Sionista


Emblemática masacre

Gustavo D. Perednik

El gobierno israelí ha comenzado a investigar el financiamiento de algunas organizaciones que abusan de la libertad de prensa y de movimiento en Israel, para diseminar calumnias sobre supuestas violaciones hebreas a los derechos humanos.

Estas campañas, costeadas por dinero europeo, confían su éxito al hábito de muchos medios de prensa: agitar «la causa palestina» en vez de informar, tarea que es más trabajosa que demonizar al Estado judío. Así, difunden las imputaciones sobre «culpas israelíes», pero guardan silencio cuando éstas son desmentidas. Como la «causa» está por encima de la verdad, los muchos europeos que ensalzan al nacionalismo árabe en Palestina nunca revisan sus orígenes.

Dicha revisión impondría dos verdades políticamente incorrectas: que el movimiento árabe es muy joven, y que surgió como una extensión del nazismo en Oriente Medio. Aunque resulte incómodo para sus secuaces en Occidente, los protagonistas árabes admitieron sin empacho su afiliación nazi. El primer gran líder de los árabes palestinos, Hajj Amin al-Husseini (1895-1974), predecesor y héroe de Yasir Arafat, instigó en 1920 al Pogromo de Jerusalén que obligó a crear la «Haganá»o autodefensa judía.

Husseini fue excarcelado gracias a la política británica de apaciguamiento para con los árabes, y luego fue promovido al cargo de Gran Mufti de Jerusalén. Como es norma, el apaciguamiento no funcionó, y el Mufti procedió a financiar el terrorismo antijudío desde algunas bandas clandestinas como Al-Fida’iya («autoinmolados») y al-Ija’ wal-‘Afaf («Hermandad y pureza»).

Instigador de la llamada Gran Revuelta Árabe de 1936, un año después parece haber sido el anfitrión de Adolf Eichmann en Palestina y, después de asesinar a su hermano (el más moderado Abdulla), participó del golpe germanófilo en Iraq en 1941.

Cuando éste fracasó, se trasladó a Berlín donde se reunió con Hitler el 20 de noviembre de ese año. Husseini ofreció el apoyo árabe a extender la «solución final» a Palestina, y permaneció en Alemania hasta el fin de la guerra, reclutando voluntarios musulmanes para el nazismo. Montó la División 13 de las SS («Handzar») que aniquiló a los judíos de Bosnia.

Se sabe que visitó varios campos de exterminio. Ésta era su meta; no un Estado palestino. Por ello, raramente se publica su biografía ni se exploran sus motivaciones.

En efecto, el antisionismo europeo prohíbe ciertas preguntas, tales como por qué razón los árabes palestinos no reclamaron un Estado propio hasta 1967, o qué fue la matanza de Hebrón de hace ocho décadas.

Ésta, que detallaremos a continuación, fue el resultado directo de las diatribas de Husseini y de uno de sus fanáticos, Aref el-Aref, quien pronunció en Hebrón, el jueves 22 de agosto de 1929, la incendiaria arenga que obró de detonante.

A partir de la noche del 23 de agosto, y durante tres días, la pacífica comunidad hebrea de Hebrón, de unas 800 personas, fue objeto de un terrorífico ataque árabe que asesinó a 67 judíos desarmados y obligó a todos los demás a escapar de la ciudad, que a partir de ese momento permaneció «Judenrein» por primera vez en muchos siglos. Esta historia milenaria merece una breve revisión.

Ubicada a treinta kilómetros al Sur de Jerusalén, Hebrón también es antiquísima. Artefactos de la Edad de Bronce fueron hallados en sus inmediaciones, y se considera bastante precisa la fecha de fundación de 1727 aec aludida en la Biblia Hebrea (Números 13:22).

Hebrón simboliza los albores de la historia judía, ya que hace tres milenios el rey David la eligió como sede de su monarquía (2 Samuel 2:11) y, aún un milenio antes, el patriarca de la nación hebrea, Abraham, adquirió allí su terruño (Génesis 23:16).

