en la sociedad.

Aspiraba a un sistema de gobierno parlamentarista y consideraba a la iniciativa privada el factor determinante en la conformación de una sociedad.

Entendía a los prejuicios racistas como patologías que no podían ser curadas por medio del Derecho, sino que debían serlo por la educación general obligatoria. Todos los habitantes del futuro Estado debían tener los mismos derechos sin distinciones de raza, credo o nacionalidad.

Respecto al rol de la mujer expresaba que no existe función o profesión que no confiaría a una mujer.

Creía en la separación entre el Estado y la religión, pues ésta debía ser una cuestión privada. Por otro lado, el Estado Judío debía basarse en la tradición judía para erigirse en un Estado ideal y asimismo velar por su continuidad y desarrollo.

Entendía que la calidad de la producción no depende de la naturaleza sino del hombre, por ello Suiza producía chocolates de calidad sin poseer cacao. En esta era de la tecnología, ¿quién puede hoy negar esa aseveración?

Respecto a la guerra, pensaba que era una enfermedad de la cual la humanidad alguna vez se curaría, pero mientras tanto era necesario tener un ejército poderoso con capacidad de acción y disuasión.

Las negociaciones de paz con los árabes solo resultarían exitosas, cuando éstos llegaran al pleno convencimiento que no sería posible mediante las armas deshacerse de los judíos. Entonces y sólo entonces perderían influencia los grupos extremistas.

Es improbable que haya imaginado que su nombre sería el que más se reitera en las calles de todas las ciudades de Israel. Pero sobre las características que tendría el futuro Estado, su fisonomía, sistema político, sociedad, economía, idioma, ejército, problemas existenciales, sus predicciones tuvieron una exactitud asombrosa.

http://www.worldlikud.com/?id=25

Artículo publicado en Semanario Hebreo de Uruguay 13/08/09

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En una marcha para reclamar por un supuesto desalojo, militantes del régimen chavista pintaron esvásticas y dañaron un edificio considerado patrimonio cultural. Un grupo de personas encabezado por el intendente de la municipalidad Guaicaipuro, Alirio Mendoza, causaron daños en las fachadas de la Gobernación de la ciudad de Miranda, ubicada en el centro-norte de Venezuela, y del Consejo Legislativo, informaron medios venezolanos. Armados con plantillas y pintura roja y negra, los manifestantes chavistas dañaron la fachada de la Casa Amarilla, rayaron la cruz esvástica que identifica al nazismo y escribieron mensajes contra el actual gobernador. La protesta fue en el marco de un reclamo por un supuesto desalojo de misiones por parte de la gobernación. “Radonski no te equivoques, la próxima vez que arremetas contra las misiones vamos a venir a tomar la Casa Amarilla para convertirla en una aldea bolivariana”, amenazó airado el alcalde del municipio Guaicaipuro, Alirio Mendoza, al gobernador de Miranda. “El pueblo cobrará con su voto lo que está ocurriendo aquí en Guaicaipuro, con está acción no me están ofendiendo a mí, sino al pueblo, esta casa se llama Francisco de Miranda”, indicó luego el gobernador Capriles. El gobernador de la ciudad atacada recordó que sus bisabuelos fueron asesinados por nazis. “Que Dios los perdone porque no saben lo que hacen. Quisiera saber si ese tipo de daños se puede hacer en Miraflores. ¿Cuántos presos no hubiera hoy? ¿Cuántas bombas se habrían lanzado?”, se preguntó. En horas de la tarde, un grupo de vecinos de las calles Guaicaipuro y Bolívar procedieron, en compañía del gobernador, a reparar los daños provocados a la fachada de la casa.