Durante la Edad Media visitaron la ciudad, entre otras personalidades: Maimónides (1166), Benjamín de Tudela (1171) y Petajia de Regensburg (1176). Najmánides, quien arribó a Eretz Israel en 1267, solicitó por escrito ser enterrado en Hebrón. Más tarde llegaron Meshulam de Volterra (1481) y Obadiah de Bertinoro (1488).

A partir de 1492, muchos expulsados de España, incluidos cabalistas de renombre, se establecieron en Hebrón. La consolidación de la comunidad comenzó en 1540, con el arribo de Malkiel Ashkenazi, su primer rabino, que inauguró casi cuatro siglos de convivencia pacífica con los árabes locales.

En 1925, debido al volcán judeofóbico en Europa, la escuela talmúdica («yeshivá») Slobodka se trasladó íntegramente desde Lituania a Eretz Israel, y sus 120 estudiantes aumentaron la población judía de Hebrón a 800 personas (de una población total de 18.000). Cuatro años más tarde, con 200 estudiantes se había transformado en la mayor yeshivá de la judería palestina de marras.

Uno de sus estudiantes, Dov Cohen, recuerda en sus memorias que la vida era tan pacífica que un solo jefe policial británico cuidaba de la ciudad entera. En efecto, el único policía en Hebrón, Raymond Cafferata, comandaba una pequeña fuerza local árabe (18 agentes montados y 15 a pie).

La noche del 23 de agosto, jóvenes árabes comenzaron a arrojar piedras contra los estudiantes judíos. Mataron a uno, Samuel Rosenholtz. El rabino Jacob Slonim invitó a todos a refugiarse en su casa, en donde tenía un revólver.

A las 8 de la mañana del sábado, una muchedumbre árabe rodeó la casa con garrotes, hachas y cuchillos. El único agente policial no fue suficiente para detenerlos cuando penetraron en las propiedades de los judíos.

El pogromo de Hebrón

Los árabes exigieron del Rabí Slonim que entregara a todos los ashkenazíes, a cambio de lo cual perdonarían la vida de los sefarditas. El rabí se negó y lo mataron expeditamente. En total, 12 sefarditas y 55 ashkenazíes fueron asesinados.

Diecinueve familias árabes, lideradas por Abu Id-Zaitoun, salieron a proteger a los judíos, y así salvaron la vida de varios centenares.

Husseini fue entrevistado por el periodista holandés-canadiense Pierre Van Paassen (1895-1968), quien en su autobiografía (Días de nuestros años, 1939) describió la masacre:

«Mientras los árabes de la ciudad de Hebrón dejaban sus lugares de plegaria el viernes 23 de agosto de 1929, entre ellos se distribuyeron fotografías trucadas de la mezquita de Omar en ruinas, con la inscripción de que la misma había sido bombardeada por sionistas… Un judío que caminaba hacia la sinagoga fue acuchillado hasta morir. Cuando supo del asesinato, el Rabí Slonim, que había nacido y crecido en la ciudad y que era amigo de los notables árabes, informó al policía local que los árabes parecían estar extrañamente incitados.
La respuesta fue que no se entrometiera en lo que no le competía. Una hora más tarde, una horda atacó la sinagoga y los judíos que allí rezaban fueron asesinados. En la mañana del sábado la yeshivá fue saqueada y sus estudiantes asesinados… los judíos se refugiaron en la casa del Rabí Slonim y permanecieron allí hasta la noche, cuando la muchedumbre apareció ante la puerta. Como no pudieron quebrarla, los árabes treparon los árboles detrás de la casa, se lanzaron a su balcón y penetraron por las ventanas del primer piso. Se apersonó la fuerza montada de árabes que trabajaban para el Gobierno británico, y los judíos salieron de la casa implorándoles que intervinieran, mientras desde adentro de la casa se oían gritos aterradores.
Los policías se alejaron galopando, permitiendo que los jóvenes fueran asesinados en la calle por árabes que llegaban desde todas partes para la orgía de sangre… Contemplamos el techo ensangrentado, y las habitaciones que parecían un matadero. Visité el lugar en compañía de un ex oficial de artillería austriaco y de un corresponsal del viejo Berliner Tageblatt… mesas y ventanas habían sido destruidas, y vimos genitales y pechos de mujer esparcidos en el suelo. Mientras observábamos la destrucción, un soldado británico abrió la puerta con una bayoneta. Entró el gobernador del distrito de Yafo, Keith Roach, seguido de un coronel. Miraron en derredor y Roach preguntó: «¿Almorzamos ahora o vamos primero a Jerusalén?»