Fuente: Infobae

Comunidades 27/2/08 

La retórica anti-israelí del régimen ayatollah ya era extrema…y desde el asesinato de su paladín-terrorista Imad Mughniyeh se puso peor. Regularmente nos veíamos forzados a oír las diatribas de Teherán -que hay que “borrar a Israel del mapa”, que comenzó la “cuenta regresiva” para su extinción, que el mundo debe aceptar el “colapso inminente” de ese “pequeño Satán”, etcétera- y, por difícil que sea imaginarlo, Irán desde entonces radicalizó su polémica. Muhamad Alí Safari, jefe de las Guardias Revolucionarias, afirmó que “El crecimiento cancerígeno Israel pronto desaparecerá”, por medio de la “radiación de los luchadores del Hizbullah” (nótese la alusión a lo nuclear). El presidente Mahmoud Ahmadinejad se refirió a Israel como un “sucio microbio” y un “animal salvaje”. Ghollan Reza Haddad, presidente del parlamento iraní, amenazó con que “el futuro de la entidad sionista será peor que su presente”. El Jefe de las Fuerzas Armadas, General Hassan Firouzabadi instó a “la destrucción completa del régimen sionista” y a la “liberación de toda la tierra de Palestina”.Y el líder del Hizbullah, Hassan Nasrallah, aseveró que “la Sangre de Mughniyeh anuncia el fin de Israel”. (Además, sus hermanos en armas de Hamás instaron al mundo musulmán a “levantarse para enfrentar al demonio sionista” y el líder de Al-Qaeda en Irak, Abu Omar al-Baghdadi, ofreció el territorio iraquí como “plataforma de lanzamiento” para capturar Jerusalén).

 

Estas son palabras desagradables, pero proviniendo de los iraníes hay algo de positivo en ello. Por el momento, Teherán ha optado por responder al asesinato de su máximo jefe terrorista con retórica feroz, no con violencia física. Por el momento, claro. No debiera haber lugar aquí para la indulgencia; el lenguaje con el que los terroristas hablan es el del terror y Nasrallah inmediatamente declaró una “guerra abierta” contra Israel. Como si nunca hubiera disparado miles de cohetes katyusha contra la población norteña del estado judío, secuestrado a sus soldados, o atacado objetivos judíos e israelíes en la República Argentina. Pero las prioridades son claras para el liderazgo del Hizbullah: primero es menester reforzar el ánimo de sus luchadores alicaídos por la pérdida de su ser querido, y para ello les suministra la dosis estimulante de fervor anti-israelí repleta de promesas de venganza redentora y horizontes de victoria apocalíptica. Más adelante, inshallah, darán el golpe fulminante. Poco importa que bien pudo no haber sido Israel quien puso fin a la vida de Mughniyeh, figura estelar del terror islamista con pedido de captura de INTERPOL y buscado en más de cuarenta países, o que bien pudo haber habido una interna en el macabro submundo del terrorismo, o incluso participación siria, tal como sugirió el Director de la Inteligencia Nacional norteamericana Mike McConell. No, lo políticamente relevante, lo prácticamente útil, es que esta muerte en Damasco brinda a Irán y al Hizbullah la excusa perfecta, el motivo ideal, para lanzar los planes nefastos que ya hace tiempo tienen reservados para Israel y los judíos.

 

Cual testigo involuntario en la escena del crimen, el mundo entero salvo Estados Unidos elige mirar para otro lado mientras este drama acontece. Desde Beirut, Teherán, Gaza y Bagdad los fundamentalistas llaman a cometer un asesinato en masa contra los israelíes y el mundo permanece impasible. Jerusalén pidió al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que condene a Irán por la “incitación pública y directa para cometer genocidio”, algo que está en violación de la Convención para la Prevención y el Castigo del Crimen de Genocidio del que más de 130 naciones son signatarias (incluyendo, tragicómicamente, al propio Irán). La denuncia de Irán no es solamente una cuestión de imperativo moral, con todo lo fundamental que ello es, sino también una cuestión de obligación jurídica, en tanto los firmantes de la Convención “tienen no solo el derecho, sino la responsabilidad, de aplicar la Convención, particularmente en lo referido a la prevención de genocidio” en el parecer de Irwin Colter, profesor universitario y ex ministro de justicia canadiense. ¿Lo harán? Se interrogaba un editorial del Jerusalem Post días atrás ¿Alzarán sus voces las naciones del mundo libre, apenas semanas después de haber conmemorado el Día Internacional para la Rememoración del Holocausto, para sancionar a una entidad que amenaza con un segundo Holocausto a los judíos? ¿Tan bajo ha caído la dignidad humana que para meramente obtener una protesta elemental deba el estado judío solicitarlo formalmente en la ONU? Tal la soledad de Israel.