La flema de los ingleses ante la brutal agresión condice con la información de que estaban alertas de la inminente violencia, ya que el Alto Comisionado Británico había ordenado a varios hospitales que prepararan camas para atender el estallido de los desmanes. Por ello, el día de la matanza, un gentío de árabes vociferaba en Jerusalén «¡Muerte a los judíos! ¡El gobierno está con nosotros!»

Según el testimonio de Raymond Cafferata: «Cuando escuché los alaridos desde la habitación, subí por un túnel y vi a un árabe degollando a un niño con su espada. Cuando me vio se lanzó contra mí, pero falló». En Hebrón se decapitó a bebés, se castró a hombres, se violó y torturó; se amputaron manos y dedos.

Protegidos por vecinos árabes, sobrevivieron 435 judíos.

Al mediodía llegaron refuerzos británicos, y los árabes detenidos fueron obligados a enterrar los cadáveres de las víctimas en tumbas colectivas. Mientras lo hacían, cantaban celebrando su hazaña. El Alto Comisionado, John Chancellor, visitó la ciudad después del pogromo, y escribió a su hijo: «No creo que la historia registre muchos horrores peores que éste en los últimos siglos».

A mediados de junio pasado, quien escribe estas líneas visitó Hebrón por última vez, en celebración de la boda de una sobrina. Unos quinientos judíos viven hoy en la ciudad, cuya población total llega a 150.000 (en 1967, los árabes de Hebrón sumaban 40.000).

La pequeña y pujante comunidad hebrea retornó a Hebrón a partir de la Pascua de 1968; su presencia allí es garantía de que la violencia judeofóbica no sea premiada con la exclusividad árabe en la ciudad, según exigen muchos árabes y sus aliados europeos.

Frente a ellos, hay árabes que anhelan paz y convivencia, como el Sheikh Abu Khader al-Jaberi, heredero de aquellas valientes familias que en 1929 salvaron al remanente judío de Hebrón.

El liderazgo palestino no condena la matanza de Hebrón ni a sus perpetradores; y la política europea estimula precisamente a ellos.

Hebrón regala varias moralejas:

1) Que la perseverante enseñanza de la verdad histórica permitirá paulatinamente que los europeos conozcan en qué consiste el conflicto en Oriente Medio, muy lejos éste de ser una campaña liberadora contra el pérfido sionismo;

2) Que los medios tienen un rol fundamental en la instigación de la violencia. Hace ocho décadas, la foto trucada de la mezquita en ruinas; hoy en día, las caricaturas nazis en la prensa, como las del barcelonense Carlos Romeu Müller;

3) Que el Gobierno de ocupación británico en Palestino, lejos de ayudar a los judíos a crear su Estado, fue cómplice de la agresión árabe;

4) Que el movimiento nacional árabe palestino nació nazi, y jamás llevó a cabo una autocrítica al respecto;

5) Que la historia judía en Israel no tiene parangón en su antigüedad y continuidad, y que los temporarios alejamientos de los judíos de esta tierra siempre fueron impuestos por fuerzas foráneas;

6) Que actuar a favor de la exclusividad árabe en Hebrón es alentar a las bandas más sanguinarias y retrógradas de entre los árabes;

7) Que los palestinos valientes no son los que matan y educan a sus niños en la autoinmolación, sino los que, muchas veces a riesgo de sus propias vidas, optan por defender la paz.

Fuente: El Catoblepas

El 2 de agosto de 1940, moría sin poder ver realizado su sueño, Zeev Jabotinsky. Al cumplirse 69 años de su muerte, el casi mítico Presidente de Israel Shimon Peres se refería a este acontecimiento frente a su tumba en el Monte Herzl. “Es probable que los grandes líderes estén destinados a cometer grandes errores”, decía el interminable Peres, refiriéndose a que Jabotinsky no acertó respecto a los límites geográficos que tendría el futuro Estado.

Es indudable que en cuanto a “ambas márgenes del Jordan” como límites del territorio soberano de Israel, Jabotinsky se equivocó. Pero fue una picardía del Presidente, que atribuyo a reminiscencias de su socialista y lejana juventud, resaltar ese aspecto, pues es uno de los muy pocos conceptos en los que Jabotinsky no predijo con exactitud el futuro.

En todos los demás, la visión de Jabotinsky fue de una clarividencia tal, que para muchos (entre los cuales me incluyo) estamos ante la presencia de un verdadero profeta moderno.

Si bien su figura está rodeada de prejuicios, éstos no se basan en el conocimiento real de su pensamiento político, sino en los eslóganes que utilizaban sus detractores.

Siempre estuvo convencido de que un Estado judío era una necesidad histórica que habría de llegar. Por ello propuso en 1931 que el 17º Congreso Sionista definiera que su objetivo era el establecimiento de un Estado judío a ambas márgenes del Jordán. Pero los delegados que se negaron a hacerlo, no lo hicieron por una discrepancia geográfica, sino por una diferencia conceptual, pues apenas se animaban a hablar tímidamente de un Hogar Nacional Judío.

Demás está decir, que a Jabotinsky le asistió la razón en cuanto a la necesidad de la existencia de un Estado, mientras otros líderes sionistas se conformaban con mucho menos que eso.

Entendía que el idioma hebreo era un elemento central en la construcción de la nación. Muchos habían abogado por el uso de otros idiomas.

Predijo explícitamente la Shoá. Llamó a terminar con la diáspora antes que la diáspora terminara con los judíos. Emitía sus mensajes en un tono de urgencia que no era compartido por los demás líderes sionistas. Acaecido el Holocausto no hace falta ahondar sobre quién tenía razón.

Al estallar la Primera Guerra Mundial propuso la creación de una legión judía que apoyara a los aliados en la liberación de Palestina de manos de los otomanos, para luego ganar el derecho a exigir la creación de un Estado judío independiente.

En cambio, el liderazgo sionista oficial apoyaba la neutralidad. El propio Ben Gurión se opuso a la creación del “Cuerpo de Muleteros de Sión”. Sin embargo con la Declaración Balfour, cambió su posición al punto de integrarse él mismo como soldado a dicha brigada.

No parece haberse equivocado tampoco, cuando exigió a las autoridades sionistas modificar sus moderadas políticas respecto a la imposición de restricciones a la inmigración judía a Palestina (Libro Blanco) por parte del Mandato Británico, liderando algunos de los primeros intentos por rescatar judíos en forma clandestina.

Pero más allá de acontecimientos históricos puntuales, quien transite hoy por el Israel moderno, verá un país cuyas características son tales como previó Jabotinsky y definitivamente diferentes a las que concebían sus rivales políticos contemporáneos.

El liderazgo sionista tenía una concepción socialista, colectivista, extremadamente estatista.

Su objetivo era representar los intereses de la clase obrera y veían con malos ojos la propiedad privada.

Jabotinsky en cambio ponía en la cúspide de la jerarquía al individuo. La función del Estado debía ser servir al individuo y no viceversa. A pesar de las acusaciones de sus adversarios, se consideraba a sí mismo acérrimo enemigo del fascismo.

El Estado debía proveer al individuo la satisfacción de sus necesidades básicas, independientemente de si tenía trabajo o no. Para los judíos “no sólo el que trabaja debe comer sino todo el que ronda hambriento”.

Consideraba a la democracia como el mejor sistema político para expresar la voluntad de un pueblo e imprescindible para respetar a las minorías. Para él lo esencial de la democracia era la libertad.

Creía que el liberalismo tiene sus raíces en la naturaleza humana, a diferencia del régimen socialista que la contradice. Por eso, a su entender, la humanidad no se dirigía hacia el socialismo, como sostenían sus oponentes, sino en la dirección contraria.