 

Y tal la duplicidad global. Según datos tomados de la prensa israelí, la compañía francesa Total, la noruega Statoil, y la china Petro China llevan años invirtiendo en el sector petrolero y de gas de Irán. La multinacional alemana Siemens posee operaciones en Irán valuadas en más de usd 500 millones, la francesa Alcatel tiene operaciones por usd 300 millones en Irán, Sudán y Libia, y la austriaca Steyr-Mannlicher le vendió rifles a Irán durante el 2006. En enero de 2007, la firma holandesa Shell se unió a la española Repsol para conjuntamente desarrollar áreas petroleras de Irán por valor de usd diez mil millones. En abril del mismo año un acuerdo comercial valuado en 22 mil millones de euros fue firmado entre Irán y la austriaca OMV, que además de ser la más grande corporación petrolera en toda Europa central, tiene al estado austriaco como dueño de más de un tercio de sus acciones. Durante los primeros diez meses del año último, solamente Alemania exportó por valor de tres mil quinientos millones de euros a la tierra de los ayatollahs. El 40% del comercio exterior iraní tiene por cliente a Europa. 

 

Tengo en mi biblioteca un ejemplar del libro “…Y el Mundo Callaba” de Eliézer Wiesel (así firma el autor); cortesía del IWO y de su culto director. Escrito en Yidish, tiene 253 páginas. Pertenece a una edición del año 1956, impreso en Buenos Aires y publicado por la Unión Central Israelita Polaca en la Argentina. Éste corresponde a la primera edición del primer libro que Wiesel ha escrito jamás. Este libro, primero publicado en la Argentina bajo la guía de Marc Turkow y con módicos 1500 ejemplares, fue luego traducido al francés donde recibió el favor de Francois Mauriac, y posteriormente al inglés, lengua en la que se convirtió en un bestseller internacional con el título “La Noche”. Para cuando este libro llegó a mis manos, yo ya había leído hacía muchos años su versión en español. Escribí esta columna con este ensayo conmovedor e inolvidable a mi lado, y al orientar mi atención una vez más hacia Europa, compruebo con pesar como fue posible que el mundo permaneciera callado ante el asesinato en masa de judíos.

Warum?”, se preguntó el venerable rabino, asiendo el brazo del joven SS, que iba a matar a un niño. El chico hacía contrabando, en el gueto de Varsovia, y el soldado lo había descubierto. Años más tarde, el padre de Marek Halter explicó esta anécdota a Primo Levi, quien la narró en su extraordinario libro “Si esto es un hombre”. La respuesta que el soldado dió al rabino, marca a fuego la memoria de Europa, y define la esencia de la maldad: “Hier ist kein warum” (aquí no hay ningún porqué). Es decir, el mal no necesita respuestas, pero, sobre todo, no necesita ninguna pregunta. No había un porqué, y huérfanos del porqué, mataron a millones de personas. Si Hannah Arendt descubrió, en el proceso contra Eichmann, que el mal era banal, años antes un rabino había descubierto que ni tan sólo tenía un motivo. Y la ausencia de motivo era la raíz más profunda del horror.

Esta semana se han celebrado múltiples actos en recuerdo de las víctimas del holocausto. Después de décadas de olvido, la ONU instauró un día para el recuerdo, el 27 de enero, y desde entonces se rinde tributo a los dos tercios de la población judía europea, desaparecidos en la shoah. Familias completas, niños, adultos y ancianos, pueblos enteros con sus historias de siglos, sus médicos, sus maestros de escuela, sus panaderos, sus músicos, todos convertidos en humo. La historia de la humanidad está llena de genocidios, y, como dice la Torá, el mal (llamado allí Amelek), cambia de cara, pero el holocausto es el primer intento industrial de exterminio masivo, y casi consigue llegar a su objetivo.

Siete mil personas, ligeros como espectros, quedaban en Auschwitz cuando “hicieron su aparición cuatro jóvenes soldados soviéticos a caballo”, relata Levi. Y sigue Marek: “Se sorprendieron visiblemente al descubrir, en una bruma de nieve, esa inmensidad blanca, dominada por chimeneas negras y rodeada de alambradas, tras las que unos esqueletos humanos se movían en medio de un silencio ensordecedor”… Restos del naufragio del holocausto, los pocos sobrevivientes fueron la voz de la memoria. Esa memoria, estos días, ha tenido su expresión en múltiples actos, y en Barcelona, de la mano del escritor Marek Halter, hemos conocido a un niño que pudo huir del gueto de Varsovia con su padre, dejando atrás el recuerdo de toda su familia asesinada. Fundador de SOS Racismo en Francia y luchador por la paz en Oriente Medio, Marek es, en carne propia, la expresión de la palabra hebrea “nabí”, traducida históricamente como profeta. Nos decía, en el acto del Instituto Francés que tuve el honor de presentar: “Nabí significaría el que grita palabras”, es decir, aquel que usa el verbo para conseguir el bien. Y desde ese verbo luchado, este judío polaco nacionalizado francés nos recordó que “cada niño que nace, ya estuvo en la ladera del monte Sinaí”, y por tanto se compromete con las Tablas de la Ley.