Estaba en contra del concepto marxista de lucha de clases y proponía el arbitraje nacional para la conciliación de los diferentes intereses en la sociedad.

Aspiraba a un sistema de gobierno parlamentarista y consideraba a la iniciativa privada el factor determinante en la conformación de una sociedad.

Entendía a los prejuicios racistas como patologías que no podían ser curadas por medio del Derecho, sino que debían serlo por la educación general obligatoria. Todos los habitantes del futuro Estado debían tener los mismos derechos sin distinciones de raza, credo o nacionalidad.

Respecto al rol de la mujer expresaba que no existe función o profesión que no confiaría a una mujer.

Creía en la separación entre el Estado y la religión, pues ésta debía ser una cuestión privada. Por otro lado, el Estado Judío debía basarse en la tradición judía para erigirse en un Estado ideal y asimismo velar por su continuidad y desarrollo.

Entendía que la calidad de la producción no depende de la naturaleza sino del hombre, por ello Suiza producía chocolates de calidad sin poseer cacao. En esta era de la tecnología, ¿quién puede hoy negar esa aseveración?

Respecto a la guerra, pensaba que era una enfermedad de la cual la humanidad alguna vez se curaría, pero mientras tanto era necesario tener un ejército poderoso con capacidad de acción y disuasión.

Las negociaciones de paz con los árabes solo resultarían exitosas, cuando éstos llegaran al pleno convencimiento que no sería posible mediante las armas deshacerse de los judíos. Entonces y sólo entonces perderían influencia los grupos extremistas.

Es improbable que haya imaginado que su nombre sería el que más se reitera en las calles de todas las ciudades de Israel. Pero sobre las características que tendría el futuro Estado, su fisonomía, sistema político, sociedad, economía, idioma, ejército, problemas existenciales, sus predicciones tuvieron una exactitud asombrosa.

http://www.worldlikud.com/?id=25

Artículo publicado en Semanario Hebreo de Uruguay 13/08/09

Un homenaje a este  maestro de muchos.

Video Historico de un gran líder

Biografía realizada por mi:

Parte 1 De Brisk a Jerusalem

Parte 2 Beguin y Jabotinsky

Parte 3 Comandante del Etzel

Parte 4 Operación King David

Parte 5 “Altalena” un barco con armas

Parte 6 Lider del Jerut

Parte 6 bis Primer Ministro

Parte 7 Acuerdo de Paz

Parte 8 Paz para la galilea

Parte 9 Fin del camino

Hace unos días se cumplieron 4 años de la vergonzosa expulsión de Gush Katif.

Recordar para que no se repita!

Extraido del blog de Rafael V. Rabinovich     http://rafvrab.blogspot.com/

logo

http://www.imti.org.il

Im Tirtzu, es el mayor movimiento de voluntariado estudiantil y liderazgo juvenil de Israel. Surgió con la idea de fortalecer la sociedad israelí y renovar el núcleo de valores fundamentales que conforman la visión de Israel como
una democracia dinámica y la particularidad de ser un Estado Judío.

Im Tirtzu está comprometido con el desarrollo de la nueva generación de líderes de la sociedad israelí: hombres y mujeres focalizados en la justicia social y en el retorno a los ideales que caracterizaron a los fundadores del
Estado de Israel.

Im Tirtzu reune en sus filas personas provenientes de diferentes sectores de la sociedad, asegurando de esta manera que las diversas opiniones de los estudiantes y jóvenes adultos con respecto a su futuro personal y al futuro de la Mediná, sean escuchadas.