Gritar palabras, ese es el combate en los tiempos de las espadas…

Este artículo sólo tenía vocación de tímido homenaje a las víctimas del holocausto, convencida de la culpa que todo europeo tiene en el horror que desembocó en Auschwitz. Pero el BNG me obliga a un pesado y antipático añadido. Fruto de la empanada mental que determinados grupos de extrema izquierda padecen, este partido impidió que el Parlamento Gallego aprobara una declaración institucional de condena del nazismo y en memoria de las víctimas. En coherencia con otros actos de corte antisemita – como la persecución a un militante, Pedro Gómez Valadés, porque había fundado una Asociación cultural de amistad con Israel-, el BNG consiguió lo imposible: alinearse con la extrema derecha. Será que los extremos se tocan. Y será que, en nombre de una pretendida solidaridad con los palestinos, hay partidos de izquierdas que desprecian el horror nazi, que no sienten ninguna piedad por las víctimas judías y que son los culpables de la banalización actual del holocausto. Más allá de las simpatías de cada cual con los protagonistas de un sangrante conflicto que dura décadas, el conflicot de Oriente Medio, los millones de europeos asesinados son víctimas puras, y su desprecio es una vergüenza lacerante. En fin. Un motivo más para creer que determinada izquierda llega a tal nivel de dogmatismo que acaba siendo cómplice de los sectores más reaccionarios de la historia. Lo dijo un diputado del BNG: “Nuestros amigos son Irán, Libia y Venezuela”. Todo queda dicho.

Fuente: http://www.pilarrahola.com

La Agencia Judía (Sojnut) había denunciado que el establecimiento es el “mayor distribuidor de literatura antisemita” del país.
Mykola Golavatiy, rector de la Academia Interregional de Dirección de Personal (MAUP), la universidad más importante de Ucrania, aseguró que el antisemitismo “es un concepto inventado por los científicos”.
En una entrevista brindada al diario Haaretz, Golavatiy dijo que en la casa de altos estudios que encabeza hay cientos de judíos, pero consultado acerca de algunas actitudes agresivas contra la comunidad, afirmó: “El antisemitismo no existe, es un concepto inventado por los científicos”.
La Agencia Judía (Sojnut) aseguró que MAUP es la mayor productora y distribuidora de literatura antisemita en Ucrania.
Según Amos Hermon, director de la Sojnut, la universidad “no solo es el principal centro productor de material antisemita, sino que lo distribuye en varios idiomas por todo Europa Central y Oriental”.
La MAUP es una red de escuelas privadas ucranianas que agrupa a más de 50.000 estudiantes
Para los judíos e israelíes que monitorean el antisemitismo en el mundo, es difícil entender por qué el gobierno ucraniano se niega a condenar la acción de un centro académico de tal magnitud en la capital que publica series enteras de libros y ediciones regulares de diarios con contenido antisemita explícito, según los informes sobre el tema de los últimos cinco años.
Ante las acusaciones, el rector afirmó que los judíos también tienen aspectos negativos, y reivindicó su derecho a investigar sobre “lo negativo en la historia” de la comunidad.
Por último, acusó al movimiento ortodoxo Jabad Lubavitch de estar atados “al extremismo y a las acciones terroristas”.

Fuente: Agencia Judia de Noticias

El panorama internacional actual refleja varios inconvenientes pero el más preocupante es el poder nuclear de Irán. Las opiniones se diversifican con respecto a este tema. Sin embargo, no todas adquieren las mismas dimensiones. Hay algunas que impactan más que otras y en las cuales la gente se interesa con mayor atención. La importancia de éstas depende de la persona que las emita. No posee igual trascendencia una frase mencionada por un sujeto desconocido que por alguien popular, muy querido a nivel mundial.

Seguramente, Diego Armando Maradona, sabe que sus declaraciones de cualquier índole siempre son escuchadas en varios rincones del planeta. Y sus expresiones contienen un peso más grande que las de muchas personas. ¿Por qué no cuida sus dichos? ¿No puede contenerse? ¿Reflexiona acerca de sus manifestaciones? Las preguntas se multiplican porque cuando aparece en un medio de comunicación deja frases picantes.

Es de público conocimiento, el encuentro entre el ex futbolista y el encargado de negocios de Irán en Argentina luego del partido de Showbol frente a Brasil en el Luna Park. Lo más grave no es que haya recibido a este señor sino la breve charla que mantuvieron en la cual el diez manifestó su deseo de conocer al presidente más peligroso del universo: Mahmud Ahmadinejad. Es uno de los pocos seres humanos, junto con Hugo Chávez, Luis D Elia, Mario Cafiero, el padre Luis Farinello y otros, que anhelan visitar el país islámico en donde la mujer es tratada como una raza inferior, la dictadura castiga severamente a los opositores y se encuentra el embrión del terrorismo. ¿Conoce el ex capitán de la selección nacional que el petiso y barbudo mandatario, que parece inofensivo pero no lo es, al cual el quiere estrechar su mano, amenazó a Israel de borrarlo del mapa? ¿Sabe que el gobernante más temido de Medio Oriente niega o minimiza rotundamente el Holocausto? ¿Estará informado acerca de lo preocupado que está el mundo por el programa nuclear con fines bélicos y que cinco iraníes fueron acusados por un fiscal argentino en la causa AMIA? Se supone que el astro del fútbol no es tan ignorante y comprende algunos de los hechos mencionados.

El apoyo que el ex jugador les brinda a ciertos funcionarios del exterior hace entrever que sus declaraciones no fueron demagógicas ni casualidad y son parte de su corriente ideológica que se alejan de la democracia. El ex Boca respalda fuertemente a Fidel Castro y Hugo Chávez. Tiene un tatuaje de la cara del primero de ellos en su pierna derecha. En el 2007, viajó a San Cristóbal para dar el puntapié inicial de la Copa América en Venezuela. Estos son sus “amigos”: una persona que desde 1959 no abandona el poder en Cuba en el cual las elecciones no existen y muchos opositores fueron asesinados, torturados o encarcelados, y el otro individuo que intenta copiar los mismos pasos aunque, afortunadamente, el pueblo le impuso un obstáculo, pocos días atrás, en el referéndum para aceptar la nueva constitución. Ahora, es posible que se sume una nueva figurita, la más malvada de todas: Ahmadinejad.

Las críticas de la comunidad hebrea aparecieron enseguida. Uno de los más vehementes fue Hagai Meirom, ex miembro del Parlamento israelí y actual tesorero de la Agencia Judía Mundial: “Maradona nunca fue muy fuerte en lo concerniente al pensamiento y a la palabra. Su fortaleza está en sus piernas y sería bueno que siga manifestando su capacidad y su destreza pegándole a la pelota y no con este tipo de expresiones”. En un periódico de Israel, un periodista aseguró que el ex futbolista se convirtió en un enemigo de su nación, en la cual estuvo 3 veces, y que “no deja de demostrar que es un hombre común, muy lejos de ser íntegro”. Más allá de los reproches de personalidades e instituciones hebreas no se oyeron opiniones en contra de parte de los medios de comunicación. ¿Por qué no se atreven a reprobar ciertas acciones del “diez”? ¿Tan sagrada es su palabra?

No quedan dudas acerca de la grandeza de Maradona como deportista. Fue uno de los mejores de la historia en la disciplina que practicó. Maravilló al mundo con su técnica, calidad y talento. Pero, fuera de la cancha la realidad se modifica. Tuvo varios encontronazos con diferentes personajes. Con los pies es un fenómeno pero cuando se trata de usar la cabeza…