Im Tirtzu trabaja incansablemente en un proyecto que toma en cuenta una variedad de temas:

• Comunidades desfavorecidas: establecer programas de voluntariado en comunidades económicamente desfavorecidas y pueblos en desarrollo, como así conectar estudiantes y jóvenes adultos con los niños locales.
• Combate del extremismo: aumentar la conciencia en las universidades acerca los grupos extremistas dedicados a promover odio y minar la naturaleza de Israel como un Estado Democrático Judío.
• Lucha contra la corrupción: combatir la corrupción generalizada que amenaza con socavar la estructura de la sociedad israelí .
• Derecho a la seguridad de los agricultores: apoyar a los agricultores en su lucha diaria en búsqueda de la seguridad que les permita vivir una vida honesta de trabajo en sus tierras.
• Soldados secuestrados: apoyar la lucha de las familias de los soldados secuestrados en la demanda por el respeto de los derechos humanos básicos para sus hijos.

• Derechos de las víctimas del Holocausto: demandar activamente el tratamiento respetuoso y humanitario, así como apoyo social para los sobrevivientes del holocausto que viven en Israel.
• Protección de hijos e hijas que sirven en Tzahal: promover el tratamiento respetuoso de quienes sirven en el ejército de defensa israelí y exigir que los oficiales sean responsables por las decisiones que toman.
• Medio Ambiente: trabajar con los grupos ambientales israelíes para proteger los recursos naturales y zonas vírgenes.
Los proyectos de Im Tirtzu son implementados a través de miles de estudiantes y jóvenes adultos, todos ellos voluntarios.

Im Tirtzu organiza conferencias públicas, proyección de películas y debates significativos para los jóvenes y su futuro.

Im Tirtzu incrementa la conciencia pública por medio de una estrategia comunicacional exhaustiva, la cual incluye medios de comunicación masiva, un boletín informativo de amplia circulación y el uso de tecnologías de avanzada,
para construir una comunidad interactiva virtual de voluntarios.

Im Tirtzu cree en la capacidad de cada ser humano y en su capacidad de afectar y modificar el medio que lo rodea.

Citando las palabras de Theodor Herzl: “Si lo deseas – no es un sueño; si no lo deseas – todo lo que he descripto
permanecerá como un sueño por siempre”

Material extraido de http://www.imti.org.il

Traducción del inglés: Daniela Nemirovsky

Publicado por el Consejo Central de Educacion Judia de la Republica Argentina

Hace ya 2000 años que el pueblo judío busca retornar a su tierra, e independizarse políticamente, en la tradición judía, por ejemplo, en diversas festividades podemos observar esto. (Pesaj, Rosh Hashana, Shabat, etc)

La independencia política de un pueblo es la condición para la libre expresión de sus valores específicos, y desde esta independencia, con su espíritu particular, cada nación es libre de contribuir a la cultura universal.

Este anhelo de retorno a la patria e independencia, sumado a las persecuciones sanguinarias que se realizaron contra el Pueblo de Israel, el Estado Judío se tornó una necesidad histórica que debía llegar. Tal hazaña de bregar por su creación fue tomada por el Movimiento Sionista.

Según Zeev Jabotinsky: “El significado de Sionismo es proveer solución concreta a una tragedia política, económica y cultural de muchos millones”.

Por lo tanto el significado de sionismo no es solo una mayoría judía en la Tierra de Israel, sino crear un lugar para millones en ese territorio, donde cada individuo se pueda desarrollar, educar, preservar, defender, ocupar un rol importante en la actividad política del país, cumplir con los valores judaicos y tener un digno pasar económico.

La misión principal del sionismo moderno sigue siendo la de preparar al estado para todos aquellos judíos que quieran llegar a él. Dicho en otras palabras normalizar a un pueblo que a causa de su expulsión todavía se encuentra en situación de anormalidad.

Es difícil establecer en que situación estaría hoy el pueblo judío de no existir el Estado de Israel. Probablemente su proceso de asimilación sería galopante y el número de integrantes del pueblo sería mucho menor. Lo que sí podemos afirmar es que la idea sionista ha sido exitosa. Desde el punto de vista de los números, aproximadamente, en 1898 en la Tierra de Israel habitaban 60 mil judíos. En un período de 50 años, en 1948, este número se multiplicó a 600 mil, en el siguiente período de 50 años en 1998 el estado contaba con 6 millones, quién sabe, quizás en un futuro cercano el sionismo haya logrado eliminar prácticamente casi toda la dispersión.