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Nunca se habían vendido en Israel tantos árboles de Navidad. Alguna vez, no hace mucho tiempo, se vendían sólo en Wadi Nisnas en Haifa, en Abu Gosh y en Jerusalem oriental, en zonas donde vive la minoría árabe cristiana. Hoy se pueden encontrar en el mercado Hacarmel en Tel Aviv, en los supermercados Shupersal en Rishon Letzion, en Natzeret Ilit y en Natania. Los compradores no son ya solamente los ciudadanos cristianos del Estado de Israel, sino en especial israelíes que inmigraron desde la ex URSS y Europa oriental por virtud de la Ley del Retorno, y festejan aquí abiertamente el aniversario del nacimiento del Salvador cristiano.
No soy judío religioso, y no vivo de acuerdo con la Halajá. Soy un judío sionista que vive en Israel desde el conocimiento y el amor por la cultura judía. Para mí, el judaísmo no es una religión, o no principalmente una religión, sino una cultura y una nación. Hablo el idioma del Tanaj (el Antiguo Testamento), y vivo en la tierra donde los judíos aspiraron a vivir por cientos de años con independencia política. Soy parte de la empresa sionista, el gran movimiento de secularización del pueblo judío, que lo devolvió a su tierra y a su patria histórica por virtud de su derecho natural e histórico de vivir como un pueblo entre todos los pueblos. Mi documento fundante es el Acta de Independencia. Mi heredad cultural es el Tanaj y no el Talmud Babilónico.
Las festividades que festejamos aquí son fiestas judías religiosas, pero las festejo no según la Halajá, la ley religiosa, sino según mi concepción de ellas como hombre libre en su estado soberano. Sólo que ni yo ni los que son como yo, vemos la Navidad como una festividad israelí. O mejor dicho, no veo a quienes la festejan como quienes pueden venir a vivir con nosotros sobre la base de la Ley del Retorno, cuyo objetivo es: la reunión de las diásporas del pueblo judío de regreso en su patria.
La Ley del Retorno, tal como está redactada hoy en día, es una imagen especular de las Leyes de Nürenberg dictadas por los nazis contra los judíos. Todo aquel considerado judío según las leyes raciales arias, es considerado también como “judío” con derecho al retorno. Como enérgica respuesta a los execrables nazis, y por verdadera y sincera voluntad de demostrarle al mundo que el pueblo judío vive a pesar del terrible Holocausto que sufrió, hemos fijado como nuestra principal ley de nacionalización la ley que aplicaron en la diáspora nuestros enemigos más acérrimos. Por fuerza de esta ley, una persona puede ser ciudadano de Israel sin ningún lazo con el pueblo judío ni con su legado sionista. Basta con que uno de sus progenitores o, a falta de tal, uno sólo de sus abuelos haya sido judío, para que se pueda nacionalizar israelí.
No creímos ni en nuestros sueños más rosados, que llegarían a Israel personas que querrían nacionalizarse en el país no por ser perseguidos o por su fe judía, sino porque Israel sea un país donde es bueno vivir. ¿Qué le vamos a hacer? Lo hemos logrado. Israel, a pesar de todos los peligros de seguridad y los conflictos sociales, se ha convertido en un lugar digno según standards internacionales. No sorprende, por tanto, que haya personas que quieran venir y vivir aquí con nosotros como ciudadanos y obtener por su supuesta “aliá” (inmigración de judíos) ayuda económica y de otros tipos, a pesar de no haber entre ellos y la cultura y el legado judeo-sionista absolutamente nada.
Por mi parte, no creo que el examen de la nacionalización por la Ley del Retorno deba ser religioso. No es la Halajá la que debe determinar quién puede nacionalizarse en Israel y quién no. Pero una cosa tengo en claro. Una persona que se ve como cristiana, que practica el ritual cristiano, y que carece de todo lazo o relación con la cultura judía o con el devenir israelí, ¿qué tiene que ver con nosotros? ¿Realmente tenemos interés en la inmigración de gente que visita regularmente la iglesia? ¿Realmente queremos convertir la Navidad en una festividad israelí?
Uno de mis amigos es inmigrante de Rusia. Su padre era un sionista “Refiusnik” (perseguido por el régimen por su deseo declarado de migrar a Israel), y su familia festejaba cada año las festividades judías, aun cuando ello implicara un verdadero riesgo de muerte. Inmigró a Israel hace unos 20 años, y el hebreo es ya su lengua natural. Le pregunté su opinión. Me miró y me dijo: “Si yo quisiera festejar la Navidad, me habría quedado en Moscú. Allí, la fiesta es mucho más linda…”

Fuente: Povesham

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