No es tema aquí comentar sobre todos los logros del Estado de Israel, basta con mencionar que se encuentra entre los países considerados del “primer mundo”, con universidades prestigiosas a nivel mundial que producen hombres generadores de Premios Nobel reiteradas veces, con grandes invenciones en el campo de la computación y la alta tecnología, entre otras cosas producidas por el joven estado.

El Problema

La forma que encontró el pueblo judío de preservarse como tal en la Golá, fue mantener las costumbres y la tradición religiosa. Posteriormente el sionismo moderno hizo un gran aporte a este espíritu de conservación.

Pero esta “conservación”, no fue nada sencilla. Moshe Nes-El en “El libro azul de los Betarim” nos escribe qué adversidades debió pasar el pueblo judío en los años de Galut y que daños causo:

“En los que el pueblo judío vivió en el Galut esclavizado o influenciado por culturas extranjeras su cultura prácticamente se paralizó. La gran parte de la producción cultural, escrita u oral fue desarrollada en Eretz Israel y en su mayoría los escritos y relatos judíos generados en el Galut, hacen constante referencia a la Tierra de Israel.

El Galut anormalizó al pueblo judío, dispersándolo por el mundo entero. Hoy es un pueblo un tanto enfermo que necesita de oxígeno siendo que el único oxígeno positivo es el que proviene de Eretz Israel.

Por ello, debe normalizarse trayendo a todos los judíos de vuelta a su patria…”

El judío de mentalidad diaspórica se acostumbró a que su seguridad dependiera siempre de otros, sin reparar en que llegarían los pogroms, ataques a miembros de la comunidad y la Shoa.

Hoy en día hay judíos que siguen manteniendo esta mentalidad a pesar de que los ataques contra judíos en las últimas décadas fueron y son moneda corriente, en los distintos puntos del globo.

A su vez los judíos socialistas de la diáspora estimulan y estimulaban al pueblo a luchar por sus derechos civiles en sus países de nacimiento. Zeev Jabotinsky se encontraba entre los escépticos a esta emancipación, sosteniendo que la salvación para los judíos tanto a nivel personal como en el de una entidad nacional se realizaría únicamente en la tierra de Israel.

Hoy en día podemos notar que en los países de la diáspora por más democráticos que sean, se presentan desigualdades con respecto al trato hacia los judíos. Tomando el caso de Sud América donde las instituciones judías están diferenciadas de cualquier otra por pilotes de seguridad, donde la comunidad judía no tiene la posibilidad de manifestar libremente en las calles a diferencia de cualquier otra comunidad o ciudadano sin la presencia de una amplia cobertura de seguridad. O la situación de la comunidad judía de Francia donde caminar con una kipá o con un símbolo judío, puede tornarse muy peligroso para la integridad física de su portador. Y ni hablar de los derechos de los judíos en países islámicos como Irán o Arabia Saudita donde prácticamente no existen.

Jabotinsky lo expresó muy claramente:

“Aún suponiendo la posibilidad de conseguir para el pueblo judío en la Golá, la absoluta igualdad de derechos, la asimilación total es la consecuencia inevitable.

Por otra parte, sin asimilación total es imposible alcanzar la igualdad de derechos”.

El judío vive en la diáspora como una minoría nacional, de esta manera, al no haber asimilación total, el gentil le impone al judío ser un “distinto” ser un “otro” o dicho en otras palabras ser “extranjero” en todos lados.

Solo en el Estado de Israel, el judío tiene plenos derechos e igualdades ante sus conciudadanos y ante la ley.

Décadas antes de la aparición de la maquina exterminadora Nazi, Jabotinsky hizo un llamado abierto a las comunidades judías de la Golá donde inmortalizó la frase “Acabemos con la Galut, o la Galut acabará con nosotros”. Lamentablemente las comunidades diaspóricas no se tomaron lo suficientemente en serio estas palabras y se sufrió la perdida durante la Shoa de 6 millones de almas judías.

Hoy en día la asimilación es lo que esta matando a las comunidades judías de la diáspora. Según un informe realizado por la Agencia Judía en el 2008, la población judía fuera de israel bajó en un cuarto desde 1970 y hoy serían menos de 8 millones los judíos que viven fuera de la Tierra de Israel.

En América Latina, en tanto, se registró un descenso de un 24% en la cantidad de judíos y la cifra a 2008 es de 393.000.

La Solución

Jabotinsky logró entender que “El sionismo es la solución a la mentira de la diáspora, puesto que si no, el sionismo en sí, seria una gran mentira”.

Bajo esta idea Jabotinsky dedicó su vida a realizar actos concretos con la finalidad de eliminar la Golá. Siendo fundamental la creación de un Estado Judío en Eretz Israel, donde el pueblo pueda retornar a él y desarrollarse.

La creación del estado judío fue solo el primer paso de la concreción del sionismo.

Hoy en día hay muchas formas de aportar a la empresa sionista, el joven estado de Israel todavía está en proceso de formación y también requiere de los esfuerzos de esta generación.

Tanto en el campo social, económico o político hay mucho por hacer, cambiar o mejorar, esta necesidad de acción se ve reflejada en el arduo trabajo que tienen las ONGs y trabajadores voluntarios; la cantidad de trabajadores sociales, o la participación en lo que se conoce como “Shnat Sherut” (Año de Servicio) donde cada uno que colabora durante ese periodo, ayuda a mejorar cuestiones sociales que requieren atención hoy en día, como por ejemplo trabajo en ciudades en desarrollo, trabajo con sectores sociales con necesidades especiales, en riesgo social, u otras diversas alternativas según épocas y necesidades especificas.

Así mismo el estado requiere de hombres y mujeres para enrolarse en las filas del ejército de defensa, y gente que se asiente en el desierto, en las ciudades en desarrollo y en los territorios liberados.

Para todo aquel que todavía se encuentra en la diáspora y no puede participar de forma práctica en las tareas que requiere el Estado Judío, también él debe contribuir al florecimiento nacional, por medio de donaciones de dinero, la participación activa en marcos sionistas, en el campo de la hasbará, de la educación Judea-Sionista, o el aprendizaje del hebreo, el idioma de unidad nacional del pueblo judío.

Hay muchos aportes que esta generación tanto fuera del estado de Israel como dentro de él, puede darle al pueblo judío.

Si queremos seguir existiendo como pueblo estamos obligados a defender la continuidad del estado judío que tan amenazada se vio en las últimas décadas por diversos regimenes islamistas y gobiernos totalitarios.

Viviendo en el Estado de Israel, combatimos la asimilación fortalecemos la mayoría judía en Eretz Israel, los campos de participación dentro de él son amplios, como ya fue mencionado, en el plano social, político, economico, en la defensa, en la tecnología etc.

Pero por sobre todo podemos ser nosotros mismos lo que escribiremos las nuevas páginas en el florecimiento del nuevo Estado de Israel y de la heroica historia de nuestro pueblo.

Un nuevo informe dado a conocer hoy por el Centro de Información, Inteligencia dice que desde la desconexión el Hamás ha aumentado considerablemente su fuerza y ahora cuenta con 20.000 hombres más en sus filas.

El informe confirma otros informes previamente presentados por los órganos de seguridad israelíes por lo cual el Hamás aprovechó el poco control de la frontera por parte de los egipcios y se hizo de una cantidad enorme de armamento de calidad.

El nuevo informe dice que el Hamás cuenta con dos fuerzas según informa hoy Maariv. Una de las fuerzas controla la seguridad interna en la Franja de Gaza y la segunda manejada por A Zadim Al Kassam organiza la ofensiva contra Israel.

Los nuevos armamentos incluyen cohetes de largo alcance, de mayor impacto y de más maniobrabilidad.

El Hamás y otras fuerzas han disparado en las últimas semanas cohetes de origen iraní que hicieron impacto en Ashkelón y cuentan con otros que tienen un mayor alcance y pueden llegar a Ashdod, como se informó en El Reloj.com hace casi dos

meses.

Irán y Siria son los principales abastecedores de armamentos y tecnología del Hamás según el informe.

Fuente: El Reloj

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